Céfalo y Pocris

PERSONAS QUE HABLAN EN ELLA

EL REY, viejo.
ANTISTES.
POLIDORO.
CÉFALO.
ROSICLER.
TABACO.
POCRIS.
AURA.
FILIS.
CLORI, dueña.
LESBIA, dueña.
NISE, dueña.
LAURA, dueña.
PASTEL.
UN GIGANTE.
PASQUÍN.
UN CAPITÁN.
FLORA.

Primera Jornada

Habrá en el teatro una gruta. Sale PASQUÍN y, llegando junto a ella, representa.
Pasquín Príncipe soterrado,
a quien tiene el amor contraminado
y a quien, zahorí, su dama le hace guerra
siete estados debajo de la tierra:
advierte que ya el día
repite la luciente bobería
de vestirse temprano,
sin saber si es invierno o si es verano.
(Sale POLIDORO por la boca de la gruta.)
Polidoro Pasquín, ¿aquí das voces?
¿No echas de ver que te daré de coces?
¿Dónde el pollino tienes?
Pasquín Allí está, con jamugas de borrenes.
Polidoro Por eso traigo yo espuelas secretas,
que en efecto es pollino de corvetas.
Vamos de aquí.
Pasquín Parece que aturdido
vienes: ¿qué hay?
Polidoro Que dos dueñas me han sentido,
una peor que otra.
Pasquín Eso no lo ignores,
que las mejores dueñas son peores;
pero... diraslas algo si son dueñas.
Polidoro Ya se lo di, mas díselo por señas.
Pasquín Ay, señor, mejor fuera de contado;
que en Castilla el que es adelantado,
vive con alegría,
porque es señor de Dueñas y Buendía.
Polidoro ¡Gran daño el alma llora!
Mas vámonos, que es hora de ser hora.
Pasquín Eso es lo que yo quiero.
Uno (Dentro.) ¡Amaina, amaina, pícaro cochero!
Otro (Dentro.) En vano por salir a tierra anhelas,
que apaga las cortinas, sin ser velas,
el aire en travesía.
Céfalo (Dentro.) ¡Mal haya alcoba que en cortinas fía!
Polidoro ¿Qué es aquello?
Pasquín Que, en esos hondos mares,
tormenta corre como en Manzanares,
dando al través un coche.
Polidoro Aqueso tiene el caminar de noche.
Pasquín Cosa será perfeta
lo que trae, pues por mar viene en carreta.
Polidoro Pues vámonos pasico, sin mirallo,
como que no lo vemos.
Rosicler (Dentro.) ¡Jo, caballo!
Polidoro ¿Qué voz es esta que escuché a otro lado?
Pasquín Un borrico es que viene, desbocado,
despeñando del monte a un caballero.
Polidoro No subiera él en bruto tan ligero.
¿A los dos no daremos dos consuelos?
Pasquín ¿Cuáles?
Polidoro Ven a pensarlos.
(Vanse por la gruta POLIDORO y PASQUÍN.)
Todos ¡Piedad, cielos!
Rosicler Bruto veloz que vas con ansia fiera,
sin ser media, tomando esta carrera:
dime si la pespuntas o la coses...
Todos ¡Que nos vamos a vuelco! ¡Piedad, dioses!
Uno (Dentro.) Puesto que aquí delante
un bergantín no hay, haya un bergante.
Céfalo (Dentro.) Llega; yo te daré para buñuelos.
Rosicler (Dentro.) ¡Jo, pollino!
Céfalo (Dentro.) ¡Harre, hombre!
Todos ¡Piedad, cielos!
Uno ¡Ya a tierra habéis salido!
(Saca UNO en hombros a CÉFALO.)
Céfalo ¡Oh humano bergantín! Agradecido
confieso que he quedado:
tomad la oncena parte de un ducado.
(Sale ROSICLER en un pollino.)
Rosicler ¡Que a despeñarme un bruto así me traiga!
¿Qué piedra habrá mullida en que yo caiga?
Mas quiérome matar hacia esta parte;
ahora no habrá quien pueda ya menearte.
Céfalo ¿Qué tierra será esta?
Rosicler ¿Si habrá pastor en toda esta floresta?
Céfalo Voy de hoja en hoja.
Rosicler Voy de rama en rama.
Pastel (Dentro.) Céfalo.
Tabaco (Dentro.) Rosicler.
Céfalo ¿Quién es?
Rosicler ¿Quién llama?
(Salen TABACO y PASTEL, por distintas partes.)
Pastel Yo soy.
Tabaco Yo llamo.
Céfalo ¿Cómo has escapado
de aquese inmenso ciénago?
Pastel Mojado.
Rosicler ¿Cómo hasta aquí llegaste?
Tabaco Despeñásteme tú y te despeñaste;
que señores menguados
se despeñan a sí y a sus crïados.
Pastel Pues ya que tú escapar puedes
hollando húmidas arenas,
no aquí parado te quedes
en vil retrete que apenas
se divisan las paredes.
Tabaco El susto al consuelo trueca;
y, andando de Ceca en Meca,
pisen tus huellas bizarras
campo inútil de pizarras,
ribera agostada y seca.
Céfalo No sé si gente hallaré
por el desierto que sigo.
Pastel Pues, ¿no me dirás por qué?
Céfalo (Canta.)
Yo que lo sé, que lo vi, te lo digo;
yo que lo digo, lo vi y me lo sé.
Rosicler Mal a buscar persüades
ni palacios ni retiros,
pues aún no cantan abades
aquí donde mis suspiros
pueblan estas soledades.
Pastel Van once maravedís
que a mis voces, en un tris,
gente hay arriba y abajo.
¡Hola, pastores del Tajo
que a Manzanares venís!
Tabaco ¿Oyes voz?
Rosicler Y aunque imagines,
no será delito feo,
que ha sido voz de maitines
cantando los serafines
el Gloria in excelsis Deo.
Responde tú, dando al viento
otros suspiros más claros,
para que escuchen tu acento.
Tabaco Otra vez vuelvo a templaros,
desacordado instrumento.
¡Pastores destos apriscos,
aliviad vuestros pesares,
que la suerte entre estos riscos
trasladó de Manzanares
milagros y basiliscos!
Céfalo Ya hemos hallado socorro,
pues si con la vista corro
al pie de aquel monte altivo,
cabizbajo y pensativo
estaba el pastor Chamorro.
(Hasta aquí han representado como sin verse, y ahora reparan unos en otros.)
Tabaco ¿Ves si ya las voces mías
tuvieron algo de bueno?
Rosicler Sí, pues allí junto a Olías
mirando estaba Fileno,
del Turia las aguas frías.
Pastel Caballero es.
Céfalo Sus pisadas
dicen que lo determines,
pues tienen aderezadas
borceguíes marroquines
y espuelas de oro calzadas.
Tabaco Marinero es.
Rosicler No lo temo,
antes me alegro en extremo,
pues así dará a mi enfado
de esperanza y de cuidado
poca vela y mucho remo.
Céfalo Dél, pues, sabré mi venida
dónde fue.
Rosicler De mi caída
sabré dónde me hice el daño.
Céfalo Dígasme tú, el ermitaño,
que haces la santa vida,
qué ciudad, qué pueblo o villa
hay en estos horizontes
que, sin poder descubrilla,
pasaba a extranjeros montes
una bella pastorcilla.
Rosicler Lo mismo en los mismos males
preguntaron mis destinos,
pues que voy en dudas tales,
de día por los caminos,
de noche por los jarales.
Extranjero, gimo y lloro,
pues saliendo a este horizonte
el alba entre rayos de oro,
y con ella un fuerte moro
semejante a Rodamonte,
que soy yo, con tal rigor
se hizo mi caballo astillas
que no corrieron mejor
cüando corren las füentecillas
riyendo y saltando de flor en flor.
Y así, sobre estos tapetes
que abril supo dibujallos,
quedamos los dos pobretes
entre los sueltos caballos
de los vencidos jinetes.
Céfalo Yo, no con menor mancilla,
iguales fortunas siento;
pues que me arrojó a la orilla
fatigada navecilla
que al mar se entrega, y al viento.
Uno y otro dura guerra
me hicieron, con tal extremo,
que estaba viendo esta sierra
con las manos en el remo
y los ojos en la tierra.
Viendo, pues, que perecían
todos al rigor de Eolo,
a un gran bergante me fían,
dejándome venir solo
las gentes que me seguían.
Rosicler Aliento vuestro mal cobre
pues, para ejemplo, el mío sobre;
y ese monte que el olvido
le dejó por escondido,
o le perdonó por pobre,
examinemos.
Céfalo Mi ofensa
no hallará otra recompensa.
Rosicler Nuestras amistades digan
que los trabajos obligan
a lo que el hombre no piensa.
Tabaco ¿Oís, escudero?
Pasquín Decid,
¿qué me mandáis?
Tabaco Advertid
que solo saber espero
quién es este caballero
que a mis puertas dijo: «Abrid».
Pasquín Príncipe es (porque no troven
sus señas y me le roben)
de Trapobana arrogante,
el más venturoso amante
y el más desdichado joven.
¿Quién es esotro?
Tabaco Escuchad:
rey Picardía le jura,
y busca Su Majestad
muchos siglos de hermosura
en pocos años de edad.
Céfalo Ya aquí no puede romper
la maleza mi deseo;
y solo se dejan ver
montañas, sin ser recreo
del hombre ni la mujer.
Rosicler ¡Qué notable desconsuelo!
Altos montes de Aranjuez,
cumbres con cuya altivez
también saltean el cielo
gigantes segunda vez:
¡sacadnos de aqueste horror!
(Suena dentro un almirez.)
Céfalo Escuchad: ¡un instrumento!
Tabaco Y el más sonoro y mejor,
porque no iguala a su acento
clarín que rompe el albor.
(Vuelven a tocar el almirez y cantan.)
Música San Cristóbal estaba a la puerta
con su capillita cubierta,
y rogando y suplicando
a las monjas del perdón
que le digan la oración.
Céfalo ¡Qué süave melodía!
Pasquín ¿Dónde será donde cantan?
Rosicler Canónigo, aqueste monte
lleva arrastrando la falda;
y en ella, si no me engaño,
la provincia de La Mancha
cae.
Tabaco Siempre aquesa provincia
cae en las cosas que arrastran.
Céfalo ¡Un palacio se descubre
tan grande como una casa!
Pasquín ¡Torres son sus chimeneas!
Rosicler ¡Son importantes alhajas
de un palacio!
Tabaco Y más si tienen
humos de verse tan altas.
Céfalo Andemos hacia él, pues él
hacia nosotros no anda,
y tomaremos noticia.
Rosicler Si es que nos la dan barata;
que príncipes distraídos
suelen caminar sin blanca.
Tabaco Escucha, que a cantar vuelven.
Pocris (Dentro.) Pícara, idos de mi casa.
Aura (Dentro.) ¿Adónde?
Pocris A espulgar un galgo.
Aura No espulgo bien galgos.
Todas (Dentro.) Basta.
Pocris Si no espulgáis galgos bien,
id a buscar la gandaya,
idos a buscar la vida,
idos a Turra o a Jauja;
harto os doy en que escoger;
y si no, idos noramala.
Aura Para quien oye esa afrenta
no hay consuelo, ¡ay desdichada!
Céfalo ¿Cantar y llorar tan junto?
¿Cúyo será aqueste alcázar?
Tabaco De un tahúr, que ellos a un tiempo
son los que lloran y cantan.
Rosicler Adelantaos los dos
a buscar la puerta falsa.
