Cada uno para sí

Personajes

DON FÉLIX, galán
SIMÓN, criado
DON LUIS, viejo
DON CARLOS, galán
DON DIEGO, viejo
HERNANDO, gracioso
LEONOR, dama
VIOLANTE, dama
JUANA, criada
INÉS, criada
TRES ALGUACILES
DON ENRIQUE, galán

Jornada I

Salen DON FÉLIX y HERNANDO, vestidos de camino.
DON FÉLIX Di al mozo que trate, Hernando,
de dar un bocado presto,
porque no he de detenerme
más que sólo cuanto llego
de aquí a la iglesia; que fuera
poco católico celo,
sin visitar su Sagrario,
pasar uno por Toledo.
HERNANDO Ya el mozo queda avisado.
¡Así avisara al infierno,
y que cargara con él!
DON FÉLIX ¿Pues qué te ha dicho o hecho,
que vienes con él tan mal?
HERNANDO Tú lo sabrás a su tiempo…
Aparte (si antes no lo enmienda Juana);
mas que me digas te ruego,
siendo ya casi de noche,
¿adonde quieres ir?
DON FÉLIX Necio,
a amanecer a Madrid,
porque la hora no veo
(dejo aparte a don Enrique,
amigo tan verdadero,
que por su gusto me espera,
y voy a lo que más siento)
de ver a Leonor y ver
si, tratados, sus afectos
son tan bellos como escritos.
Mas ¿quien lo duda, teniendo
tantas prendas en sus cartas
que califican su pecho
de firme en ausencia?
HERNANDO Yo
lo dudo y redudo, viendo
que para duda y reduda
hay dos fuertes argumentos:
mujer, firmeza y Madrid,
de su parte, es el primero;
y de la tuya, el segundo,
amor y pobreza, extremos
que implican contradicción;
y más hoy, perdido el pleito
en que fundado tenías
el pedirla en casamiento.
DON FÉLIX Uno y otro puede amor
facilitar, cuando veo
que, en las cartas que me escribe,
una y mil palabras tengo
de que mi esposa será.
HERNANDO ¿Y qué haremos del proverbio
de que palabras y plumas
todas se las lleva el viento?
DON FÉLIX Dejársele a las comunes
hermosuras, que sujetos
soberanos no se dan
a tan vil partido.
VIOLANTE Dentro ¡Cielos!
¿No hay quien ampare una vida?
DON FÉLIX ¿No es de mujer este acento?
HERNANDO Si no es de algún semitiple,
que está a esta hora componiendo
alguna lamentación
de mujer parece; pero
que lo sea o no, ¿qué importa?
DON FÉLIX ¿Eso dices? ¿Cómo puedo
excusarme de no ir
a socorrerla?
Dentro espadas
HERNANDO No yendo;
y más cuando sigue ruido
de espadas a su lamento.
UNO Dentro ¡Muere tirano!
DON CARLOS Dentro ¡Ah, traidores!
HERNANDO ¡Tente!
¡Aparta!
Salen VIOLANTE y INÉS, tapadas.
VIOLANTE Caballero,
amparad a una mujer
que de vos se vale, haciendo
el acaso lo que hiciera
la elección.
Dentro espadas
DON FÉLIX Cobrad aliento,
y decid qué me mandais.
VIOLANTE Que favorezcáis el riesgo
de un hombre a quien tres embisten,
no tanto, ¡ay de mi!, por esto
cuanto porque yo os lo pido,
valida del privilegio
de mujer.
DON FÉLIX A entrambas causas
respondo con un efecto.
¡Traidores! ¿Tres para uno?
Lo mismo dijo un enfermo,
mirando entrar juntos tres
doctores en su aposento.
Vase, sacando la espada.
VIOLANTE ¿Por qué vos también no vais?
HERNANDO Porque yo ni voy ni vengo.
INÉS ¿Al lado de vuestro amo
no os ponéis?
HERNANDO Fuera mal hecho
tomar yo el lado a mi amo,
que, en todo acontecimiento,
parecen bien los crïados
encogidos y modestos,
sin ladearse con sus amos.
UNO Dentro Ya que esta ocasión perdemos,
retirémonos, que otra
no faltara.
Salen con las espadas desnudas DON FÉLIX y DON CARLOS.
DON FÉLIX Deteneos
porque seguir al que huye,
más es bajeza que esfuerzo.
DON CARLOS Por no empeñaros a vos,
a quien hoy la vida debo,
Envainando la espada me detendré; mas ¿qué miro?
¡Don Félix!
DON FÉLIX ¿Qué es lo que veo?
¡Don Carlos!
DON CARLOS ¿Quien sino vos
llegar pudiera a este tiempo?
HERNANDO ¿Don Carlos era? ¿Pues como
no voy volando tras ellos
y los hago mil añicos?
DON FÉLIX Tente, loco.
INÉS Bien por cierto
¿Ahora cólera?
HERNANDO Cada uno
se encoleriza en pudiendo,
que al fin en mano del hombre
no está el primer movimiento.
DON CARLOS A admirar tan nuevo caso
otra vez y otras mil vuelvo.
DON FÉLIX Pues no me lo agradezcáis
a mí, que, sin conoceros,
claro está que no lo hice
por vos, sino por mí mesmo,
empeñado desta dama,
a cuyo rendido extremo
debéis el amparo mio.
DON CARLOS Estáme a mí tan bien eso
que, equivocado en los dos,
neutral mi agradecimiento,
por ir (perdonad) al suyo,
habré de faltar al vuestro.
En fin, Violante, por más
que temerarios tus celos,
de los pasados favores
hagan presentes desprecios,
te dio cuidado mi vida.
VIOLANTE Yo, don Carlos, lo confieso;
pero una cosa es sentir
la hidalguía de mi pecho
vuestro peligro, y otra es
la fe de mis sentimientos
vuestras traiciones; y así,
pues que ya con vida os dejo,
y tan bien acompañado
que pueda aquel noble miedo
dejarme en pie lo quejoso
que no me sigáis os ruego
segunda vez.
DON FÉLIX Yo, señora,
de aquesta sentencia apelo;
que hasta que quedéis segura
y deste alboroto lejos,
no os tengo de dejar sola.
VIOLANTE La atención os agradezco,
porque quizá habréis pensado,
con no poco fundamento,
ser yo del empeño causa.
No lo soy, porque viniendo
tras mí (bien a mi disgusto)
Carlos, vi que le embistieron
tres hombres por otras cosas
que allá tienen entre ellos;
y sobresaltada, a cuenta
de no sé qué inútil tiempo
que creí sus falsedades
os empeñé. Y pues no tenge
riesgo en ir sola, os suplico,
sobre lo bizarro atento
(a que siempre agradecida
confesaré lo que os debo),
os quedéis, y hagáis que él
no me siga; que no quiero
que, como dije, atribuya
a favor el susto, puesto
que fue por lo que le quise,
mas no por lo que le quiero.
Vanse las dos.
DON FÉLIX Extraña resolucion.
DON CARLOS No os espantéis, que unos celos
tal vez truecan los cariños
en rigores.
DON FÉLIX Pues volviendo
al lance, si no os importa
el mantener este puesto,
me parece que no es bien
durar en él, con recelo
de que la justicia acuda
al ruido.
DON CARLOS Prevenís cuerdo;
y así, por esotra calle
demos vuelta, que deseo
pensando otra cosa, hacer
queja el agradecimiento.
Entran por una puerta y salen por otra.
HERNANDO ¿Cuándo, Señor, será el día
que me saquéis de escudero
andante y me hagáis parante
lacayo de un cura viejo,
que no sepa que en el mundo
hay más duelo que los duelos
de su pecho, su estangurria
y su tos?
DON CARLOS ¿Vos en Toledo
y no en mi casa, don Félix?
DON FÉLIX Bastante disculpa tengo,
pues cuando pasé a Granada
por vos pregunté, y sabiendo
que estabais por un disgusto
ausente, no previniendo
que pudo haberse acabado,
juzgué que no hubierais vuelto.
DON CARLOS Por lo bien que a mi amistad
le está, la disculpa acepto
y para que no la hayamos
menester más, ve al momento
Hernandillo, y trae la ropa
a mi casa.
HERNANDO ¿Cómo es eso
de Hernandillo? ¿Todavia
dura hablarme con desprecio?
DON CARLOS No juzgué yo que lo era,
sino cariño.
HERNANDO No quiero
cariños diminutivos.
DON FÉLIX Pues ¿qué va de uno a otro?
HERNANDO Bueno,
de Hernando a Hernandillo va,
si bien se mide, lo mesmo
que va (mira si es muy poco)
de Madrid a Madrilejos.
DON FÉLIX Ea, deja estas locuras.
Si no es, don Carlos, que tengo
más en qué serviros, no
me detengáis, porque llevo
cierto cuidado a Madrid,
que me importa llegar presto.
DON CARLOS Pues siendo de noche ya,
¿dónde habéis de ir?
DON FÉLIX Os prometo
que es de género el cuidado
que en nada mira.
DON CARLOS Yo os ruego,
siquiera por esta noche,
os merezcan mis deseos
huésped, que ha infinitos días
que ningún alivio tengo,
muchas penas si, don Félix,
y será extraño despego
quitarme uno que mi dicha
da, por último consuelo
de descansarlas con vos.
DON FÉLIX Hernando, ve y dile a Pedro
que no me espere esta noche
que hacer este gusto quiero,
a costa del mío, a don Carlos;
pero que en amaneciendo
me he de ir.
DON CARLOS Vaya usted, señor
don Hernando, y vuelva presto,
que quiero que sea también
mi huésped.
HERNANDO Tan malo es eso
como esotro. Pero ¿dónde
he de volver? Que en Toledo
de día me pierdo yo,
cuanto más de noche.
DON CARLOS Yendo
a la Puerta del Perdón,
entre ella y Ayuntamiento
te esperamos.
Vase HERNANDO.
DON FÉLIX Pues porqué
no pierdan este pequeño
espacio en la dilación
vuestro alivio y mi deseo.
mientras vamos y esperamos,
os pido me vais diciendo:
¿qué lance es éste en que os hallo,
entre un favor y un desprecio,
tan cercado de enemigos?
DON CARLOS Son tan raros mis sucesos,
que habéis de pensar que estáis
alguna novela oyendo.
DON FÉLIX Con eso aviváis el gusto
de escucharos.
DON CARLOS Oíd atento
Después que de Barcelona
partimos juntos, habiendo
el señor don Juan logrado,
con el valor y el consejo
de sus nobles generales,
las esperanzas de un cerco
en que concurrieron todos
los aplausos y trofeos
de la tierra y de la mar,
del asalto y del asedio
nos dividimos (si es
que se dividen dos cuerpos
en quien sólo un alma vive
a tratar nuestros aumentos:
yo de un hábito con que
su Majestad, que los Cielos
guarden, honró mis servicios;
y vos no sé de qué pleito
de un mayorazgo a que sois
llamado en muerte de un deudo.
Con este cuidado, pues,
llegué, Félix, a Toledo;
y en tanto que disponía
diligencias y dineros
(que no siempre los soldados
solemos estar con ellos
la ociosidad ciudadana,
entre mujeres y juego,
libre me vio, hasta que Amor,
ofendido del despego
con que su imperio trataba,
sin dar tributo a su imperio,
quiso vengarse de mí
flechando contra mi pecho
el arpón de una hermosura,
cuya beldad no encarezco
porque he menester para otra
parte el encarecimiento;
y así bastará decir
que aunque juntó en un sujeto
lustre y belleza, mezclando
sobre lo noble y lo bello.
con el garbo cortesano
todo el toledano imperio,
no le bastó para verme
tributario más que aquéllo
que bien hallado de amor
llaman los que entienden desto.
En aqueste estado, en fin,
de despenado y contento,
holgazán de amor vivía
cuando en la casa del juego,
sobre juzgar una mano,
tuve, Félix, un encuentro
con un hidalgo, a quien dio
más vanidad su dinero
que su sangre: contradijo
lo que yo juzgué. No quiero
bizarrear con vos, pues basta
saber por fin del suceso
que, siendo yo el contradicho
fue él el que quedó mal puesto.
Mientras que nos componían
los amigos y los deudos,
les pareció que era bien
ausentarme; y previniendo
que en ninguna parte estaba
un hombre más encubierto
que descubierto en Madrid,
pues en su piélago inmenso
nadie es conocido, y más
un hombre tan forastero
que aun es huésped en su patria,
me fui a la casa de un deudo,
donde retirado estuve
unos días. Y advirtiendo
que sólo dirían de mí
las cartas, si de Toledo
con mi nombre me escribiesen,
el nombre mudé: sólo esto
me debió de mi enemigo,
no el temor, sino el recelo.
Dejo de contar ahora
que vino en este intermedio
a Toledo mi informante,
y que vilmente su pecho,
valiéndose de la lengua
aun antes que del acero
intentó contra mi honor
sembrar no sé qué libelo
(dando con esto ocasión
a que espere por momentos
un nuevo informante mío),
de que ya hubiera mi esfuerzo
satisféchose, si no
mirara con muchos cuerdos
que no hay cosa en estos casos
como dar al sufrimiento
la razón, hasta salir
con el principal intento,
pues donde el honor es más,
todo lo demás es menos.
Diréis ahora, don Félix,
que siendo así, ¿cómo vuelvo,
contra lo mismo que digo,
a irritar los sentimientos
deste hidalgo con mi vista,
dando a sus atrevimientos
ocasión de que me busque
ventajoso cuando vuelvo
en alcance de una dama,
pues fuera mejor acuerdo
tratar ausente de todo,
buscando a la amistad medios
y medio a la conveniencia?
Mas habré de responderos
que no es siempre lo mejor
contraria elección, pues vemos
que hay superiores motivos
que predominan los nuestros.
Y para que lo veáis,
oíd, que ahora entra el más nuevo,
el más raro y más extraño
suceso de mis sucesos.
Ofendido Amor de ver
que logró mal el primero
arpón, arboló el segundo,
tan dulcemente violento
que salió del arco flecha,
corrió ave por el viento,
llegó rayo al corazón,
donde hoy se alimenta incendio.
Para pintar la hermosura
de este no esperado dueño
de mi vida, reservé,
si bien ahora me acuerdo
de la pasada beldad
todo el encarecimiento.
Mas con tenerle guardado
desde entonces, no me atrevo
a entrar en sus perfecciones:
porque aunque me dé sus bellos
rayos el sol para hebras
de su trenzado cabello,
nieve el Alpe para el campo
de su frente, el abril tierno
rosas para los matices
de su tez, y el mayo mesmo
claveles para sus labios:
mayo, abril, Alpe y sol pienso
que habrán de quedarse atrás
pues, al hacer el cotejo,
rosa, clavel, nieve y rayo,
nada es más y todo es menos.
Sale HERNANDO.
HERNANDO Señor…
DON FÉLIX Sí.
HERNANDO …ya…
DON FÉLIX No prosigas,
sino calla. Id vos diciendo,
que en toda mi vida he estado
más divertido y suspenso.
DON CARLOS La primer vez que la vi
(porque vivía frontero
de la casa en que yo estaba)
fue una mañana (sólo esto
pudiera excusar, pues nunca
se vio la aurora a otro tiempo).
Detrás de una reja estaba,
fiada al público secreto
de una celosía que hizo
más bachiller mi deseo,
porque tiene el acechar
un no sé qué de argumento
que luce ingenioso, ya
negando, ya concediendo
pero si la llamé aurora,
¿qué mucho que entre reflejos,
confusamente distintos
y distintamente ciegos,
adivinando el cuidado,
si la veo o no la veo,
crepúsculo fuese para
la brújula del acecho?
No juzgando que era vista
de nadie, porque yo, atento
de no ahuyentarla, cerré
la ventana y me entré dentro,
púsose a leer un papel,
y empezando con risueño
semblante, a no mucho espacio
sacó de la manga un lienzo
para enjugarse los ojos.
No digo que tuve celos
de la risa ni del llanto,
pues para todo era presto;
pero digo que no sé
qué linaje de veneno,
qué género de ponzoña,
qué ira, qué rabia, qué fuego
introdujo a mis sentidos
el verla reír primero
y el verla llorar después
que dije entre mí: ¿qué afecto
es éste tan desigual,
que está de uno en otro extremo,
con la risa mal hallado,
con el llanto mal contento?