Céfalo Sí, que viniendo a escondidas
no es justo entrar a las claras.
Tabaco Ven, Pastel.
Pastel ¿Mi nombre sabes?
Tabaco Desde ayer.
Pastel No me acordaba
de que ayer fuimos los mismos.
(Vase.)
Céfalo Diligencia ha sido vana
enviarlos, que esta es la puerta.
Rosicler Pues llamad a ella.
Céfalo ¡Ha de casa!
Gigante (Dentro.) ¿Quién es?
Céfalo Dos príncipes somos,
como quien no dice nada.
(Sale un GIGANTE, con la maza al hombro.)
Gigante ¿Príncipes a mis umbrales?
Abro la puerta. ¡Deo gracias!
Los Dos Por siempre jamás, amén.
Rosicler ¡Ay cielos, figura extraña!
¡Qué monstruo de tan mal cuerpo!
Céfalo Sí, mas monstruo de buen alma
según devoto responde.
Gigante Siendo yo fuego, ¿quién llama
a esta puerta?
Céfalo Aquel.
Rosicler Aquel.
Céfalo Mama, coco.
Rosicler Coco, taita.
Gigante No temáis; que cuando mucho
os daré con esta maza.
Llegad.
Céfalo Necesarias fueron
en todo tiempo mis calzas;
pero después que te vi
son dos veces necesarias.
Pasquín Las mías no, y así me voy
en aquese monte a echarlas
de mí.
Céfalo Yo también.
Gigante ¡Yo os juro
que no os vais, por estas barbas!
¿Quién sois?
Céfalo Dos andantes somos
caballeros de importancia.
Rosicler Y ya somos dos 'patantes',
a saber lo que nos mandas.
Gigante Si sois caballeros, ¿cómo
teméis?
Céfalo Por la misma causa;
que tenemos que perder
muchísimo en nuestras casas.
Rosicler Y estamos sin herederos;
y así, este temor nos guarda
de las vidas.
Gigante ¿Dónde vais
por aquí?
Céfalo Buscando maulas.
Gigante ¿Tú quién eres?
Céfalo Yo, señor,
de Picardía monarca.
Gigante ¿Es gran provincia?
Céfalo No es
muy grande, pero es muy ancha.
Gigante ¿Y tú?
Rosicler En Trapobana fui
nacido de mí y mi dama,
y de este parto quedamos
yo, el 'trapo', y ella, la 'vana'.
Gigante ¿Venís más?
Céfalo Dos escuderos
a los dos nos acompañan.
Rosicler Y estos nos traen los escudos
de paciencia y no de armas.
Gigante ¿Cómo ha nombre el tuyo?
Céfalo El mío
Pastel.
Gigante Ya lo adivinaba;
que en Picardía el pastel
escudero es de importancia.
¿Y el tuyo?
Rosicler Tabaco.
Gigante Bueno,
también era cosa clara
que a trapos y vana sirva
esa sucísima alhaja.
¿Dónde fueron?
Céfalo Por ahí.
Gigante Pues, ¿cómo por aquí tardan?
Rosicler Gigante, mucho preguntas.
Gigante Esto es más fuerza que maña.
Pena de muerte los cuatro
tenéis.
Céfalo ¿Por qué?
Gigante Por nonada;
y así, yo quiero mataros,
pero ahora no tengo gana.
Idos de este monte, idos;
porque en este inmenso alcázar
soy guardadamas tan fiero
como cualquier guardadamas.
No os burléis conmigo ahora,
porque no gusto de chanzas.
(Yéndose.)
Céfalo A fe que si no volviera
tan aprisa las espaldas...
Gigante ¿Qué?
(Vuelve.)
Rosicler Que habíamos de volverlas
nosotros.
Gigante ¡Príncipes mandrias!
(Amágalos y vase, y ellos caen.)
Rosicler Céfalo.
Céfalo Rosicler.
Rosicler ¿Tienes
miedo?
Céfalo Tengo el que me basta
para mí.
Rosicler Yo el que me sobra
para mí y un camarada.
(Salen PASTEL y TABACO.)
Pastel No hemos hallado otra puerta
que la de Guadalajara.
Céfalo Nosotros sí, la del Sol,
pero hicímosla Cerrada.
Tabaco ¿Qué hacéis en el suelo?
Rosicler Atunes
somos de capa y espada.
Céfalo A aquesta estancia llegamos...
Rosicler Venimos a aquesta estancia...
Céfalo ...adonde un ruin gigantillo...
Rosicler ...hijo de enano y giganta...
Céfalo ...nos puso de vuelta y media.
Rosicler ...puso en nosotros las patas.
Pastel Calla, cobarde, ¿eso dices?
Tabaco Medroso, ¿eso dices? Calla.
Pastel ¡Las hazañerías que hacen!
Tabaco Pues sigamos las hazañas
nosotros. ¡Caiga esa puerta!
Todos (Dentro.) ¡Échala fuera!
Pastel No caiga.
Céfalo Jácara piden adentro,
pues «échala fuera» claman.
Rosicler Ya sale sola quien es.
(Sale AURA, llorando y cantando.)
Aura ¡Ay belleza desdichada!
¡Ay malograda hermosura!
¡Nunca Dios me diera gracia
para enamorar infantes
ni para servir infantas!
Caballeros, si os merezco
piedad, piedad a mis ansias.
Céfalo Si es tu hermosura santera,
dinos ya de qué demanda;
que quien canta mal sus males,
muy mal sus males espanta.
Rosicler Dinos ya de quién te quejas
con música tan amarga.
Aura (Cantando.)
Tinaja es aqueste reino,
que dizque ayer fue Trinacria;
Tebandro, baldado rey,
le tiene, mas no le manda.
Diole dos hijas el cielo:
a la una Pocris llaman
y a la otra llaman Filis,
si bien poco filis gasta.
Su padre, el Rey, es tan diestro
en esto de echar las habas,
que las ha echado a perder
solamente por ganarlas.
No sé qué le dijo un día
un cedacico en su estaca,
unos berros en su artesa,
una candela en su ara,
un chapín en sus tijeras,
en su orinal una clara
de huevo, y en fin, de ahorcado
una soga en su garganta;
pues, sin más ni más, ¿qué hizo?
Naciendo de un parto entrambas,
de un parto las desnació;
de modo que aquesta casa
de las niñas de Loreto
es, porque hay muchas y pasan
extrema necesidad
de ingenio, hermosura y gracia.
Dejemos aquí a las dos;
que en todo tiempo encontradas,
siendo en todo tiempo autoras
de mil competencias vanas,
yacen silbándose una
a otra, culebras humanas;
y vamos a mí, que entre ellas
estoy vendida y comprada:
yo soy hija de Luis López...
(Representa.) Mas, ¡ay de mí, qué ignorancia!
¡Hablar en montes ajenos
como si fuera en mi casa!
(Canta.) Hija soy de Antistes, que hoy
tiene del Rey la privanza;
y pues él es el privado,
su hija será la privada.
(Representa.) Mi nombre es María... ¡Qué digo!
Es Aura, que estoy turbada.
(Canta.) El príncipe Pollodeoro
por mis amores se abrasa,
que príncipes de mal gusto
hay en infinitas farsas.
He aquí que lo sabe el Rey,
he aquí mi padre lo alcanza,
y que el uno dice «¡tate!»
cuando el otro dice «¡vaya!,
encerremos esta moza»;
dicho y hecho: aquí me enjaulan.
El Príncipe, enamorado,
buscó modos, halló trazas
de hablarme. Y viéronle dos
destas señoras urracas
que traen los alones negros
y traen las pechugas blancas;
destas que velando siempre
duermen en Valdevelada,
y comiendo en Buenavista,
van a merendar a Parla.
Dijéronlo y...
(Sale el CAPITÁN y otros con linternas.)
Capitán ¡La justicia,
caballeros!
Aura ¡Qué desgracia!
Capitán Abrid aquesas linternas.
Tabaco ¿Linternas con luz tan clara?
Capitán Pues, ¿qué se os da a vós? ¿No es
mi cera la que se gasta?
¿Es bueno escandalizando
estar aquí con jácaras
la vecindad?
Pastel Pues, ¿quién es
vecino desta montaña?
Capitán Aquel risco. Quién son digan.
Rosicler Son dos príncipes que vagan
el mundo.
Capitán ¿Vagamunditos
son? Pues a la cárcel vayan:
¡prendedlos!
Todos ¡Las armas vengan!
Céfalo Esta, señor, es mi espada;
que no puedo en trance tal
daros mejor memorial
que a ella de sangre bañada.
Capitán Y ella, ¿qué habla aquí con cuatro
hombres?
Aura ¿De cuatro se espanta?
Capitán Prendedla.
Aura ¿Por qué?
Capitán Por fea,
que es precisa circunstancia,
pues es fea, ser prendida.
Ponedlos carantamaulas
porque nadie los conozca.
(Pónenlos mascarillas.) Y tú, ahora, a todos los ata,
y tiremos.
Uno ¡Hola, hao!
¡San Pedro!
Pastel ¡Gentil redada!
Tabaco Aun si fuéramos besugos
iríamos a la plaza.
Otro ¡San Francisco! ¡Hola, hao!
Capitán De aquesta manera vayan.
Aura ¡Ay infeliz padre mío,
qué malas nuevas te aguardan!
Rosicler ¡Los príncipes forasteros
por qué de indecencias pasan!
Céfalo Eso no será en mis días.
(Quiere huir.)
Soldado 1 ¡Uno de la red se escapa!
Todos ¡Resistencia!
(Llévanlos.)
Capitán Tras él yo
iré.
Céfalo ¡San Martín me valga!
Capitán No valdrá.
Céfalo Sí hará.
Capitán Por qué
di.
Céfalo Porque Dios ve las trampas.
(Húndese por un escotillón.)
Capitán ¿Qué dïablos se hizo dél?
Hombre, ¡mira que te matas!
[Aparte.]  ( Debió como un pajarito
de quedarse, pues no habla
ni paula, que es mucho menos,
tampoco. Aunque me hagas rabias,
para esta sí te has muerto;
que no me has de ver la cara
alegre en toda tu vida.)
¡Qué hombre era de tan buen alma!
(Vanse llevando presos a los demás, y salen LESBIA y CLORI, dueñas.)
Lesbia Ya basta, Clori, ya basta:
cese la cólera fiera,
que la paciencia se gasta;
y si fuera yo frutera,
te diera con la banasta.
Bueno es que tan zahareña
me riñas lo que parlé,
cuando la razón enseña
que dueña que calla...
Clori ¿Qué?
Lesbia No sabe lo que se dueña.
Clori Eso, ni lo riño, no,
ni en mi dueñez fuera justo;
solo mi pecho sintió
que me quitases el gusto.
Lesbia ¿De qué?
Clori De parlarlo yo.
Y aun otra cosa que hiciste...
Lesbia ¿Cuál? Llégamela a advertir.
Clori ¿Lo que viste no dijiste?
Lesbia Sí.
Clori Pues debieras decir
aquello que nunca viste.
Lesbia Pues, ¿tú no echas de ver, boba,
que me llevara el demonio?
Clori La dueña que más se arroba,
levantar un testimonio
puede, aunque pese una arroba,
con buena conciencia, a efeto
de enredar y de lucir
las tocas sin su buleto.
¿Nunca has oído decir
desta quintilla el soneto?
(Canta.) Guardaos todos de una Urganda
que con blandas tocas anda,
porque de sus tocas sé
que en el mar donde se ve,
son todas velas de Holanda.