¿Cómo queréis a esta dama
les dije a mis sentimientos
si no os está bien que esté
ni llorando ni riendo?
No así aquella flor amante,
que de los rayos de Febo
es vegetativo imán,
vive su norte siguiendo,
como yo, ¡ay de mi!, don Félix,
humano girasol hecho,
a los hierros de sus rejas,
de la mía a los aciertos,
de día y de noche estaba
siempre a sus luces atento.
Para decirla mi amor,
busqué trazas, busqué medios,
mas no me valió ninguno;
hubo de valerme tiempo,
porque a pocos días de amor,
en el tranquilo silencio
de una noche de verano,
estando a su reja al fresco,
quise acercarme a decirla
algo de paso, temiendo
que llegasen mis suspiros
cansados desde tan lejos.
Pero apenas pronuncié
del aire el primer acento,
cuando salió del portal
de otra casa un caballero
que conozco sólo en ser
del hábito que pretendo;
y con la espada en la mano,
quiso Dios que pude verlo.
con tal dicha que llegó
antes mi punta a su pecho
que mi voz a sus oídos;
aunque en desmayado aliento
muy presto dijo: ¡ah, traidor,
que de dos veces me has muerto!
Cerró la reja la dama,
y alborotada al estruendo
de las espadas la calle,
lo mismo que ahora, temiendo
que no llegase al rüido…
Salgan los que pudieren de ronda.
UNO La justicia, caballeros.
HERNANDO Parece que este alguacil
viene jugando proverbios.
DON CARLOS Aparte a DON FÉLIX Hablad vos, no me conozcan
a mí.
OTRO ¿Quién va?
DON FÉLIX Un forastero
que ahora acaba de apearse.
OTRO ¿Y quién son los dos que vemos
con vos?
DON FÉLIX Dos crïados míos.
UNO Fuerza será conocerlos,
que venimos informados
de que estaba en este puesto
a quien buscamos.
DON FÉLIX La luz
apartad, que es mucho exceso,
pues basta que yo lo diga.
OTRO No basta, y más cuando llego
a conocer que es don Carlos.
DON CARLOS Yo soy. ¿Qué queréis?
UNO Que preso
con nosotros os vengáis,
por los pasados encuentros
y las cuchilladas de hoy.
DON CARLOS Desta suerte será eso.
Sacan las espadas.
OTRO ¡Favor al Rey! ¡Resistencia!
HERNANDO ¡Que llegase yo a este tiempo!
UNO ¡Ay, que me han muerto!
Vase
HERNANDO Adiós uno.
DON FÉLIX Huid, cobardes.
HERNANDO Buen consejo.
OTRO Señor secretario, escriba
la cabeza del proceso,
mientras yo al corregidor
le voy a llamar corriendo.
Vase
HERNANDO Este a un llamamiento va,
por no ir a otro llamamiento.
OTRO El demonio que aquí aguarde.
[Vase]
DON CARLOS Pues ya, Félix, no podemos
ir a mi casa, venid
conmigo.
DON FÉLIX Seguiros debo.
HERNANDO ¿A quién se habrá convidado
en el mundo para esto?
DON FÉLIX Mas, ¿dónde?
DON CARLOS A vuestra posada,
habiendo herido, no quiero
que aquí paréis un instante.
DON FÉLIX Yo lo haré, si vos dispuesto
a iros conmigo, en la mula
del mozo os venís.
DON CARLOS Mal puedo
ir yo a Madrid, si ya oísteis
que allá otro enemigo tengo
de más peligro en mi vida
y de más porte en mi riesgo
que fue causa de volverme
a Toledo antes de tiempo.
DON FÉLIX Pues ¿cómo puedo dejaros
yo, Carlos, en este empeño?
DON CARLOS Yo sabré ponerme en salvo,
retirándome a un convento.
DON FÉLIX Pues en quedando en él vos,
me iré yo.
HERNANDO ¿Ahora cumplimientos,
cuando están sobre nosotros
mil almas?
[UNO] (Dentro) Por aquí fueron.
DON CARLOS ¿Dónde es la posada?
DON FÉLIX Al Carmen.
DON CARLOS Pues vamos juntos, y a un tiempo
tomaréis vos el camino
y yo la iglesia.
DON FÉLIX Ven presto.
HERNANDO No es fácil por estas calles.
DON CARLOS ¿Qué temes?
HERNANDO Que si tropiezo,
no he de parar hasta el río.
DON CARLOS ¡Quién vio tan raro suceso!
DON FÉLIX ¡Quién vio tan extraño caso!
Vanse
HERNANDO ¡Quién vio huésped tan sangriento!
Sale DON ENRIQUE, con hábito de Santiago, banda y capa de color, y SIMÓN tras él.
SIMÓN Señor, ¿qué tienes?
DON ENRIQUE Simón,
en nuestra humana desdicha
no alivia tanto una dicha
como aflige una pasión.
Si amo a Leonor y ella, ingrata,
me desprecia y aborrece;
si veo que favorece
a quien dos veces me mata,
pues sin gozar su favor
no la hablara por la reja,
deja que viva la queja
las edades del dolor.
¡Que Félix no haya llegado
y dure la dilación!
Sale JUANA, tapada.
JUANA [Aparte] (¿Si está por aquí Simón?)
DON ENRIQUE ¿Quién en la sala se ha entrado?
SIMÓN Una mujer es tapada.
DON ENRIQUE ¡Mujer en casa!
JUANA [Aparte] (¡Ay de mí,
que está don Enrique aquí!)
DON ENRIQUE ¿Por qué, al parecer turbada,
con recelo y inquietud,
volvéis al ver que aquí estamos?
JUANA [Aparte] (Pues que ya es forzoso, hagamos
la necesidad virtud.)
Ni es inquietud ni recelo;
vuestra vida mi cuidado
era, y viéndoos levantado
con salud que aumente el cielo
muchos años, me volvía.
DON ENRIQUE Mucho me admiro de que
haya mujer a quien dé
cuidado la salud mía;
y así, como maravilla,
ver deseo quién la muestra.
JUANA Quien es muy crïada vuestra.
Descúbrese.
SIMÓN ¡Vive el cielo, que es Juanilla!
DON ENRIQUE ¡Juana! Pues ¿tú en esta casa?
JUANA Envióme mi ama a un recado,
y habiendo hasta aquí llegado,
porque por aquí se pasa,
quise preguntar por vos;
y habiendo vos mismo sido
el que me habéis respondido,
no hay más que saber. Adiós.
DON ENRIQUE Espera, por vida tuya,
Juana, y dime por la mía,
¿es tu ama quien te envía?
JUANA ¡Para la cólera suya
es bueno eso! Si supiera
que llegué aquí, es cosa clara
que primero me matara.
DON ENRIQUE ¿Tanto rigor?
JUANA De manera
está contigo ofendida,
que aun nuevas no la daré
de tu salud.
DON ENRIQUE Yo pensé
que estuviera agradecida
al ver cuánto he desmentido,
por la suya y mi opinión,
que ella fuese la ocasión;
pues prudente y advertido
a nadie hasta hoy he contado,
ni en mi vida contaré,
que por ella el lance fue.
Y este es principio asentado.
El soldado caballero,
¿ha vuelto a la calle?
JUANA Yo
desde aquella noche no
le vi más, y antes infiero
que se volvió al otro día
a su tierra; de manera
que no hay verle.
DON ENRIQUE ¿De dónde era?
JUANA Pienso que de Andalucía.
DON ENRIQUE ¿El nombre?
JUANA Don Juan de Lara
DON ENRIQUE ¿Y siente mucho Leonor
su ausencia?
JUANA Fuera un error
notable que se pensara
que ella pudo dar jamás
a su osadía licencia,
y no importara su ausencia
si no importara otra más.
DON ENRIQUE ¿Qué ausencia siente?
JUANA [Aparte] (¡Ay de mi!
Por Dios que me descuidé;
pero yo lo enmendaré.)
El haberse de ir de aquí.
DON ENRIQUE Pues ¿cómo? ¿Dónde previene
irse?