Lesbia Es engaño manifiesto;
y algún ingenio molesto
ese romance escribió,
y he de sacártele yo
de la memoria.
(Salen POCRIS, FILIS y las damas.)
Pocris y Filis ¿Qué es esto?
Lesbia Clori, que riñe endueñada
porque, como dueña honrada,
te dije yo lo que vi.
Pocris ¿Por qué, Clori?
Clori Porque sí.
Pocris Esa es razón extremada.
Clori Y por esto y por aquello
y por lo otro, la decía
que ya que llegaba a vello
era gran bachillería
que no se mirase en ello.
Filis Decía bien.
Pocris No decía tal,
sino muchas veces mal.
Filis Pues, sepa la causa yo
por que reñís.
Clori Porque no.
Lesbia Llamome una tal por cual.
Pocris Yo, pues honrada me llamo,
haré que con un cordel,
cuando vuelva aquí al reclamo,
le den.
Filis ¿Qué?
Pocris Un pote con amo.
Filis ¿Cómo?
Pocris Como para él.
Que, pues a Mari Aura eché
de palacio, vengaré
mi enojo en este atrevido
que a mi jardín ha venido
tan sin qué ni para qué;
que sabiendo que vivía
yo en él, saliese y entrase,
sin que aun solo en cortesía
ni las manos me besase,
diciendo esta boca es mía.
Filis La resolución alabo;
mas, si ausente a ella la advierto,
no se le dará a él un clavo
de entrar, y es al asno muerto
poner la cebada.
Pocris Al cabo
de tu concepto estoy ya;
no le expreses, que será
muy inmundo a mis orejas.
Yo sabré vengar mis quejas
por aquí o por acullá;
y así, cuando aquesta noche
la sombra se desabroche,
le tengo de hacer cascar.
Sin 'coche', no hay acabar
la copla: pues digo 'coche'.
(Vase.)
Filis ¡Qué notables son mis penas!
Nise Diviértate este pensil,
pues te ofrece a manos llenas
las flores de mil en mil.
Flora Haz de aquestas berenjenas
un ramillete.
Nise Arreboles
allí hacen, con blando son,
tulipanes y fasoles.
Filis ¿Qué son estas?
Flora Coles son.
Filis Y yo el alba entre las coles.
¡No vi más cultos jardines!
Clori Ven; divertirante ahora
del estanque los confines;
verás en ellos, señora,
cómo nadan los rocines.
Filis La gala ahora del nadar
aumentará mis pasiones.
Nise Pues ven hacia el palomar,
que hay cría y verás sacar
de sus huevos los lechones.
Filis Nada me dará placer;
todo, ¡ay amigas!, me enfada.
Flora No es mucho, llegando a ver
que una mujer encerrada
es la más libre mujer.
Filis Aquí, que el mayor farol
hiere con blando arrebol,
me siento.
Flora ¿Cantarán?
Filis Sí;
y tú...
Clori ¿Qué?
Filis Espúlgame aquí,
porque sirva de algo el sol.
(Siéntanse FILIS y CLORI, que hace como que la espulga, y cantan.)
Música Al sol, porque se durmiera,
le espulga Amor la mollera,
alumbrándole otro sol;
y fue girasol de un sol otro sol
para que nadie los viera.
(Sale CÉFALO por la boca de la gruta.)
Céfalo ¡Ce!
Clori ¿Quién llama?
Céfalo A esa divina
beldad que despierta está,
decid que es mucha mohína
que duerma, que es hora ya
de salir yo de la mina.
Nise Ya lo ha oído y se enternece.
Clori No cantéis más, que parece
que ya al sueño corresponde.
Flora Pues vámonos, porque adonde
el Rey no está, no parece.
(Vanse las dueñas. Queda FILIS dormida y canta CÉFALO.)
Céfalo Que una boca me trague
y otra me escupa.
¿Quïén creyera, madre,
tan gran ventura?
¿Qué jardín es aqueste
donde he llegado?
Pero, ¿qué gana tengo
de averiguarlo?
Sea donde se fuere,
¿no basta hallarme
orillitas del río
de Manzanares?
Y aún mayores prodigios
mis ojos hallan
en el alamedita,
que no en el agua.
¿Qué deidad es aquesta,
cielos, que miro,
al pasar el arroyo
del Alamillo?
Porque sus ojos bellos
mi alma no abrasen:
aires de mi tïerra,
venid, llevadme.
¿Si será deidad muerta
o mujer viva?
Venga el padre del alma
que me lo diga.
¡Válgame el amor mismo
con qué donaire
duerme y ronca mi niña
y enjuga el aire!
(Canta FILIS como en sueños.)
Filis Acechando si duermo
y a ver si ronco,
hétele por dó viene
mi Juan Redondo.
Céfalo Entre süeños canta
y a ella me llego,
porque vaya más cerca
del bien que dejo.
Filis Cautelosos ahora
son mis ojuelos,
que parece que duermen
y están despiertos.
Céfalo Puesto que no te sirven
de nada amores,
préstame tus ojuelos
para esta noche.
Filis Acercándose viene
para mirarme;
hácelo de valiente,
Dios es mi padre.
Céfalo Con las liendres parecen
sus rubias trenzas
de color de silicio,
blancas y negras.
Iris es de colores
su hermosa cara,
amarillas y verdes
y coloradas.
Y en las perfecciones
de toda ella,
como tiene la cara
la pascua tenga.
Brujuleados descubren
bellos celajes;
la calceta caída,
la pierna al aire.
¿Qué haré yo por servirte,
prodigio hermoso?
Filis Hágame una valona
de requilorio.
Céfalo ¿Qué es 'valona'? Trairete
de todos cortes
rábanos y lechugas
y alcaparrones.
(Sale POCRIS.)
[pocris] Tiende presto tu manto,
medrosa noche,
que me importa la vida
matar a un hombre.
[Aparte.]  Pero, ¡qué miro! ¡Cielos!
¿Si este lo ha oído?
Más valiera callarlo
que no decirlo.
Céfalo Matar hombre dijeron...
Mas, ¡qué hermosura!,
púsoseme el sol,
saliome la luna.
Pocris Pues, ¿qué hacéis, señor hidalgo,
aquí, y Filis a la mu?
Céfalo Esperar solo a que tu
belleza me dé con algo.
Pocris Mal de mi aliento me valgo;
que al veros, de asombro llena,
¡qué horror!, ¡qué espanto!, ¡qué pena!,
si me diérades lugar,
me quisiera desmayar.
(Desmáyase.)
Céfalo Desmayaos en hora buena.
Filis ¿Desmayose esta señora?
Céfalo Sí.
Filis Pues, si se desmayó,
quiero ahora despertar yo.
Céfalo Despertad muy en buen hora.
Filis ¿Qué entrada ha sido, traidora,
esta?
Céfalo Si el saberlo os toca,
allá me tragó una boca
y acá me echó un agujero.
Filis Digerido caballero
del vientre de aquesa roca,
¿cómo aquí entrasteis?
Céfalo Así.
(Paséase.)
Filis Así, no importa: si hubiera
sido entrar de otra manera,
os acordarais de mí.
Céfalo Al sueño, señora, os vi
tan dulcemente rendida
que el alma, a vós ofrecida,
en viendo otra entre las dos
me quedé, como si no os
hubiera visto en mi vida.
Filis Por cierto, que obliga
tanto esa lisonja,
caballero, como
si fuera otra cosa.
Y así, agradecerla
es lo que me toca,
con aconsejaros
que escurráis la bola;
porque si en sí vuelve
esa regañona,
que en la condición
es una demonia,
hará que un gigante
os pegue en la chola.
Y si os da una vez,
aqueso, per omnia;
porque es el mayor
pariente de todas
las nobles familias
de Mazas y Porras.
Y aunque hayáis venido
a ver a Aura hermosa,
quiero perdonaros
el venir por otra
estando yo aquí,
que no a todas horas
me duermo en las pajas;
harto he dicho, y sobra.
Idos norabuena;
temed que a deshora,
en estos jardines,
os halle la ronda
de aqueste gigante,
ya que mi piadosa
cortesía os dice
a voces sonoras:
(Canta.) Caballero de capa y gorra,
guardaos de la...
Céfalo Acorta,
cesa, no prosigas;
que cuando yo ahora,
por ti que lo mandas,
no huyera, señora,
solo huyera por
guardar mi persona;
porque dizque tengo
una vida sola,
y no hay quien me venda
en la tienda otra.
En cuanto a que busco
dama más hermosa
es, por esta cruz,
mentira tan gorda.
Y así, agradecido
a vuestras lisonjas,
quiero obedeceros,
que es lo que me toca.
(Vase.)
Filis Excusad al eco
que otra vez responda:
(Canta.) Caballero de capa y gorra,
guardaos de la...
Pocris Acorta
el falso discurso;
pues, libidinosa,
la traición que haces...
Filis Tú eres la traidora,
pues que te desmayas
y mayas a solas.
Pocris ¿Quién era el que estaba
aquí?
Filis ¿Qué te enojas?
Ahí era un amigo
de cierta persona.
Pocris ¿Era hombre?
Filis No sé;
porque no me informa
del juego que tiene,
si bien sé que roba.
Pocris Dime, ¿qué se hizo?
Filis Fuese a cazar zorras.
Pocris Lesbia, Clori, Laura,
Flora, Nise, ¡hola!
Flora Pocris nos holea.
(Salen todas.)
Clori Deidad de estas rocas,
¿qué mandas?
Lesbia ¿Qué quieres?
Flora ¿Qué hay en la parroquia?
Pocris Un hombre que andaba
aquí, ¿qué es dél?
Nise Sombras
en el aire miras.
Flora Berros se te antojan.
Clori ¿Hombre aquí? Pluguiera
a nuestra...
Filis Está loca;
no hagáis caso de ella.
Pocris Todas mentís, todas.
Yo le vi; conmigo
no ha de haber tramoyas;
por señas que estaba
(¡ay Dios, qué zozobra!)
dando (¡qué desdicha!)
con (¡qué carambola!)
un dardo (¡qué susto!)
en mí (¡qué pandorga!)
como (¡qué presagio!)
si diera (¡qué historia!)
en real de enemigo.
(Vase.)
Lesbia Infanta...
Laura Señora...
Clori El juicio ha perdido.
Filis (Aparte [a CLORI].) No ha sido mamola.
Un hombre aquí ha estado
por señas notorias,
Clori; que los hombres
son lindas personas.

Segunda Jornada

Salen el REY, ANTISTES y criados.
Rey ¡Qué grande carga es reinar!
Antistes Séneca dijo que era
el rey palanquín, pues come
de traer cargas a cuestas.
Rey Y más yo, que a cuestas traigo,
o a la silla de la reina
o a la gigantilla, todo
el gran lío de mis ciencias.
Capitán (Dentro.) ¡Plaza, plaza!
Rey ¿Qué es aquello?
Flora Yo, señor, te lo dijera,
a saberlo; pero no
lo sé, en Dios y en mi conciencia.
(Sale el CAPITÁN.)
[capitán] Dame tu mano a besar.
Rey Toma como me la vuelvas;
porque esta es con la que como.
Capitán Sí haré.
Rey Pues dame algo en prendas.
Capitán Estos presos.
Rey No lo valen.
Capitán Pues doyte encima esta presa.
(Saca a los cuatro presos.)
Rey Tanto me darás, que diga:
«Arrebózate con ella».
Capitán En tu nombre, gran señor,
eché la red.
Rey ¿Barredera?
Capitán Sí, pues que pescó basuras.