JUANA Su padre desea…
DON ENRIQUE ¿Qué?
JUANA …retirarse a un aldea
de Toledo, donde tiene
su hacienda, y ella lo llora,
porque va de mala gana.
DON ENRIQUE ¿Y cuándo es?
JUANA De hoy a mañana.
DON ENRIQUE No siento el oír ahora
que se ausente (pues también
yo me tengo de ausentar),
como quier que sea sin dar
mis quejas a su desdén;
que si yo, ¡ay de mi!, llegara
a desahogar mi pasión,
descansando el corazón
con que sólo me escuchara
dos razones, me parece
que quedara despicado.
¿Qué haremos deste cuidado,
Juana? Porque si me ofrece
tu ingenio de hablarla modo,
este diamante será
el que menos te dirá
que has de ser dueño de todo
cuanto valgo y cuanto soy.
JUANA No es menester el diamante,
pues servirte a ti es bastante
premio; y así podrás hoy,
en anocheciendo, ir
a la calle; yo abriré
la ventana, y te diré
si habrá modo de subir
al cuarto, habiendo dejado
como al descuido la puerta
cerrada en falso y abierta.
DON ENRIQUE Segunda vida me has dado;
yo estaré en la calle, y cuando
sintiere abrir la ventana,
a hablarte llegaré, Juana.
Ruido.
DON FÉLIX Dentro Para, Pedro; sube, Hernando,
si está don Enrique en casa.
DON ENRIQUE Este es un huésped que espero
llevarle a su cuarto quiero.
Juana, adiós.
JUANA [Aparte] (¿Qué es lo que pasa?
Don Félix y Hernando son;
si me conocen aquí,
perdida soy, ¡ay de mi!)
SIMÓN Juana, ¿así te vas?
JUANA Simón,
puesto que a verte venía,
y a ti y a tu amo encontré,
con quien ya lo ves gasté
más de la mitad del día,
no me detengas.
SIMÓN Espera,
que sólo quiero saber
si la sortija ha de ser
partida.
JUANA No, sino entera.
SIMÓN ¿Cómo entera? Vuestro empleo
bienes gananciales son.
JUANA Aunque te quiero, Simón,
no te quiero, Cirineo;
adiós, que ya ves que es hora
que vaya a casa volando.
[Aparte] (Y de que no me vea Hernando.)
Al entrarse, sale HERNANDO con unos cojines.
HERNANDO Dígame usarced, señora.
[Aparte] (¡Que si con la bulla hiciera
que menos mi amo no echara
su maleta, hasta que hallara
a Juana que lo supiera!)
¿Dónde nuestro cuarto es?
¿Que calle y eche hacia allí?
Hace señas y vase, tapada. ¿No habla usted? ¿Es muda? ¿Sí?
Pues veámonos después,
que dama muda es sin duda
lo que en mi vida he tenido.
SIMÓN Pues tenga usted entendido
que es de solimán la muda
y quemará al que la toca.
HERNANDO Con sólo ese aviso, ya
ella la muda será
y yo seré el punto en boca
que muda de otro galán,
no haya miedo que la quiera
aunque de Albayaldos fuera,
cuanto más de Solimán.
SIMÓN Con eso me ha cautivado.
HERNANDO Usted a mí, redimido.
SIMÓN Toque, y sea bien venido.
HERNANDO Toque, y sea bien hallado.
DON ENRIQUE (Dentro) Simón.
DON FÉLIX (Dentro) Hernando.
SIMÓN A los dos
los amos llaman.
HERNANDO Pues vamos
a ver qué quieren los amos,
siquiera una vez. Adiós.
Vanse y sale JUANA quitandose el manto.
JUANA Gracias a Dios que, sin ser
vista ni oída, he llegado.
No es bueno; que me he cansado
de solamente correr.
Pero ¿quién se ha entrado allí?
Hernando es; escondo el manto
(que una dama hizo otro tanto),
y finjo que no le vi.
Sale HERNANDO.
HERNANDO Juana mía, a mi alegría
perdona el cariño; fuera
de que siendo de cualquiera,
soy cualquiera y serás mía.
JUANA Para frialdad, ya está bien.
Como vienes, saber quiero.
HERNANDO Con amor y sin dinero
mira con quién y sin quién.
Y pues habemos de hablar
en nuestras cosas primero
que en las de los amos, quiero
comunicarte un pesar
que es, Juana, el que me ha obligado
a adelantarme; porqué
aunque de mi amo fue
la fineza y el cuidado
de que, a avisar a Leonor
cómo ha llegado, viniera,
por si por dicha pudiera
entrar a hablar en su amor,
no ha sido esto solamente
lo que veloz me ha traído,
sino el haber presumido
que de un grande inconveniente
en que me va honor y vida
tú sola me sacarás.
JUANA ¿Qué inconveniente?
HERNANDO Sabrás
que en Granada, a la partida
una letra de mil reales
me dió mi amo que cobrara,
para que dellos gastara
en el camino; cabales
en la bolsa los eché
del arzón todos los mil
y el demonio, que es sutil,
una infausta noche que
me vio dormir a placer
tan descuidado y grosero
como si amor y dinero
durmieran en un poder,
me persuadió a que sería
posible que si jugara
con el mozo, le ganara
las mulas, y que podría
poner un trato con que
casándonos, sustentarte;
pero, ¿cuando el adorarte
mi mayor ruina no fue?
Empecé de dos y dos
y en parada tan sutil
me fue quitando los mil
por las mil horas de Dios
¡En qué me vi que me diera
para tener qué gastar,
Juana mía, hasta llegar,
sin que mi amo lo supiera
Prestóme, pero en llegando,
con las maletas cargó
y al mesón se las llevó,
el desempeño esperando.
¡Mira qué haré, cuando arranca
con todo lo que se topa,
y en cuanto a dinero y ropa
mi amo y yo estamos sin blanca!
Y pues el verte adorada
fue la causa deste azar,
y nos hemos de casar
en la tercera jornada,
por cuenta del dote sea
el socorro que me hicieres,
y veré lo que me quieres.
JUANA Hernando, Dios te provea;
que aunque yo de buena gana
tu pérdida socorriera,
mal hoy en prestar hiciera
quien se ha de ausentar mañana.
HERNANDO ¿Cómo ausentarte?
JUANA ¿No ves
la casa revuelta?
HERNANDO Sí,
pero mudarse creí
a otro barrio tu amo.
JUANA No es
sino que ahora el viejo ha dado
en que nos hemos de ir
desde mañana a vivir
a una aldea; que cansado
de pretensiones, no quiere
más corte sino cuidar
de su hacienda y de pasar
con ella como pudiere.
Y pues en tanto rigor
se está cumpliendo el refrán
que unos vienen y otros van
no que le preste a tu amor
mi dinero me aconseje,
pues en esta triste calma
basta que te deje un alma,
sin que dos almas te deje.
HERNANDO No quiero que mi fortuna
dos te deba; pero quiero
que sea la del dinero,
ya que haya de ser alguna
Duélete de mí, tirana.
JUANA Porque me duela, no es bien
dar sobre dolor
Sale LEONOR.
LEONOR ¿Con quien
es tanta plática, Juana?
Hernando, seas bien venido.
HERNANDO Forzoso que lo sea es
quien llega a besar tus pies.
LEONOR ¿Cómo en Granada te ha ido?
HERNANDO Mal, pues el pleito perdimos
sobre lo que en él gastamos,
con que es fuerza que volvamos
aun más pobres que nos fuimos.
LEONOR Como traiga tu señor
salud, lo demás no importa;
que el caudal ni da ni acorta
méritos a un noble amor.
Si bueno viene y constante,
no hay oro que no le sobre.
HERNANDO Quien dice que viene pobre,
ya dice que viene amante.
LEONOR ¿Cómo?
HERNANDO ¿Cómo es fuerza estar
si no, el pobre? Que a mi ver
tiene mucho que querer
quien tiene poco que dar.
LEONOR En mujeres como yo
esa regla no se da.
¿Adónde Félix está?
HERNANDO En esa esquina quedó
esperando si podía
verte, y que yo le avisara
LEONOR Pues ya del sol la luz clara
va acabando con el día,
y mi padre no está aquí,
ni tan aprisa vendrá
pues como de ausencia está
anda ocupado, ve y di
que entre.
HERNANDO Sí haré. En fin, ¿mis daños
no te dan cuidado ya?
JUANA Hernando, en mujer que da,
o hay busilis o hay años.
Vanse
LEONOR ¡Cuán de otra suerte esperaba
mi fe el gusto deste día!
Pero ¿cuándo un alegría
adonde empieza no acaba?
¡Qué breve es la edad del bien!
¿Quien en el mundo creyera
que el día del placer fuera
víspera del pesar?
Sale DON FÉLIX
DON FÉLIX Quien
(hallado y perdido bien)
pesar y placer juzgar
pueda juntos, al mirar
que en mí solo pudo ser,
sin tener cuerpo el placer,
que tenga sombra el pesar.
Que te vas, me ha dicho Hernando,
y qué pueda ser no entiendo
si otros se despiden yendo,
despedirme yo llegando.
¿Qué es esto, Leonor?
LEONOR Dudando
cómo responderte, llena
de ansia estoy, que gozo y pena
también sólo en mí han hallado
al pésame disfrazado
en traje de norabuena.
baba baba ba ba -iste
ba ba ba ba ba baba
ba ba ba ba ba baba
baba bab ba ba -iste
DON FÉLIX Dime en qué, Leonor, consiste
esta novedad.
LEONOR Sí haré,
si es que yo, ¡ay de mí!, lo sé:
ya sabes que, persuadido
mi padre a que han merecido
su honor, su lealtad y fe
algún premio, se dejó
llevar desta confianza,
en cuya noble esperanza
desde Toledo mudó
su casa a la corte.
DON FÉLIX Yo,
testigo fui ese día,
pues quiso la suerte mía
que, como el coche llegase
a la puente y zozobrase
en una zanja que había,
estando yo en la ribera,
a socorrerte llegara
y en mis brazos te sacara,
porque dando vida muera.
LEONOR Vino en efecto a vivir
mi padre a Madrid, y hallando
que asistiendo y porfiando
nada su intento mejora,
dispone.
Salen HERNANDO y JUANA.
HERNANDO ¡Señor!
JUANA ¡Señora!
LEONOR Juana, ¿qué hay?
DON FÉLIX ¿Qué traes, Hernando?
JUANA Que tu padre…
HERNANDO Que tu suegro…
JUANA …a fuer de padre de farsa…
HERNANDO …bien así como otras veces…
JUANA …está a la puerta de casa…
HERNANDO …sube ya por la escalera…
DON FÉLIX ¡Sin vida estoy!
LEONOR ¡Yo sin alma!
JUANA …ya atraviesa el corredor.
HERNANDO …ya entra en la primera sala.
DON FÉLIX ¿Qué hemos de hacer?
LEONOR Retirarse
al hueco desta ventana;
y mientras yo la cortina
corro, tú unas luces saca.
Vase JUANA.
DON FÉLIX Ven, Hernando.
HERNANDO ¡Que sea fuerza
que luego escondites haya
al primer paso!
Escóndense los dos y sale DON DIEGO, viejo, por otra parte, y por otra, JUANA, con luces.
DON FÉLIX Entra, loco.
DON DIEGO Leonor, ¿qué haces?
LEONOR [Aparte] (¡Cielos! Haga
mi turbación la deshecha,
dando otro efecto a la causa.)
¿Qué quieres que haga, señor?
Sola, triste, imaginaba
en el poco fundamento
con que haces estas mudanzas.
DON DIEGO Ya querrás volver, Leonor,
a aquella tema pasada
de no dejar a Madrid.
Bien dijo uno que su planta,
aunque al parecer está
eminente, está fundada
en un hoyo, pues a cuantos
miran su fácil entrada,
se hace cuesta abajo el verla
y cuesta arriba el dejarla.
No apures mi sufrimiento,
pues ya sabes que me cansas
hablando en esta materia.
Una de esas luces, Juana,
toma; que buscar me importa
un papel que me ha hecho falta
para ajustar una cuenta,
a que es preciso que salga
de casa otra vez.
Vanse
DON FÉLIX Prosigue
aunque parezcas porfiada,
Leonor, en tu pretensión;
podrá ser que le persuadas,
y mude de parecer.
LEONOR Sí haré.
HERNANDO No haga, pesie a mi alma,
sino déjele ir, señora,
una vez que hay que se vaya
de cuantas hay que se viene.
Vuelve a salir [DON DIEGO] con un papel, [y JUANA].
DON DIEGO Esté esta puerta cerrada
hasta que vuelva, y tú piensa
que al amanecer mañana
has de partir.
LEONOR En efecto,
¿que mi consejo no basta,
que ser de una mujer suele
ser a veces de importancia,
a obligarte?
DON DIEGO No, Leonor;
que antes tu consejo es causa
de que parta mas apriesa.
LEONOR ¿Por qué o cómo?
DON DIEGO No me hagas
que diga cómo y por qué,
que ha mil días que lo calla
a instancias de mi respeto
mi cordura; y si no tratas
de obedecer y callar,
creyendo tus repugnancias
el deseo de mi ausencia,
quizás romperé la instancia
y te diré que no es
mi despecho el que me saca
de Madrid sino… No quiero
proseguir, porque mis ansias
no me obliguen a que diga
(bien que a pesar de mis ansias,
de mi fama y de mi honor),
que ellas, mi honor y mi fama,
son quien me llevan. ¿Qué he dicho?
Pero ya es tarde. ¡Mal haya
quien tira palabra o piedra,
cuando no es posible haya
modo de poder cobrar
la piedra ni la palabra!
LEONOR [Aparte] (¡Qué escucho!)
JUANA [Aparte] (¡Malo va esto!)
HERNANDO [Al paño.] (Sin duda a saber alcanza
algo de ti.
DON FÉLIX Echada está
la suerte.
HERNANDO Sí, pero echada
a perder.)
DON DIEGO Y ya, Leonor,
que mi cólera me arrastra
a decir lo que jamás
decir pensé, todo salga.
HERNANDO [Al paño.] (Aquí es ello.
DON FÉLIX Hasta que él
se declare, escucha y calla.)
LEONOR [Aparte] (Sin duda que el vio a don Félix.)
DON DIEGO Salte tú allá fuera, Juana.
JUANA ¡Y cómo que me saldré!
[Vase.]
DON DIEGO ¿Piensas que no sé, tirana,
quiénes fueron, y por qué
los dos de las cuchilladas
de la otra noche?
DON FÉLIX [Al paño.] (¡Qué escucho!
HERNANDO Aun peor está que estaba.)
DON DIEGO Pues bien lo sé; que no menos
cuidado me cuesta, ingrata,
saberlo que no saberlo;
y estés o no estés culpada,
yo no quiero ver, Leonor,
a mis umbrales espadas,
en mis zaguanes embozos
ni en mis esquinas fantasmas.
No más corte, y si a Toledo
vuelvo, sólo es a la casa
de tu prima cuatro días,
mientras se dispone y traza
la vivienda del aldea
donde has de estar retirada.
Vase.
DON FÉLIX ¡Cielos! ¿Qué escucho?
LEONOR Fortuna,
¿qué es esto que por mí pasa?
DON FÉLIX ¡Muerto estoy!
LEONOR ¡Estoy perdida!
HERNANDO ¡Miren aquí qué dos caras
para un retablo de duelos!
DON FÉLIX ¿Por dónde podrán mis ansias,
ingrato, tirano dueño
de mi vida y de mi alma,
introducirte las quejas?
Mas donde acometen tantas,
para no errar a elegirlas,
lo mejor será dejarlas.
Hernando, mira si ya
ha salido, porque salga
yo también.
LEONOR Hernando, tente.
HERNANDO Para hacer lo que ambos mandan,
voy y téngome.
DON FÉLIX ¿A qué efecto,
aleve?
LEONOR Aguarda, no vayas
sin oírme.
DON FÉLIX Ya te he oído.
LEONOR ¿Antes de hablar?
DON FÉLIX Sí, tirana;
pues antes de hablar, sé ya
que vas a mentir, y es vana
la disculpa, pues no importa
para saberla, escucharla;
pues ya sé, antes de saberla,
que ha de ser, como tú, falsa.