Rey ¡Vós sois una gentil pesca!
Las cáscaras de las caras
les quitad, que quiero verlas.
Aura No veas, señor, la mía.
Rey ¿Pues por qué?
Aura Porque es vergüenza.
Antistes Y aun desvergüenza. Mari Aura,
¿vós como galeota presa
entre aquestos calafates?
Rosicler Honradme de otra manera;
que puesto que puedo hablar
con la cara descubierta,
sabed que de Picardía
rey soy.
Rey No le vilipendas,
que aquí es menester valor.
Antistes Aquí es menester prudencia.
Rey ¿Tú de mis reinos adentro?
Antistes ¡Tú de mis puertas afuera!
Rosicler Sí señor, que por capricho
camino de tierra en tierra
como mujer desdichada.
Aura Yo como hombre sin vergüenza
a la flor del berro ando.
Rey ¡Qué sentimiento!
Antistes ¡Qué pena!
Rosicler Un borrico en que venía,
por venir a la ligera,
sin saber lo que se hizo
se desbocó entre unas peñas.
Rey No me espanto, porque son
los borricos unas bestias.
Aura Pocris, solo porque supo
que el Príncipe sale y entra
en su palacio, me echó
dél, sin querer hacer cuentas
del tiempo que la he servido.
Antistes Las Pocris son unas puercas.
Rey ¿El Príncipe en el palacio
a ti ha entrado a verte?
Aura Etiam.
Rey ¿Y tú la hallaste en el monte?
Rosicler Concedo la consecuencia.
Rey Grande mal hay aquí, Antistes,
en un tris Aura está puesta.
Antistes Pues el médico en un tras
de cámara a verte venga.
Rey ¿Adónde el Príncipe está?
Capitán No parece.
Rey Que parezca;
pregónenle y den de hallazgo
diez maravedís de renta,
o sáquensele por hurto
a cualquiera que le tenga;
y en pareciendo, le pongan
una corma en cada pierna
porque otra vez no se vaya
por novillos a la dehesa.
Capitán Pasquín dirá dél.
(Sale PASQUÍN.)
[pasquín] Mejor
lo dirá Aura, pues con ella
le dejé anoche.
Aura Es mentira;
y aquí la coartada entra,
que anoche me vieron todos
remendar unas soletas,
por no llegar despeada,
gran señor, a tu presencia.
Rey ¡Qué virtud!
Antistes Desde chiquita
supo hacer bien sus haciendas.
Rey ¿Es esto así?
Todos Sí, señor.
Rey Pues, ¡sus! y hacia otra materia.
Volvamos a la maraña:
¿por dónde entra y sale apriesa
el Príncipe en el palacio?
Aura Por la bocamanga entra,
y por el cabezón sale,
si es que es camisa una cueva.
Rey Con eso tendrá unos flatos,
y gastaré yo mi hacienda
en curarle. Mas, ¡ay! ¡Que hay
más mal en el aldehuela
que suena! Pasquín...
Pasquín Señor...
Rey ¿Anoche el Príncipe a verla
entró?
Pasquín Y no salió.
Rey Según
eso, allá está.
Pasquín Por la cuenta.
Rey ¡Qué desdicha si él ha visto
que son sus hermanas hembras
tan bellas! Ir en persona
me importa al instante.
Flora Espera.
¿Qué carrüaje pondrán?
¿El chirrión o la litera?
Rey No estoy para carrüaje;
quien va con cólera y priesa,
bastarale ir pian, pian.
Cantando desta manera
las tres anaditas, madre,
pienso llegar a sus puertas
en un santiamén. Seguidme
todos dejando suspensa
esta acción para después.
Venga conmigo Tu Alteza.
Rosicler No señor, no he de pasar.
Rey Es obligación y deuda;
que una cosa es ir a pie
y otra no ir con la decencia
que a príncipes extranjeros
se debe.
Rosicler Esto es obediencia.
Tabaco Defectos somos los dos
desta gente hoy.
Pasquín ¿De qué, bestia,
lo has inferido?
Tabaco De que
nadie de los dos se acuerda
(Vanse.)
Rey Antistes...
Antistes Señor...
Rey Vuestra hija
la causa es de toda esta
carambola.
Antistes Ya lo veo.
Rey Pues dadla...
Antistes ¿Qué?
Rey Una fraterna.
Antistes En la comedia de ayer
no se hizo.
Rey Que se haga en esta.
¿Hay más de pedir prestado
ese paso a otra comedia?
(Éntrase el REY y criados.)
Antistes Las palabras de los reyes
son balas de pieza gruesa:
pues fraterna y a ello. Aura,
¿dónde vas?
Aura Voy a irme.
Antistes Espera,
hija aleve, ingrata hija,
hija en efecto de aquella
bellaca, tu santa madre,
que Dios en el cielo tenga;
que primero que te vayas
he de hacer una experiencia
yo de cuánto valgo yo.
Aura ¿Qué haces?
Antistes Cerrar esta puerta.
Bien ves las revoluciones
que ha causado tu belleza...
Aura Pues, ¿qué hay para eso?
Antistes Hay
tomarte la residencia
del tiempo que has gobernado
del Príncipe las ausencias.
¿Qué hay aquí?
Aura Que como había
de dar...
Antistes ¿En qué?
Aura En comer tierra,
dio en quererme.
Antistes ¿Y tú en qué diste?
Aura En amarle.
Antistes Tómate esa.
Aura Hame dado una palabra.
Antistes ¿Qué te ha quitado por ella?
Aura Solo el honor.
Antistes ¿No más?
Aura No.
Aura Me cautiva esa modestia;
que si hubiera hecho contigo
alguna cosa mal hecha,
vive Dios que hiciera... Pero,
¿qué sé yo lo que me hiciera?
Y así, aunque indignado estaba,
tanto mi cólera templas
que te he de dar a escoger
si quieres morir con esta
daga o con este veneno.
Aura ¿Dónde está?
Antistes En la faltriquera.
Aura ¿Tan prevenido venías?
Antistes ¿Qué padre que honor sustenta
y tiene sangre en el ojo,
pelo en pecho y canas peina,
puede andar sin un veneno
teniendo una hija doncella
que la pesa el serlo tanto
que parece que se huelga?
Aura Padre, señor, yo... si... cuando...
Antistes No me hagas ya pataletas
ni carantoñas ni esguinces,
sino escoge como en peras,
en muertes. Dime pues, ¿qué
te agrada?
Aura Ninguna dellas;
porque ninguna es airosa.
Antistes Luego airosa muerte esperas.
Ya eso es mucha golloría;
y al caballo del rey, piensa,
que no hacen más que ponelle
delante el manjar; alienta,
que no te hemos de rogar
nosotros que tú te mueras:
daga o veneno me fecit.
Aura ¿No hay remedio?
Antistes Ni remedia.
(Saca ANTISTES un frasco pequeño, se le da, y ella hace que bebe.)
Aura Pues padre y señor, si tanto
la dificultad aprietas,
brindo a la muerte.
Antistes Yo haré
la razón cuando se ofrezca.
Mas, ¡ay de mí! ¿Lo bebiste
todo?
Aura Todo.
Antistes ¡Ha, galamera!
Aura ¡Y me voy muriendo ya!
Antistes No hayas miedo que te veas
en ese espejo; que solo
un poco de hipocrás era
que yo para mi regalo
tomé ahora de una despensa.
Aura Pues, ¿es bueno andar haciendo
burla de mí?
Antistes Hícelo, necia,
por hacerte regañar,
que no porque tú merezcas
morir de veneno; y pues
hemos llegado a esta selva...
Aura ¿A qué selva? ¿No quedamos
en palacio y esa puerta
cerraste?
Antistes ¿No basta ser
tan golosa y tan resuelta,
sino poner objeciones,
tan crítica y bachillera?
¿Quién os mete en eso a vós?
Para llegar donde quiera,
¿no basta que yo lo diga?
Aura Perdona mi inadvertencia.
Antistes Pues hemos llegado, digo,
con el Rey hasta las puertas
de palacio, desde aquí
veamos la escarapela
en qué para; que si el daño
que has hecho no tiene enmienda,
o tengo de andar yo a zurdas
o tú has de andar a derechas.
(Salen el REY y los demás.)
Rey ¡Que canse el andar a pie!
Rosicler En mi vida lo creyera.
Rey Pues creedlo de aquí adelante.
Rosicler Tendrelo por cosa cierta.
Antistes Todos estamos acá.
Rey Antistes, ¿con tanta priesa?
Antistes Como Aura anda despacio,
tomamos la delantera.
Rey ¡Fuerte razón! ¿Vós sois Aura?
Aura Sí, señor.
Rey Pues para esta.
Todos allí os retirad;
llegaré solo a esas puertas.
¿Ha del palacio?
(GIGANTE dentro.)
Gigante ¿Quién llama?
Rey Atollite portas vestras.
Gigante El Rey es que, como es docto,
sabe latín. Bene venias.
Rey Pues no vengo sino malo.
Gigante ¿Qué traes?
Rey Ando de pendencia.
Gigante Gran señor...
Rey Chico gigante...
Gigante ¿Con quién?
Rey Con vós.
Gigante Pues, ¿qué queja
tienes de mí?
Rey Dos o tres.
Gigante ¿Cuáles son?
Rey Es la primera
esta, y la segunda la otra,
y la tercera es aquella.
Gigante Ahora echo de ver que tiene
la razón notable fuerza.
Rey Mal guardas mi honor.
Gigante Así
guardara los días de fiesta.
Rey Pues, ¿cómo un hombre está ahí dentro?
Gigante No está, que anoche entró apenas
a buscar el aleluya
cuando halló el requiem eternam.
Rey ¿Qué dices, bárbaro?
Gigante Digo,
señor, que esta maza mesma
fue su maza doctoral,
pues le batané con ella.
Rey ¿No viste que era mi hijo?
Gigante Estaba a escuras, Su Alteza.
Rey ¡Grande descuido de mozo
fue entrar sin una linterna!
Gigante De noche todos los reyes
son pardos.
Rey Esa sentencia
te disculpa. Pero, ¿cómo
le diste?
Gigante Desta manera.
(Levanta la maza.)
Rey La noticia me bastara
sin llegar a la experiencia.
Mas, ¿cómo yo no me muero?
Gigante Como tienes la mollera
más cerrada que tu hijo.
Rey Es verdad; que como era
mi hijo príncipe faldero,
siempre se la tuvo abierta.
[Alto.]  Vasallos, mi hijo murió
anoche.
Todos Sea enhorabuena.
Rey La lealtad os agradezco
con que sentís mis tristezas.
[Al GIGANTE.]   ¿Dónde le echaste?
Gigante A perder
le eché por entre esas breñas.
Rey Buscadle, mas no le echéis
la corma ya, aunque parezca.
Aura ¿El Príncipe ha muerto?¡Ay triste!
Antistes ¿Qué es esto, Aura?
Aura La cabeza
se me anda.
Antistes El hipocrás
se te habrá subido a ella.
(Cae desmayada.) Desmayose entre mis brazos.
Rey ¿Qué es esto?
Antistes Una borrachera
en que ha dado esta rapaza;
y así, con vuestra licencia,
la quisiera despeñar.
Rey Pregunto yo, ¿es mi hija o vuestra?
Vós podéis de vuestra hija
hacer un sayo...
Antistes Pues ea,
muerte quiero darla airosa
porque todo el mundo vea
mi valor. Yo te la entrego,
aire, para que se entienda
que los castigos de un padre
siempre en el aire se quedan.