LEONOR Quizá no lo es.
DON FÉLIX ¿Cómo puede
no haber habido en tu casa
y en tu calle los embozos,
los ruidos y cuchilladas,
si el testigo que lo dice
no puede padecer tacha,
pues le importa a él más que a mí?
LEONOR No padeciendo en mi causa
tacha, como dices, puede
padecer engaño.
DON FÉLIX Aguarda;
si le padece, ¿por qué
a él no le dijiste nada,
y me lo dices a mí?
¿Es mejor que satisfagas
al que está desengañado
o al que está engañado?
LEONOR Tanta
fue mi pena, que no pude
encontrar con las palabras;
fuera de que ¿qué lugar
tuve, si volvió la espalda
cuando a responderle iba?
DON FÉLIX Dices bien; y cuando hayas
satisfecho a él, a mí
me satisfarás. Ea, acaba,
Hernando, mira si ya
salió.
LEONOR ¡No muevas las plantas!
HERNANDO Voy y téngome.
DON FÉLIX ¿Qué importa
tenerle a él? ¿Yo no iré?
Entra JUANA.
JUANA Aguarda,
que no es posible.
DON FÉLIX ¿Por qué?
JUANA Porque la llave que estaba
en la puerta, por afuera
echó, y no hay por donde salgas.
DON FÉLIX Mira, fiera, si ya como
a mal segura te guarda.
HERNANDO Debe de ser zagaleja.
JUANA ¡Calla, Hernando!
HERNANDO ¡Calla, Juana!
LEONOR Aunque contra mí resulte
tan nueva desconfianza,
me huelgo, porque me oigas.
DON FÉLIX Tormentos, ya es cosa usada
darlos para que uno hable;
mas para que oiga, no se halla
otro tormento que el mío.
LEONOR Mira que me voy mañana,
y que no es mucho tormento
dejarte, antes que me vaya,
desengañado.
DON FÉLIX ¿Con qué?
LEONOR Con mi disculpa.
DON FÉLIX ¿Pues hayla?
LEONOR Sí.
DON FÉLIX ¡Plegue a Dios! ¿Qué disculpa?
LEONOR [Aparte] (Por no empeñarle, ¡qué ansia!,
en darle dos enemigos,
qué decir no sé.)
DON FÉLIX ¿Ahora callas?
¿Piensas la disculpa?
LEONOR No.
DON FÉLIX Pues di cuál es.
LEONOR Que se engaña
mi padre en pensar que fue
por mí no sé qué desgracia
que en la calle sucedió,
habiendo en el barrio damas
por quien pudo ser.
DON FÉLIX ¿Hay otra?
LEONOR No.
DON FÉLIX Pues aquésa es muy vana,
que no dijera tu padre
que sabe es ésta la causa
y a no saberlo, no hiciera
una novedad tan rara
sin más fundamento que ése.
LEONOR Quizás es honestar la gana
de retirarse.
DON FÉLIX Ninguno
a costa de su honor trata
sus conveniencias; y así,
piensa otra salida, traza
otra traición, porque ésa
de vecina, amiga, hermana
a quien echarle la culpa,
es muy necia y muy usada,
muy frívola, y muy inútil.
LEONOR Pues vaya otra que más valga.
DON FÉLIX ¿Qué es?
LEONOR Que soy quien soy.
DON FÉLIX ¿Qué más?
LEONOR No mas.
DON FÉLIX Tampoco eso basta;
que, siendo quien eres, eres
tan traidoramente falsa
que a uno empeñas y a otro escribes;
y no quiero más venganza
de ti, que tan convencida
en este lance te hallas,
que aun entre las que te sobran,
una mentira te falta
para engañarme siquiera.
Quiero enseñarte estas cartas
para correrte con ellas.
¡Mira, aleve! ¡Mira, ingrata,
cuando en la calle hay empeños,
embozos y cuchilladas,
lo que me escribes a mí!
Verás quién eres, tirana,
y si basta ser quien eres
para no serlo.
LEONOR Sí basta,
pues me basta ser quien soy
para ser tan desdichada
que, por proceder atenta,
quiera padecer culpada.
DON FÉLIX ¿Lloras al ver los testigos
que te convencen? ¡Mal haya
quien los creyó y quien en ellos,
pues no puede en ti, su saña
no ejecute!
Aparte Mas, ¡ay triste!,
que está en cada letra un alma.)
Aparte a HERNANDO Hernando, ¿tienes ahí
algún papel?
HERNANDO Sí.
Dale un papel, esconde los otros y rasga éste.
DON FÉLIX Pues daca.
Toma, aleve; toma, fiera.
HERNANDO [Aparte] (Rasga, que tu hacienda rasgas.
El cielo ha venido a verme.)
DON FÉLIX De aquella encendida llama
estas últimas centellas..
LEONOR ¡Félix mío!
DON FÉLIX ¡Leonor falsa!
LEONOR Mi bien, mi señor, mi dueño.
DON FÉLIX Mi mal, mi muerte, mi rabia.
LEONOR No los rompas hasta que
el tiempo te satisfaga
de que son verdad.
DON FÉLIX Ya es tarde;
y porque aun ruinas no haya
ni ningún pedazo suyo…
(Aparte) Deme el ingenio una traza
con que no los reconozca.)
…aun no han de quedar migajas
que el viento no lleve, puesto
que el viento ha sido su patria.
Abre la ventana.
LEONOR ¿Qué haces?
DON FÉLIX Echar, como dicen,
de una vez por la ventana
tus traiciones y mis quejas,
tu favor y mi esperanza.
DON ENRIQUE (Dentro) ¿Es hora ya de que pueda
entrar?
LEONOR ¡El cielo me valga!
Al llegar a hablar DON ENRIQUE dentro, él deja caer los papeles.
DON FÉLIX Responde; mira si es hora
de que entre quien aguarda
que lo sea.
LEONOR ¿Qué es aquesto?
baba baba baba baba
¡Cielos! ¿Qué desdicha es ésta?
DON FÉLIX ¿Dúdaslo, oyes y callas?
JUANA [Aparte] (Enrique cree que soy yo.)
DON ENRIQUE Dentro Mas mira que está cerrada
la puerta; baja ya a abrir,
cumpliéndome la palabra
que hoy me diste.
DON FÉLIX Que no pueda
ser yo, ¡ay de mí!…
LEONOR ¡Pena extraña!
DON FÉLIX …quien pueda bajarle a abrir.
DON ENRIQUE [Dentro] Pero espera; no la abras
hasta que yo me retire
de un hombre que acaso pasa.
DON FÉLIX ¿Eres quien eres ahora?
LEONOR Félix, el cielo…
DON FÉLIX ¿Que aún hablas?
LEONOR …me destruya…
DON FÉLIX ¿Que aún porfías?
LEONOR …si sé esto qué es.
DON FÉLIX ¿Que aún me engañas?
¡Que hubiese ésta de ser reja,
y estar la puerta cerrada,
para no poder salir
y matarle a…!
Dentro espadas.
HERNANDO Cuchilladas
hay en la calle.
LEONOR ¿Quién, ¡cielos!,
se vio en confusiones tantas?
DON ENRIQUE (Dentro) Naide habrá que desta puerta
tiene llave, que a mi fama
no le importe conocerle
para tomar dél venganza.
DON DIEGO (Dentro) ¿Qué es esto de que no puedo
tener llave yo en mi casa?
LEONOR La voz de mi padre es ésta.
DON FÉLIX Si abrió, a defenderle salga.
LEONOR ¿Donde has de ir, si con lo mismo
que le defiendes le agravias?
JUANA ¡Qué extraño engaño!
HERNANDO ¡Qué pena!
DON FÉLIX ¡Qué confusión!
LEONOR ¡Qué desgracia!
DON ENRIQUE (Dentro) Don Diego es; aquí no hay más
sino volver las espaldas.
DON DIEGO [Dentro] ¡Ah, cobardes! Como veis
que las manos no me faltan…
LEONOR Retírate, que ya sube.
DON FÉLIX Por lástima de sus canas
lo haré, no por ti.
Escóndese, y sale DON DIEGO envainando la espada.
DON DIEGO …os valéis
de lo veloz de las plantas,
que es de lo que yo no puedo.
LEONOR Señor, ¿qué es aquesto?
DON DIEGO Nada.
Mientras una llave maestra
busco, que ha de haber guardada,
toma una luz, y a la puerta
a buscar esotra baja,
que allí se me cayó, abriendo,
al ir a sacar la espada.
LEONOR ¿Tú la espada? ¿Cómo? ¿Cuándo?
¿O por qué?
DON DIEGO Calla ya, calla.
Quítateme de delante.
No me obligues a que haga
un desatino contigo.
O yo me quitaré, para
que en tanto que con mi ausencia
se enmiendan desdichas tantas,
halle consuelo en llorar
mis penas y tus infamias.
Vase.
DON FÉLIX ¿Entróse en su cuarto?
HERNANDO Sí.
DON FÉLIX Pues la puerta por la falta
de la llave quedó abierta,
¿qué espero? ¡Oh, quiera Amor haya
en la calle en quien vengar
mis celos y sus mudanzas!
HERNANDO ¡Oh, quiera el cielo que no!
Vanse.
LEONOR Señor, oye, espera, aguarda.
Félix, oye, aguarda, espera.
De dos afectos llamada,
ninguno elijo, ¡ay de mi!
Ayúdame a coger, Juana,
estos papeles, no sea
que mi padre a cerrar salga,
y haciendo reparo en ellos,
mi letra vea y añada
más indicios contra mí.
Rotos pedazos del alma,
que siendo verdades todas,
como mentiras os tratan.
Bien sabéis que, sin finezas,
no hay en vosotros palabras,
no hay letras… Pues aquí digo:
Más, en aquesta posada
cuatro reales a las mozas.
¿Qué es esto?
JUANA Mozas baratas.
Pero escucha, que aquí dice:
Más, de paja y de cebada.
Cuenta del camino es ésta.
LEONOR Pues aunque todo me agravia:
don Enrique que me ofende,
la ausencia que me amenaza,
mi padre que cree sus penas,
Félix que cree mis mudanzas;
contra todos, el mirar
me ha dejado consolada,
que no rasga mis memorias
quien mis papeles no rasga.

Jornada II

Salen DON ENRIQUE y DON FÉLIX.
DON ENRIQUE [Aparte] (¿A quién sino a mí, en el mundo
tan gran yerro sucediera?)
DON FÉLIX [Aparte] (¿En quién sino en mí se hallaran
juntas, cielos, tantas penas?)
DON ENRIQUE [Aparte] (¡Que hubiese de ser su padre
el que fuese a abrir la puerta!)
DON FÉLIX [Aparte] (¡Que abriese yo la ventana
para afirmar mis ofensas!)
DON ENRIQUE Don Félix, ¿tan de mañana?
Pues ¿qué madrugada es ésta?
¿Es haberos maltratado
la posada?
DON FÉLIX Mal pudieran
resultar en inquietudes
dichas mías y honras vuestras.
Acá son ciertos pesares
los que mis sueños desvelan,
tan anticipados que,
antes de dormir, despiertan.
Pero vos, que extrañáis verme
desvelado, dad licencia
a que os pregunte lo mismo.
¿Qué es lo que os desasosiega,
que a estas horas levantado
estáis?
DON ENRIQUE ¡Al cielo pluguiera
fuera mi pena, don Félix,
del linaje de la vuestra!
DON FÉLIX ¿Cómo?
DON ENRIQUE Como nunca yo
debí a mi fortuna adversa
favor ninguno, y es más
dolor que uno no merezca
que perder lo merecido.
(Aparte) Cada uno siente sus penas.
DON FÉLIX (Aparte) (Cada uno siente sus males.)
Aunque yo en esta materia
hice estudio de no hablaros,
Enrique, por no moverla
sin vuestro gusto, ¿podré
preguntaros qué pendencia
fue aquélla, de cuya herida
dura la convalecencia?
DON ENRIQUE Malicia trae la pregunta.
DON FÉLIX ¿En qué?
DON ENRIQUE En que cuando se queja
mi amor de poco dichoso,
vais haciendo consecuencia
de que él fuese de la herida
causa.
DON FÉLIX Confesarlo es fuerza.
DON ENRIQUE Pues no, Félix, no lo fue.
[Aparte] (Sólo esto, Leonor, me deba
tu honor; o me deba el mío
porque no hay tan gran bajeza
como vengar los desdenes
de la espada con la lengua.)
Viniendo tarde una noche,
me embistieron a esa puerta,
o por tenerme por otro
o robarme, de manera
que amor es disgusto aparte.
DON FÉLIX [Aparte] (Desvelóse mi sospecha
que del hábito y la herida
había formado, en que fuera
éste el disgusto de Carlos.
Pero, ¡qué cosa tan necia
querer reducir a un punto
de Madrid las contingencias!)
DON ENRIQUE Y ya que en aquesta parte
he dejado satisfecha
vuestra duda, va otra mía,
porque me importa saberla.
En el ejército acaso,
¿sabréisme decir quién sea
un caballero andaluz,
que el nombre, si se me acuerda,
es don Juan de Lara?
DON FÉLIX No.
DON ENRIQUE [Aparte] (¡Que no halle indicio ni seña
de encontrar con mi enemigo!)
Sale SIMÓN.
SIMÓN Señor…
DON ENRIQUE ¿Qué hay?
SIMÓN Que está a la puerta
un oficial del Consejo,
que quiere hablarte.
DON ENRIQUE Licencia
me dad. Dile tú que entre
en esa sala de afuera.
Vanse.
DON FÉLIX ¿Dónde iré yo que no halle,
Amor, pisada tu senda?
Hernando, ¿qué hay?
Sale HERNANDO.
HERNANDO Ya se ha ido
Leonor.
DON FÉLIX Vaya norabuena.
¿Vístela tú partir?
HERNANDO Sí.
DON FÉLIX ¿Cómo iba?
HERNANDO Desta manera.
Como mandaste, a su calle
llegué antes que amaneciera;
mas por presto que llegué,
ya estaba el coche a la puerta.
Después que le transpusieron
dos transportines de seda,
y sobre una alfombra turca
una cristiana baqueta,
con no sé qué cofrecillo
de carey que en india lengua
iba diciendo: aquí va
la mitad desta belleza,
bajó Leonor muy mohína,
según daban dello muestra,
en lo encendido del ceño,
y en lo bajo de la tela,
dos capotes, ambos rojos,
y ninguno de vergüenza,
una toca rebozada,
desmandada la guedeja,
entre si es trenza o si es mata,
medio mata y medio trenza,
mucho oro en el vestido,
mucha plata en la pollera,
mucha pluma en el sombrero,
y mucho aire en la cabeza.
De medio perfil, el padre
la acompañaba, muy sesga
la faz, como quien quería
mirarla, señor, sin verla.
Para tomar el estribo,
con aire caló resuelta
el capote hasta el capote,
y el castor hasta las cejas.
En mi vida más hermosa
la vi.
DON FÉLIX Villano, no mientas,
que no es hermosa Leonor.
HERNANDO Animas que no lo fuera.
DON FÉLIX Claro está, pues su hermosura,
la hermosura es de la hiena,
bello el rostro con traiciones,
dulce la voz con cautelas;
y no hay perfecta hermosura
donde no hay alma perfecta.
HERNANDO Pues digo que iba fea y…
DON FÉLIX Mientes,
que no es posible que pueda
ir fea quien arrastrando
va cuantas almas encuentra.
HERNANDO Pues ¿cómo quieres que vaya
si no va hermosa ni fea?
DON FÉLIX Ni fea ni hermosa, Hernando.
Y en tu vida le encarezcas
perfecciones ni defectos
al que ama, que es muy necia,
sobre celos la alabanza,
y sobre pasión la ofensa.
HERNANDO Pues digo que iba así, así;
partamos la diferencia,
pues entre lindo y no lindo,
es ésta la frase media.
Y vuelto al caso, subió,
llenó toda la testera,
y de coche de camino
le hizo carroza.
DON FÉLIX ¿Qué cuentas?
HERNANDO Lo que es verdad.