(Hace que la arroja, y vuela AURA.)
Rey ¿Hasla despeñado ya?
Antistes Sí, señor.
Rey Pues id apriesa
a detenerla.
Antistes Es en vano,
pues ya desollando queda
la zorra porque otra vez
a enojaros no se atreva.
Rey Muy bien empleado está;
mas buscadla porque tenga
sepulcro.
(Sale el CAPITÁN.)
Capitán Muertos ni vivos
no parecen tu hijo ni ella.
Rey ¡Qué se me da a mí! Mas, quiero
que se me dé. Deidad bella
de doña Ana, ¿qué se han hecho
los dos?
[una] (Dentro.) Ya te doy respuesta.
Música (Dentro.) Vengan noramala,
noramala vengan,
a ser jazmín él
y a ser aire ella;
que pues quiere Ovidio
que aquesto suceda,
vengan noramala,
noramala vengan.
Rey Todo es prodigios el día.
[unos] (Dentro.) ¡Viva Pocris!
Otros (Dentro.) ¡Pocris beba!
Rey ¿Qué es eso? ¿Hase convertido
otro a la fe destas selvas?
¿Qué hay, Flora?
(Sale FLORA.)
[Flora] Escúchame atento.
Rey Ya vendrás con una arenga.
Flora El pueblo, viendo que falta...
Rey No me quebréis la cabeza.
¿Es más de que pide el pueblo
que estas dos hijas doncellas
es hora que salgan deste
San Juan de la Penitencia
a tomar estado?
Flora No.
Rey Pues callad y estadme alerta:
buscadme el hombre más rico
que todo el concurso tenga
de la gente que me escuche.
Flora Allí miro a un grande bestia
rascarse hacia los calzones;
yo le traeré a tu presencia.
Capitán Si dice «el hombre más rico»,
¿no echas de ver cuánto yerras?
Flora Pues, ¿qué más rico que aquel
que tanta gente sustenta,
y el día que la despide
hace en la uña la cuenta?
Rey Lo entendiste.
 [Al CAPITÁN.]   Ve tú y trayle
en camisa.
Capitán Está muy puerca.
Rey ¿Hase de acostar conmigo?
Capitán No señor, pero pudiera.
(Vase.)
Antistes Cosas son estas que miro
que pienso que no son estas.
Rey Tú, gran rey de Picardía,
libre estás con toda entera
tu familia.
Pastel Familiar
soy suyo por mar y tierra.
Tabaco Yo también.
Rosicler ¿Por qué, señor,
tan sin tiempo ahora me sueltas?
Rey Siempre suelto yo sin tiempo.
Rosicler Dios te guarde.
Capitán Aquí está.
 [A CÉFALO.]  Llega.
(Saca el CAPITÁN a CÉFALO medio desnudo.)
Céfalo ¿Qué delito es espulgarse
uno, para que le prendan?
¿Ser piojicida es pecado?
¿Tengo de llevar camuesas
yo, ni priscos ni bellotas?
¿Quién mandó que me prendieran?
Rey Yo.
Céfalo ¿Por qué?
Rey No me faltaba
más que daros a vós cuenta
de mi galante capricho.
Tabaco ¿Por qué quién es no revelas?
Rosicler Porque la mosca, Tabaco,
en boca cerrada no entra.
Pastel Mi amo es; pero callaré.
Rey Ponedle a ese hombre una venda
en los ojos.
Capitán No la hay.
Rey Sea una banda.
Flora ¿Qué es della?
Rey Dad vós un pañuelo.
Rosicler Está
mi ropa en la lavandera.
Rey Venga el vuestro.
Antistes Siempre yo
me sueno desta manera.
(Suénase con los dedos.)
Rey En fin, ¿he de dar yo el mío
aunque tan delgado sea?
Tomad, cubridle la cara.
Flora Grande es, pues ya está cubierta.
Rey Retiraos todos.
 [Al GIGANTE.]  (Y tú,
monstruo horrible, inculta fiera,
no te vea más).
 [A CÉFALO.]  Tú, ven
conmigo.
Céfalo ¿Dónde me llevas?
Rey ¿No lo ves? A jugar un
rato a la gallina ciega.
(Vanse el REY y CÉFALO.)
Gigante ¿Que desprecie mis servicios
el Rey de aquesta manera?
Rosicler Y aun que los vacía parece
mucho más que los desprecia;
que no hueles bien, Gigante.
Gigante Quien huele más es quien tiembla.
Rosicler Pues yo debo de ser ese,
que tiemblo al ver tu presencia.
Gigante Todos habéis de temblar
a puto el postre, que empieza
mi cólera a enfurecerse.
(Da tras ellos.)
Rosicler ¡Huye, Tabaco!, ¿qué esperas?
Capitán ¡Huye, Pastel!
Flora Pasquín, ¡huye!
(Vanse.)
Antistes Para el diablo que le tenga.
(Vase.)
Pastel ¿Qué es hüir? ¡A defenderos!
Tabaco No huyen hombres de mis prendas.
Gigante Llevado por cortesía
soy gigante de la legua;
y así, adiós, hasta más ver.
Los Dos Pues adiós, hasta la vuelta.
(Vanse, y salen POCRIS y FILIS.)
Pocris El Rey a palacio vino,
y sin ver nuestros regalos
se fue.
Filis ¿Sabes qué imagino?
Que al ánsar de Cantimpalos
le sale el lobo al camino;
y sin duda a él le salió
pues sin vernos se volvió.
Pocris Aunque esa es razón aguda,
quien se muda Dios le ayuda;
y él, así como llegó,
no viendo la puerta abierta,
a volverse se resuelve
por no hacer, es cosa cierta,
más que el diablo, pues a puerta
cerrada el diablo se vuelve.
Filis Con todo eso, que él ahora
sin vernos se vaya, es bien
sentir.
Pocris ¿Por qué?
Filis Eso se ignora;
porque a ojos que no ven,
hay corazón que no llora.
Pocris Yo me holgara que informado
fuera que al enamorado
de Aura zurré la badana,
pues que vino aquí por lana
para volver trasquilado.
Filis Yo sintiera que a saber
llegara su proceder.
Pocris Yo me holgara.
Filis ¿Por qué necia?
Pocris Porque, en quien de rey se precia,
más vale saber que haber.
Filis Luego, ¿tú de aquesta historia
mal contenta estás?
Pocris Es cierto,
porque al principio es notoria
cosa que se hace el pan tuerto.
Filis Y al fin se canta la gloria.
Yo estoy triste de esa extraña
tragedia.
Pocris Hablemos las dos.
Filis Callar toca a la maraña.
Pocris A quien no habla, no oye Dios.
Filis Quien calla, piedras apaña.
Pocris Pues aunque ocultos están,
tus pesares se sabrán.
Filis No harán, si mi llanto enjugo.
Pocris Yo vi azotar al verdugo.
Filis Yo, enterrar al sacristán.
(Salen CLORI, LESBIA, NISE y FLORA.)
Clori El Rey, señora, ha venido.
Lesbia El Rey, señora, ha llegado.
Nise El Rey aquí se ha metido.
Flora El Rey hasta aquí se ha entrado.
Pocris Catorce de reyes pido.
Clori El Rey viene a verte hoy.
Lesbia El Rey por nuevas te doy
que llega.
Flora El Rey está aquí.
Nise El Rey...
Lesbia Calla, que sin ti
a treinta con rey estoy.
(Sale el REY con CÉFALO, vendado el rostro.)
Céfalo ¡Oh, yo estoy sin juicio y loco
dentro de alguna espelunca!
Rey Tarde estos umbrales toco.
Pocris Más vale tarde que nunca.
Filis Nunca mucho costó poco.
Rey ¿Cómo estáis las dos?
Pocris Señor,
con salud y sin dolor.
Filis Claro está, con vuestro amparo.
Rey Pues como todo esté claro,
dos higas para el dotor.
Céfalo Aunque ciego aqueste lazo
me tiene con embarazo,
bien veo dónde estoy yo;
que harto ciego es el que no
ve por tela de cedazo.
Pocris ¿Qué intento ha sido traer
vendado este hombre contigo?
Filis ¿No lo podemos saber?
Rey De ver y creer soy amigo;
y así, hijas, ver y creer:
viendo que carnestolendas
son para que se hagan rajas
estas tocas reverendas,
por quitarlas de barajas
y meterlas en contiendas,
que le corran a carreras
como a gallo destas eras,
quiero.
Todas ¿Nosotras?
Rey Vosotras;
pero entre aquestas ni esotras,
hijas, ni en burlas ni en veras
le veáis las dos. Con osado
brío jugad, que retirado
yo espero.
Filis ¿Qué solicita
tu intento?
Rey Ver que quien quita
la ocasión, quita el pecado.
Pocris No te entendemos, señor.
Rey Vencer pretende mi amor
de vuestro hado los influjos:
no os metáis ahora en dibujos
y manos a la labor.
(Vase el REY, toman Todas reguiletes y dan carreras.)
Lesbia Tomad las dos, y dejada
la altivez, de fiesta va.
Pocris Va, aunque estoy algo estropeada.
Todas ¡Al gallo, al gallo!
Céfalo Eso es a
moro muerto gran lanzada.
Clori La que tú puedas coger,
llegándola a conocer,
se quedará en tu lugar.
Céfalo Pues esta quiero agarrar.
Nise ¿Quién soy?
Céfalo Déjamelo ver.
Pocris Por señas ha de ser eso.
Céfalo Pues que ya lo sé confieso:
dueña es.
Lesbia ¿Qué razón te enseña,
si estás vendado, que es dueña?
Céfalo Las tocas, ¿qué hay para eso?
Pocris Hombre, verte determino.
Filis Yo también, aunque seas feo.
Pocris ¿Sabes quién somos, mezquino?
Céfalo (Quítase la venda del rostro.)
Lo que con los ojos veo
con el dedo lo adivino.
Pocris ¿Qué es lo que llego a mirar?
¿No eres el que hice matar
anoche?
Céfalo No, reina mía,
que no es para cada día
morir y resucitar.
Filis Luego así, ¡ventura rara!,
no te dieron en la cholla,
volviendo aquí a ver mi cara.
Céfalo No, porque cada día olla,
señora, el caldo amargara.
Pocris Tu vista me causa horrores.
Filis A mí, gustos.
Céfalo Los cuidados
templad; que hacer son errores
de un camino dos mandados
ni servir a dos señores.
Si la una al verme se muere
y si la otra me quiere,
repartid el bien y el mal,
y tome cada una al
pecador como viniere.
(Sale el REY.)
[Rey]  [Aparte.]  (¡Ya le han visto y él las vio!)
¿Cómo, habiendo dicho yo
que no le veáis?
Filis Oye...
Rey Di.
Filis Amor me dice que sí
y tú me dices que no.
Rey (Aparte.) (Esto es lo que pretendí,
mas reñirelo.) ¿Que así
guardáis lo que mando yo?
Pocris Pues el amor me engañó,
duélete, mi bien, de mí.
Rey Dolerme quiero, y venir
podréis conmigo a llorar,
pero quiéroos advertir
que una cosa es el salir
y otra cosa es el entrar.
A que os den los aires vamos.
Pocris ¡Qué contento!
Filis ¡Qué pesar!
Rey Cantad.
Lesbia Mucho de oíros holgamos.
Clori Pues, ¿qué habemos de cantar?
Rey Aquel tono de los gamos.
(Vanse el REY y los demás, y cantan dentro.)
Música Madre la mi madre:
guardas me ponéis;
que si yo no me guardo
mal me guardaréis.
(Salen ANTISTES, el CAPITÁN, ROSICLER, PASTEL y TABACO.)
Antistes ¿Cuando esperábamos llantos,
cantos se oyen en las rocas?
Rosicler Aqueso no os cause espantos:
deben de salir las locas
pues salen tirando cantos.
Capitán Ya el Rey y sus hijas bellas
se ven.
Pastel ¿Si serán doncellas?
Tabaco Su confesor lo sabrá.
Pastel Mi amo también, porque está
hecho siempre un perro entre ellas.
Rosicler ¿Cómo, alma, no solemnizas
ver la que pudo abrasarme
hecho el corazón cenizas?
Pero para declararme
más días hay que longanizas.
(Vuelve el REY y todos.)
Rey Vasallos, deudos y amigos,
cuya lealtad y virtud
canta el sol por fa, mi, re,
la fama por ce, fa, ut;
ilustre nobleza y plebe,
que al brindis de mi salud
agotárades ahora
aun la cuba de Sahagún:
Pocris y Filis, mis hijas,
son esta luz cuya luz
hoy se sale a dar un verde
con todo ese cielo azul.
La causa por que las tuvo
mi doctísimo testuz
encerradas hasta ahora
en aquesa esclavitud
escuchad todos atentos,
con silencio y con quietud,
sin hablar y sin chistar
y sin decir tus ni mus.
Ya sabéis que yo inclinado
fui desde mi juventud
a las letras, estudiando
todo el ban, ben, bin, bon, bun,
hasta el Arte de Nebrija
y las tablas del Talmud,
sin dejar astro con quien
no anduviese a tú por tú.
Esa república hermosa
de estrellas patria común,
obediente a mis preceptos,
hace a mis líneas el buz,
sin quedarme estrella en todo
ese azulado betún
que al andar las suertes no
me tenga por su tahúr.
Pues siendo así, el infelice
día que nacieron de un
parto aquestas doncellitas,
entre mí dije: «Ahora ¡sus!,
sepamos qué es de su vida».
Y con gran solicitud
por levantar la figura
mayor que mi ingenio sup,
me levanté de la cama
y fuime a caza al Paúl,
en cuya gran soledad,
al pie de un almoraduz
que a su sombra alimentaba
juncias, berros y orozuz,
me aproveché de mis ciencias,
que con grande prontitud
me dijeron todo esto
(memoria, ayúdame tú):
«Esas dos bellezas raras
u han de morir presto u
por ellas sucederán
grandes daños en Irún;
porque la una al primero
hombre que en su juventud
vea le ha de dar las llaves
de su viviente baúl;
y la otra, al primero que a ella
la vea con su inquietud
amorosa, le ha de hacer
que hable el buey y diga 'mu'.
No parando aquí el agüero
pues pasa su ingratitud
a que, siendo una Jarifa,
muerte la dé su Gazul;
y Angélica, la otra, mate
su Medoro Ferragús».
Yo, pues, viendo que nacía
tan fatal su dinguindux,
que era su vista primera
para sus designios flux,
dije, como jugador
de manos: «Quirlinquimpuz,
¿veislas? Pues ya no las veis».
Y en las orillas del sur
las hice de cal y canto
ese dorado ataúd;
porque en fin es menor daño
de mis desdichas y sus
influjos que mueran vivas
que no que en mi senectud,
diciendo el cuervo «cras-cras»,
diga el cuquillo «cu-cu».
Con este intento, guardadas
las tuvo mi rectitud
donde nada las faltó;
dígalo la promptitud
de su servicio: ¿qué tortas
no las traje de Gandul?,
¿qué melones de Guadix?,
¿qué conejos de Adamuz?,
¿qué perdices de Berfox?,
¿qué miel de Calatayud?,
¿qué esperiegas de Aranjuez
ni qué pimienta de Ormuz?
¡Hasta traerlas de Argel
alcotanes y alcuzcuz!
Pero ya que la Fortuna,
deidad sin consejo algún,
ha dispuesto los acasos
de suerte que ese avestruz
digirió a mi hijo, quedando
tendido como un atún,
al convertirle en jazmín
sin poder en altramuz,
quiero los inconvenientes
de las dos sanear según
buen arte de medicina;
y es que, pues vino aquí a espul-
garse este hombre y vio a las dos,
le demos ahora una zurr,
pues muerto él, las dos se quedan
seguras de no ser pu-
ercas. Pero, ¡tente lengua!,
que en lo infiel eres Dragut.
Céfalo ¿Y es justo, señor, que muera
un inocente por un
galante capricho?
Rey Sí.
Céfalo ¿Jurado a Dios?
Rey Y a esta cruz.
¡Llevadle de aquí!
Filis Esperad,
señor. Fía en mi virtud,
que sin que cueste una vida
aseguras tu quietud:
seré desde aquí una santa.
Rey Ya te conozco, que tú
lo dices mas no lo haces;
a perro viejo no hay tus.
Pocris Bien dices: muera, señor.
¡Despeñadle, multitud,
adonde se haga pedazos
pero no otro daño algún!
Céfalo En fin, ¿me han de dar la muerte?
Rey ¿Preguntara más Artús?
Pues, ¿qué queríais que os dieran,
alfajores y alajú?
Idos a morir si no
queréis que os maten.
Céfalo Voy pues
no tengo quien me defienda.
Rosicler ¡Sí tienes! Plebe común,
¡dejadle!
Rey ¿Quién es aquel
que se me opone?
Rosicler Ego sum.
Rey Pues, ¿quién te mete a ti en eso?
Rosicler Haber nacido andaluz
y estar en mí todo Osuna.
Céfalo Pues con ese archilaúd,
entonando por natura,
cantando por ce, fa, ut,
mueran estos, que no son
gigantes.
Rey ¡Jesús, Jesús,
qué bobería! ¡Matadlos!
Todos ¡Mueran los dos!
(Llévanlos.)
Céfalo Poco tus
barahúndas nos dan pena.
Pastel Señor, mira que este albur
que salió a tierra del mar
en un delfín o laúd
es el rey de Trapobana.
Rey Pues no los matéis.
Filis Ve tú
a socorrerlos.
Rey Ya voy.
Pocris No vayas.
Rey No voy aún.
Filis ¡Dales vida!
Pocris ¡Dales muerte!
Rey Conformaos; que estoy un sus
de creer que sois, las dos,
dos hijas de Bercebú.

Tercera Jornada

Salen el REY, CÉFALO, POCRIS, FILIS, ROSICLER y los criados.
Rey Ya que el pasado alboroto
a paces se ha reducido,
pues ando rotivestido,
andar quiero manirroto
con vós. Y aunque el ser, creed,
piadoso es virtud moral,
hoy quiero hacerla 'peral':
como en peras escoged
entre esas dos hijas bellas;
y dando al amor tributo,
vaya el diablo para puto
y casaos con una de ellas.
Céfalo Con eso todo el enojo
me quitáis, andando franco;
pero mi discurso es manco
con aquella que no es cojo.
Y así, porque de mi arrobo
no se quejen, ni de vós
ad invicem, con las dos
me casaré...
Rey ¡Cómo, bobo!
Céfalo ...para que ninguna caiga
en el desaire que tray
dejarla.
Rey Para eso no hay
dispensación.
Céfalo Que la hayga.
Rey No es posible: una en rigor,
y brevemente, escoger
podéis.
Céfalo ¿Y no podrá ser
especialmente, señor?
¿Qué hombre compra una tinaja
que antes de dar lo que vale
no la mire si se sale?
¿Qué hombre a una bodega baja
a concertar algún vino
que antes que a casa le lleve
si es bueno o malo no pruebe?
Melón compra y es pepino
el que calarle no quiera.
Y en fin, ¿quién da su dinero
por un potro que primero
no repase la carrera?
Rey Decís bien: despacio vellas
es acertado consejo.
Vamos de aquí. Ahí os las dejo:
aveníos bien con ellas.
(Vase.)
Rosicler Antes que escojas, contigo
tengo un empeño.
Céfalo ¿Cuál es?
Rosicler Yo te lo diré después.
Céfalo Tu Inés soy.
Rosicler Eres mi amigo.
(Vase.)
Céfalo A veros me quedo; y
digo que nadie se enoje.
Pocris ¡Ay de mí si a mí me escoge!
Filis ¡Ay si no me escoge a mí!
Céfalo Según la razón me enseña
en una duda tan honda,
Filis es carirredonda,
Pocris es cariaguileña.
Y si el moño, que tal vez
suele engañar, no me engaña,
Filis es pelicastaña
y Pocris es pelinuez.
En sus barnizados mapas
tienen los ojos ingratos,
la una de arrebatagatos,
la otra de arrebatacapas.
Uno mismo es el barniz
que la superficie toca,
cada una tiene su boca
y cada una su nariz.
Los talles ambos son buenos,
chico con grande. Tú estás
diciendo: «Del bien, el más».
Tú dices: «Del mal, el menos».
Esto está visto: ¡hola aquí!,
¡ropa fuera!
Pocris ¡Error crüel!
Filis Pues, qué es lo que intentas di.
Céfalo Regatearos hasta el
último maravedí.
Pocris No puede eso hacerse.
Filis Yo
digo que se puede hacer.
Céfalo ¿O me dan o no a escoger?
¿O me he de casar o no?
Los adornos más nocivos
siempre de la voluntad
son mentira, y la verdad
ha de andar en cueros vivos:
la verdad quiero saber.
Filis Yo te la diré.
Pocris No yo.
Céfalo ¿O me he de casar o no?
¿O me dan o no a escoger?
Pocris Desde el punto que te vi
te aborrecí de manera
que, porque es blanca, no diera
mi mano por todo ti.
Filis es más cariñosa:
ella la duda concluya;
que para ser cosa tuya
es buena; mas yo no es cosa.
Filis Basta, basta, Pocris bella,
que no está en corte ni en villa
mi hermosura en la capilla
para demandar por ella;
que si el alma como boba
le di a Céfalo, sabré
quitársela ahora aunque
me naciese una corcova.
Pocris Yo no quiero que me quiera.
Filis Yo sí quererle, que es más.
Pocris Para mí es un fierabrás.
Filis Para mí es un 'bras sin fiera'.
Pocris Pocris soy, y porquería
será el elegirme hoy.
Filis Por eso que Filis soy,
y será filatería.
Céfalo ¿No miran vuestros pesares
que entre damas de copetes
no hubo dimes y diretes
sino dates y tomares?
Arañaos y no os habléis
las dos de tales maneras;
que parecéis verduleras.
Pocris Decís bien.
Filis Razón tenéis.
Pocris Hoy tengo de ser tu parca.
Filis Veámoslo.
Céfalo Esperad, que quiero
medir las armas primero.
Estas son uñas de marca;
estas algo más garduñas.
Filis Presto a cortarlas me obligo.
Pocris ¿Con quién?
Filis Contigo.
Pocris Conmigo
nadie se corta las uñas.
Y esa es otra nueva queja:
ya el dolor las mías aguza.
Céfalo ¡Ea Pocris!, ¡zuza!, ¡zuza!
¡Ea Filis, a la oreja!
Filis Llega, pues.
Pocris Llegaré, pues.
(Repélanse, quitándose los moños, y sale PASTEL.)
Pastel ¿Dos infantas se han de asir?
Céfalo Déjalas, que esto es reñir
cada uno como quien es.
Pocris Aqueste es tu moño, infanta.
Filis Este es el tuyo, princesa.
Céfalo Mucho de veros me pesa
a las dos en Calva-Danta.
Pocris Pues reñimos en cuartel,
los prisioneros volvamos.
Filis Alafia dellos hagamos.
Pocris Pues tal por tal.
Filis Él por él.
(Truécanlos.)
Pocris Y ahora, ¿qué hemos de hacer?
Filis Pues que bien hemos quedado,
cada una irse por su lado.
Pocris Adiós.
Filis Adiós.
(Vanse.)
Céfalo A más ver.
Pastel ¿De qué son las confusiones?
Céfalo ¿Bastantes causas no son
tener hoy el corazón
pasado de dos arpones?
Tanto que, si un fraile pasa
de San Agustín, sospecho
que se entre al ver en mi pecho
el escudo de su casa.
Pastel Pues, ¿qué hay ahora?
Céfalo Hay que Filis
me quiere; hay que no la quiero;
hay que yo por Pocris muero;
hay que Pocris es busilis,
para mí, crüel y ingrato;
y hay que anda el ciego Dios
hoy conmigo y con las dos
como tres con un zapato.
Pastel Señor: quiere a quien te quiere.
Céfalo En eso hay poco que hacer;
lo primoroso es querer
a la que me aborreciere:
¡viva Pocris!
Pastel Bobería.
Céfalo Pues si tú por tal la sientes:
¡viva Filis! ¿Hay más?
Pastel Mientes.
Céfalo Tú mentirás otro día
y te lo diré yo a ti.
Pocris Que me has vencido confieso.
(Sale ROSICLER.)
[Rosicler] Queda solo.
Pastel Según eso,
yo me escurro.
Rosicler Escucha.
Céfalo Di.
Rosicler En la grande Trapobana...
Céfalo ¿Con un romance os venís?
Rosicler Pues si es viejo el ser romance,
¿hay más de que sea latín?
In Trapobana mea patria
rex illustris natus fui,
et amor unam sagittam
tiravit mihi vel mi.
Non sagitta fuit vulgaris,
attamen sagitta fuit
quæ penetravit ad almam
cum verbo illo volo, vis.
Vidi calceamentum unum
Filidis...
Céfalo Tened, oíd,
¿veis cuánto decís? Pues no
entiendo cuanto decís.
Rosicler ¿En qué idioma os he de hablar
si el romance y el latín
no os agradan?
Céfalo Mal por mal,
en romance lo decid.
Rosicler Digo que de Filis bella
un día un zapato vi,
el cómo llegó a mis manos
es muy largo de decir;
que le vi basta saber,
y que a su breve y sutil
aliño me rindió Amor,
en solo un cerrar y abrir
de ojo, el alma a zapatazos;
que como suelen decir:
«Zascandil con vaina y todo,
con la vaina del jazmín
de su pie, me dio el rapaz
a traición el zascandil.»
(Saca un zapato muy grande.) Mas, ¿para qué os lo encarezco
si en menos que hacer así
podéis verlo? Esta es la concha
de aquella perla: advertid
cómo la perla será
cuando la concha es así.
Y si así huele el zapato,
¿cómo olerá el escarpín?
Desta alhaja enamorado,
de mi patria me salí
en busca suya, y llegué
a este encantado país
con animo de sacarla
por el vicario de allí.
Pues, ¿qué cédula mayor
que este zapato? Y en fin,
viendo que hoy está mi vida
de vós pendiente en un tris,
vengo a valerme de vós
y a suplicaros que, si
vós no la habéis menester,
que me la dejéis a mí,
porque la he menester yo
para cierta cosa. Y
si habiéndooslo suplicado
con las ternezas que oís,
de bien a bien no lo hacéis,
os lo tengo de pedir
de mal a mal; porque un hombre
que viene buscando aquí
la horma de su zapato,
fuera desaire muy vil
que se volviera sin ella;
no seáis, pues, para mí,
Céfalo, mi 'hazme llorar',
pudiendo mi 'hazme reír'.
Céfalo Yo confieso, caballero,
que os estoy muy obligado,
que la vida me habéis dado,
que tal cual así la quiero;
pero esto de voluntad
ya sabéis que no está en mano
de un católico cristiano,
aunque tenga caridad.
A Filis no he de elegir
porque quiere que la quiera
mi crïado, de manera
que yo no os puedo servir
con ella.
Rosicler Pues fuerza es,
siendo eso así, que riñamos.
Céfalo Riñamos, pero que estamos
borrachos dirán después,
viendo una lid tan reñida
por princesa semejante,
pues ella hallará otro amante
y nosotros no otra vida.
Rosicler Mirad: bien decís; y yo
he hallado en mis pareceres
gusto en reñir con mujeres
pero por mujeres no;
y así, mi cólera brava
otro medio elegir quiere.
Dela Amor a quien quisiere:
juguémosla.
Céfalo ¿A qué?
Rosicler A la taba.
Céfalo ¿Traeisla vós?
Rosicler Y bien raída
aunque es de hoy; que el despensero
en gigote de carnero
me la sirvió a la comida.
(Saca una tabaquera.)
Céfalo Vaya... Pues, no es esa.
Rosicler Espera:
yo la sacaré. ¿No ves
que esta es la 'taba que es'
y esotra la 'tabaquera'?
Céfalo ¡Oh, gane yo una vez sola!
(Juegan.)
Rosicler Por mano echo.
Céfalo Tira, acaba;
mas, ¡hola!, alza bien la taba,
no tengamos tabaola.
Rey Carne.
Céfalo Chuca.
Rosicler Mía es
la mano.
Céfalo Pues, ¿quién trabuca
que es mejor carne que chuca?
Un cuarto te paro, pues,
de Filis.
Rosicler ¿Un cuarto?
Céfalo Es llano.
Rosicler A parar más te acomoda.
Céfalo ¿Qué quieres?, ¿que pare toda
una infanta en una mano?
¿No será razón que atiendas
que, aunque amantes somos tiernos,
jugamos a entretenernos
y no a perder las haciendas?
Un cuarto paro.
Rosicler Yo topo;
pero asentemos primero
si es trasero u delantero.
Céfalo Esa es fábula de Isopo;
¿toda no se ha de jugar?
Rosicler Podrá ser que el juego pare;
y el cuarto que yo ganare
se le he de descuartizar.
(Juegan.) Taba: un cuarto gano.
Céfalo ¡Oh, cuánta
es mi desdicha! Otro paro.
Rosicler Taba: otro gano.
Céfalo Era claro.
Rosicler Ya es mía la media infanta.
Céfalo Es verdad, pero ya he dicho
que bornea poco o nada
la taba.
Rosicler Muy bien borneada
está, y sobre ese capricho
me mataré.
Céfalo Yo también;
que una cosa es no reñir
por Filis, y otra sufrir
que tragantonas me den.
Rosicler Acabemos de jugar
como quien somos, que hacemos
mil bajezas.
Céfalo Acabemos
y pelitos a la mar.
(Sale AURA.)
[Aura] Pues en aire convertida
me han hecho creer que estoy,
sin que estos me vean, voy
buscando la prevenida
venganza de Pocris. Puesta
está Filis en aprieto,
y he de embarazar su efeto.
Céfalo Paro.
Rosicler Topo.
Aura Voyla a esta.
(Quítales la taba y desaparece.)
Céfalo ¿Adónde echasteis la taba?
Rosicler Fuerza es que también lo ignore,
pues nos la quitó en el aire
el mismo aire.
Céfalo Buenas noches.
Rosicler Aquí hay misterio mayor,
pues los dioses nos la esconden.
Céfalo Sin duda, alguna deidad
pretenden jugar los dioses
y la llevaron; que como
ellos carnero no comen,
valdrá un ojo de la cara
cualquiera taba en los orbes.
Rosicler Bien que dos cuartos de infanta
ganando estoy; y quien ose
mirarla de medio arriba
le hará este acero gigote.
Céfalo Ganáis mucha calabaza.
Rosicler Yo he ganado, como noble,
media infanta; y esa media
ha de ser mía esta noche.
Céfalo ¡Más nonada!
Aura (Dentro.) Oídos hay;
chitón, no deis tantas voces.
Rosicler ¿Qué portero del Consejo
nos notifica chitones?
Céfalo No veo a nadie.
Rosicler Yo tampoco.
Céfalo ¡Gran misterio aquí se esconde!
Deidad auxiliar de Filis,
ya que el juego nos estorbes,
di tú: ¿quién quieres que viva
en mi pecho?
Música ¡Viva Pocris!
Rosicler Los cielos quieren que sea
Pocris tuya, ¿no los oyes?
Rey Pues, ¿hay más de que sea mía?
Nunca peores cepos tope
adonde echar la limosna.
¡Pocris viva!
Todos ¡Viva Pocris!
(Salen todos.)
Rey ¿Resolviose la postema
de tu duda?
Céfalo Antes se rompe
y da materia a la fama,
para que diga su bronce
que Pocris es la hermosura
a quien he de dar de coces.
Rey Dale antes, si te parece,
la mano que el pie.
Céfalo A 'sus soles'
tengo que hablar 'a mis solas'.
Pocris Eternos años me goces.
Filis, Amor te consuele.
Filis Sí hará. ¡Diablos sois los hombres!
Céfalo No me culpes.
Filis Calla; no
me digas oste ni moste.
Rey Supuesto que estáis casados,
no es bien que nadie os estorbe;
que en bulla y conversación
no suenan bien los amores.
Vamos a hacerles la causa
a esta dama y a este joven.
Flora ¿Qué es la causa?
Rey ¿No entendéis
metáforas? ¡Legos hombres!
¿'Hacer la cama' no dicen,
procesales escritores,
al hacer la causa?
Todos Sí.
Rey Pues yo digo, ignorantones,
hacer la causa a la cama,
que es metáfora in utroque.
Caballeros, ¡despiojad!
Antistes Bien importante es el orden.
Filis Muriéndome voy.
Lesbia ¿De qué,
señora?
Filis De celos, López.
Clori ¿Diré que doblen por ti?
Filis No, amiga; di que desdoblen.
Rosicler Señora Filis, a falta
de un picardesco consorte,
aquí está otro trapobano.
Filis Nada me habléis.
Rosicler ¿Por qué?
Filis Porque
estoy hecha de mil hieles.
Rosicler Pues no me habléis con rigores,
que tengo en vós de vivienda
dos cuartos.
Filis Pues, ¿quién los diote?
Rosicler Mi suerte. Un alto y un bajo
porque acomodado more:
en el alto cuando enere,
en el bajo cuando agoste.
Filis Pues cuando tenga la suerte
libro de aposentadores,
este es hecho a la malicia
y ningún huésped acoge.
(Vase.)
Rosicler Llore Amor, pues no a mejillas
enjutas Filis se cogen.
(Vase.)
Céfalo Pues solos hemos quedado,
hermosa divina Pocris,
para entretener el día
mientras se llega la noche:
digámonos uno a otro
tantísimos de favores.
Pocris Nunca en tal me vi; mas vaya:
direlos a troche y moche.
Céfalo ¿Ves esta fragante rosa
vestida de nieve y grana
que, estrella de la mañana,
brilla ardiente y luce airosa,
a quien las flores por diosa
aclaman, viéndola aquí,
ya esmeralda o ya rubí,
de aljofares coronada?
Pues contigo comparada,
no se le da esta de ti.
Pocris ¿Ves aquel bello narciso
que en el margen de esa fuente
parece que aun ahora siente
el amor con que se quiso,
pues sin cordura ni aviso
se está requebrando allí,
enamorado de sí,
galán esplendor del prado?
Pues contigo comparado,
no se le da esto de ti.
Céfalo ¿Ves esas parleras aves
que cantando dulcemente
al compás de esa corriente,
ya bulliciosas ya graves,
cláusulas forman süaves?
Pues a la aurora que dora
estos campos, su canora
música, sus celestiales
ecos van, porque no vales
tú un comino para aurora.
Pocris ¿Ves esos sauces, del viento
movidos, dar a su tropa
un órgano en cada copa,
en cada hoja un instrumento?
Pues su armonioso acento
que añade en cada renuevo
un verde ruiseñor nuevo,
a Febo aclaman iguales,
no a ti, porque tú no vales
un rábano para Febo.
Céfalo ¡Qué dulce gloria es oír
encarecidos amores
un hombre de lo que adora!
(Sale AURA tapada.)
Aura ¡Ce, caballero!
Céfalo Ceceome
allí una mujer tapada.
Aura Véngase conmigo.
Céfalo ¿Adónde?
Aura Eso es mucho preguntar.
Donde dicen esas voces.
Música (Dentro.) Deja, deja el regazo
de tu consorte;
pues que no dejas nada,
Porquis por Porquis.
Céfalo Escucha, deidad, aguarda...
Pocris ¿Con quién hablas?
Céfalo ¿Tú no oyes
una süave pandorga
que dulce los aires rompe?
Pocris Yo no.
Céfalo Yo sí y eso basta
a que del todo me informe;
que alguna deidad su juicio
pierde por mí; y así voyme.
Pocris ¿Dónde?
Céfalo Por ahí.
Pocris ¿Eso dices?
Céfalo Pues, ¿por qué no?
Pocris Es gran desorden.
Céfalo Ya eres mi propria mujer:
contigo fueran errores
tener cumplimientos, pues
del matrimonio los toques
nunca llegan a ser cabes
porque van con condiciones;
y más cuando una deidad
me llama diciendo a voces...
Él y Música Deja, deja el regazo
de tu consorte;
pues que no dejas nada,
Porquis por Porquis.
(Vase con AURA, y si pareciere, vuelen.)
Pocris ¡Hay tan gran maridería!
Tenedle, si sabéis, flores,
tener algo de provecho;
poneos delante, montes,
si os sabéis poner delante
alguna vez que no estorbe.
(Sale FILIS y las dueñas.)
Filis ¿De qué te quejas?
Pocris De que
Amor conmigo anda a coces:
de mis mismísimos brazos
huyó Céfalo. No llores
que no te eligiese a ti,
porque es, hermana, un ruin hombre
que no sabe tener fe
con mujeres de mi porte.
Pensé que no le quería,
y cátame aquí, ¡oh rigores
tiranos!, con unos celos
que me han venido de molde.
De quién los tengo, no sé;
mas sé que con pies veloces
la he de seguir. Y así, Dios
mis graves culpas perdone,
que si encuentro a esta picaña
deidad que me le concome,
que tal golpe la he de dar
que no parezca que es golpe.
Filis ¿Estás loca?
Pocris Claro está.
Lesbia Mira...
Pocris Miren los mirones.
Clori Tente.
Pocris Tengan los tenientes.
Nise Oye...
Pocris ¡Oigan los oidores!
Dejadme todas; que estoy
por ir a hacerme gigote.
(Vase.)
Filis Cuál estaré yo, ¡ay de mí!;
porque si ella ve visiones,
yo a las visiones y a ella,
conque son mis celos dobles.
¡Ay Céfalo, que dos veces
ultrajes mis pundonores,
mis altiveces sobajes,
y con espada y estoque,
a Pocris pases de punta
y a mí me tires de corte!
Laura ¿Tú también?
Filis Pues, ¿soy yo menos
que la otra para dar voces?
Lesbia Considera...
Filis Consideren
los necios murmuradores.
Clori Repara...
Filis Repare el que
esgrime.
Nise Nota...
Pocris Que noten
los curiosos.
Lesbia Ve...
Filis Vea el que
por esquinas y cantones
a ciegas anda; que estoy
del amor a los virotes,
de enojos hasta el gollete,
de celos de bote en bote.
(Vanse.)
(Salen CÉFALO y AURA.)
Céfalo ¿Dónde me llevas tras ti,
tapadísima deidad?
Aura A perder.
Céfalo ¿A perder?
Aura Pues,
¿dónde llevan las demás?
¿Habéis oído que alguna
tapada lleve a ganar?
Céfalo No, mas temo que se diga,
al ver que vós me sacáis
de los brazos de mi esposa,
que por esta soledad
a caza sale el marqués
danés Urgel el Leal.
Aura Escuchad, sabréis quién soy
y mi intento.
Céfalo Comenzad.
Aura Oíd aparte, no nos oigan.
(Retíranse a hablar y sale POCRIS.)
Pocris Hablando los dos están
en secreto, aunque hasta ahora
no es secreto natural.
En la espesura se meten
guiando ella; y él, detrás,
allá va a buscar la caza
a las orillas del mar.
Aura ¿Habeisme entendido?
Céfalo Sí.
Aura Pues dadla, sin más ni más,
muerte a esa fiera.
Céfalo ¿Con qué?
Aura Esta ballesta tomad
(Dásela.) de bodoques que os envía
Dïana. Adiós.
Céfalo Esperad.
Aura Tengo otras cosas que hacer.
(Vase.)
Céfalo ¿Con cuánta velocidad
por las riberas del Po
la caza buscando vas?
¡Airosa ninfa, detente!
Pocris Él se queda, ella se va,
sin comerlo ni beberlo;
aunque en aqueste lugar,
estando los dos a solas,
ella dama y él galán,
vïandas aparejadas
traían para yantar.
Céfalo ¿Por qué tan solo me dejas
en este monte? ¿No hay más
de decir «mata una fiera»?
¿Tan fáciles de matar
son?
Pocris Aquí quiero esconderme
de aqueste jazmín detrás,
para saber en qué para.
Céfalo O lo hace Barrabás
o mis oídos lo fingen
o al pie de aquel arrayán,
en la espesura del monte,
gran ruido oyeron sonar.
¡Tiro!
Pocris ¡No tires!
Céfalo ¿Por qué?
Pocris Hijo, porque me darás.
Céfalo Pues, ¿quién eres?
Pocris Tu mujer.
Céfalo Y, ¿qué haces aquí?
Pocris Acechar.
Céfalo ¿Mujercita acechadora
tengo? Por eso verás
que apunto mejor.
Pocris ¿Qué haces?
Céfalo Tirar.
Pocris ¿Tirar? ¿A qué?
Céfalo A dar.
Pocris Tira y mira, no me yerres.
Céfalo Yo procuraré acertar.
(Tira; y ella, fingiéndose herida, cae.)
Pocris ¡Ay infeliz, que me has muerto!
Céfalo  [Aparte.] 
(Como ella diga verdad
y no se queje de vicio,
sin duda que la hice mal.)
Pocris, señora, mi bien...
Pocris Céfalo, señor, mi mal.
Céfalo ¿Dite?
Pocris Y como que me diste
un bodocazo fatal
ventidoseno, porque
ya delante y ya detrás,
veinte y dos heridas tengo
que cada una es mortal.
Céfalo ¡Oh mal haya la ballesta!
Mas puédeste consolar,
mi bien, que esta es la primera
cosa que acerté jamás.
Pocris ¡Buen consuelo nos dé Dios!
Céfalo ¿Para qué veniste acá?
Pocris Para apurar mis recelos.
Céfalo ¿Y es justo, por apurar
recelos, aguar venturas?
¡Qué condición infernal
de mujer!
Pocris Ríñeme ahora,
que no me faltaba más.
Céfalo Pues muérete si no quieres
que te riña.
Pocris De esta va
el alma por esos cerros.
(Muere.)
Céfalo ¡Expiró el mayor fanal
del día! ¡Vino la noche!
República celestial,
aves, peces, fieras, hombres,
montes, riscos, peñas, mar,
plantas, flores, yerbas, prados:
venid todos a llorar.
Coches, albardas, pollinos,
con todo vivo animal;
pavos, perdices, gallinas,
morcillas, manos, cuajar:
¡Pocris murió! Decid, pues:
«¡Su moño descanse en paz!»
Todos Que descanse en paz, decimos.
(Salen el REY, FILIS, las dueñas, y todos los demás.)
Rey Pocris bella, ¿dónde estás?
Dueña ¿Dónde estás, señora mía,
que no te duele mi mal?
Céfalo Señor, si buscando vienes
tu hija, vesla ahí donde está.
Rey No la despertéis.
Pastel No duerme.
Rey ¿Qué hace?
Antistes Está muerta.
Rey ¿Eso más?
¿Quién la mató?
Céfalo Yo.
Rey ¿Por qué?
Céfalo Porque me vino a acechar.
Rey ¿Quién la metió en ser curiosa?
¡Muy bien empleado está!
Filis ¿Eso dices?
Rey Esto digo.
Rosicler Muera quien muerte la da.
Rey No le matéis; que antes quiero
que esté conmigo de hoy más
porque me vaya matando
a toda mi vecindad,
pues que mata a los que acechan.
Ese cadáver llevad
(Llévanla.) y a su merecida muerte
sea pompa funeral
una grande mojiganga;
que no se ha de celebrar
esta infelice tragedia
como todas las demás.
Todos ¿Mojiganga?
Rey Mojiganga;
y yo la he de comenzar
por daros ejemplo a todos.
Una guitarra me dad.
Rosicler ¿Guitarra aquí?
Rey ¿Por qué no?
Antistes Porque no la hay.
Rey Sí la hay.
Filis ¿Dónde?
Rey Colgada de un sauce
u de otro árbol estará;
que cada día las cuelgan
los pastores.
Céfalo Es verdad,
que aquí hay guitarra.
Rey Ahora bien,
todos de aquí os retirad;
y como os vaya llamando
os id arrojando acá.
(Éntranse todos. Quedan FILIS y ANTISTES, y el REY toma la guitarra.)
Filis ¿Que esto hagas?
Rey Esto hago.
Y porque todos veáis,
cuánto me remoza esto,
en un instante mirad
cuántas canas se me quitan
en comenzando a cantar.
(Empieza a cantar, y por un arambre le quitan las barbas y cabellera cana al REY.) (Canta) Vaya, vaya de mojiganga,
de alegría y de pesar;
que quien llora con placer,
siente bien cualquiera mal.
Toda La Música Vaya, vaya, [de mojiganga,
de alegría y de pesar;
que quien llora con placer,
siente bien cualquiera mal.]
Rey (Canta.) El Gigante con las dueñas
salga el guineo a bailar.
(Salen las dueñas y el GIGANTE.)
Dueñas Mejor fuera una endiablada.
Rey Pues bailen con Barrabás.
(Salen todos.)
Todos Para eso bailemos todos.
Rey Pues repitan a compás...
Todos Vaya, vaya de mojiganga,
[de alegría y de pesar;
que quien llora con placer,
siente bien cualquiera mal.]
(Hacen un torneo en forma de matachines y dan fin.)
FIN

Rechtsinhaber*in
Tracing Regularities in Pedro Calderón de la Barca's Dramatic OEuvre with a Computational Approach

Zitationsvorschlag für dieses Objekt
TextGrid Repository (2026). Calderón Drama Corpus. Céfalo y Pocris. Céfalo y Pocris. CalDraCor. Tracing Regularities in Pedro Calderón de la Barca's Dramatic OEuvre with a Computational Approach. https://hdl.handle.net/21.11113/4gc0j.0