DON FÉLIX ¿Cómo?
HERNANDO Como
le añadió sus dos aleras,
rebosando el guardainfante
por una y otra compuerta.
Yo, que como acaso estaba
allí entre otros, llegué cerca;
y apenas Leonor me vio
cuando dizque me vio a penas,
pues con lágrimas, que amor,
una vez por detenerlas
y otra vez por derramarlas,
iba temblando con ellas,
como quien lleva algún vaso
con miedo de que se vierta,
me dijo haciendo un puchero:
Hernando, adiós.
DON FÉLIX Oye, espera.
¿Luego te habló?
HERNANDO No me habló;
pero ¿quién quita que entiendan
alguna vez los picaños
el idioma de las perlas?
Por señas me habló su llanto,
y si interpreto las señas,
prosiguió: Di a tu señor…
DON FÉLIX Prosigue tú, que aunque sean
locuras tuyas, un loco
tal vez con otro se templa.
¿Qué te parece, ay Hernando,
que dijo que me dijeras?
HERNANDO Di a tu amo que a Toledo
voy y, pues está tan cerca,
que yo le enviaré a su tiempo…
DON FÉLIX Mis desdichas lisonjeas,
y aunque veo que me engañas,
engáñame norabuena.
¿Qué me enviará?
HERNANDO Albaricoques
membrillos y berenjenas.
DON FÉLIX ¡Mal hayas tú, que no sabes
distinguir burlas ni veras!
HERNANDO ¿Pues qué quieres que te envíe?
Para una pobre doncella,
¿no es harto? ¿Hate de enviar
del Alcázar la escalera,
la puente de San Martín
u la torre de la iglesia?
DON FÉLIX Calla, calla, que eres necio;
y más necio el que en ti piensa
hallar alivio.
Sale DON ENRIQUE.
DON ENRIQUE Don Félix,
mucho el deciros me pesa
lo que el hombre me quería.
DON FÉLIX Pues bien, ¿qué es?
DON ENRIQUE Que a toda priesa
me manda el Consejo parta
a hacer una diligencia.
DON FÉLIX ¿Y de qué nace el pesar?
DON ENRIQUE De que asistiros no pueda;
mas quedaréis en mi casa,
y lo poco que hay en ella
siempre es vuestro.
DON FÉLIX Bien conozco
de aquese efecto la deuda;
mas yo me iré a una posada.
DON ENRIQUE Aqueso sólo pudiera
obligar a que me excuse;
aunque me importa esta ausencia,
por no sé qué circunstancia
que viene escondida en ella,
más que pensáis. Y si vos
hicierais una fineza
por mí, me importara más.
DON FÉLIX ¿Qué es?
DON ENRIQUE Que dando al amor treguas,
os vengáis conmigo.
DON FÉLIX ¿Cómo
queréis que la espalda vuelva
a mis pretensiones cuando,
perdido el pleito, me es fuerza
el volverme a la campaña?
DON ENRIQUE Siendo poco tiempo y cerca
la jornada, no es faltar
a lo más. Por vida vuestra,
que os vengáis conmigo.
DON FÉLIX ¿A dónde,
don Enrique, son las pruebas?
DON ENRIQUE En Toledo.
HERNANDO Ya se ablanda.
DON FÉLIX ¿En Toledo?
HERNANDO Ya se alegra.
DON FÉLIX ¿Y quién es el informado?
DON ENRIQUE Don Félix, aunque quisiera
decíroslo, no lo sé
que debe de ser secreta
la diligencia a que voy.
Cerrado el pliego me entregan
con orden de que en Toledo
le abra, y desde allí dé cuenta
de lo que hubiere.
DON FÉLIX Mirad
a Toledo yo bien fuera
con vos, pero embarazaros
temo.
DON ENRIQUE Antes será fineza
que estimaré, que voy solo,
porque el compañero espera
ya en Toledo, según dicen.
Pensaldo, don Félix, mientras
respondo a mi tío.
Vase.
HERNANDO Ya
está pensando.
DON FÉLIX ¿En qué lo echas
de ver?
HERNANDO En que no querrás
que gaste Leonor su hacienda
en legumbres toledanas
sino irte tú allá a comerlas;
porque en la huerta del Rey,
señor, como en una güerta,
te holgarás sin pagar portes.
DON FÉLIX Mira, cuando me resuelva,
no iré por Leonor, porqué
ni he de hablarla ni he de verla…
HERNANDO Claro está.
DON FÉLIX …sino por Carlos.
Parte tú al instante y merca,
porque de tantos caminos
están ya, Hernando, no buenas
las botas que traje, otras
por la medida de aquéllas.
HERNANDO ¿Con qué dinero?
DON FÉLIX ¿No tienes?
HERNANDO ¿Yo tener? Blanca ni media.
DON FÉLIX ¿Desde Granada has gastado
mil reales? Aunque parezca
civilidad, esta vez
lo he de ver. Dame la cuenta.
HERNANDO ¿Ya no te la he dado?
DON FÉLIX ¿A mí?
¿Cuándo?
HERNANDO Anoche.
DON FÉLIX Hernando, sueñas:
¿tú a mí cuenta?
HERNANDO ¿No te di
un papel?
DON FÉLIX Sí.
HERNANDO Pues aquélla
era la cuenta, señor;
y me estás debiendo en ella
muchos dineros que yo
puse de mi faltriquera.
DON FÉLIX No es posible.
HERNANDO ¿Pues hay mas…
DON FÉLIX ¿De qué?
HERNANDO …de sacarla y verla?
DON FÉLIX ¿Cómo, si la hice pedazos?
HERNANDO ¡Pesie a mi alma! ¿Luego era
la cuenta la que rompiste?
DON FÉLIX Sí.
HERNANDO ¿Pues tú de qué te quejas?
Déjame quejar a mí,
que me has rompido mi hacienda.
DON FÉLIX ¿Qué hacienda?
HERNANDO La que yo puse.
DON FÉLIX Vuélvela a hacer.
HERNANDO ¡Buena es ésa!
Al de la feliz memoria
no fuera fácil hacerla,
cuanto más a mí, que soy
el de la infeliz.
DON FÉLIX No quieras
que por aquesto nos oigan.
¡Calla!
HERNANDO ¿Cómo…
DON FÉLIX ¡Ten la lengua!
HERNANDO …he de callar si me va…
DON FÉLIX ¡No me apures la paciencia!
HERNANDO …la honra y el dinero?
DON FÉLIX ¡Calla!
Sale DON ENRIQUE [y SIMÓN.]
DON ENRIQUE Félix, ¿qué cólera es ésa,
vos con Hernando?
DON FÉLIX No es nada.
HERNANDO Sí es, y mucho. La sentencia
has de dar. ¿Debe un crïado
cuando de ser fiel se precia,
más de dar cuenta a su amo
de todo lo que le entrega?
DON ENRIQUE No.
HERNANDO Luego si yo le he dado
la cuenta en su mano mesma.
no me queda que hacer más.
DON ENRIQUE Claro está.
DON FÉLIX Locuras deja,
que eso es bueno para donde
nadie oiga.
DON ENRIQUE ¿Tenéis resuelta
ya mi pretensión?
DON FÉLIX Si, Enrique;
mas con una diferencia.
DON ENRIQUE ¿Qué es?
DON FÉLIX Que en vez de ser yo el huésped,
lo seáis vos.
DON ENRIQUE ¿De qué manera?
DON FÉLIX Tengo un amigo en Toledo
en cuya casa me es fuerza
posar, si allá voy, porqué
fuera lo demás ofensa
de una amistad tan segura
que casi iguala a la vuestra;
y así, conmigo a su casa
habéis de ir.
[Aparte] (¡Oh, si pudiera
empeñarle en que obligado
se halle dél!)
DON ENRIQUE Bien me estuviera,
siendo secreto al que voy
llegar secreto; mas ésa
no es cosa, sin conocerle
que a mí me está bien hacerla.
DON FÉLIX ¿Pusiéraos yo en un desaire
a no tener experiencia
de que don Carlos de Silva
es hombre de tales prendas,
por su sangre y su valor,
que sabrá estimar las vuestras,
siendo él en el hospedaje
el agradecido? Fuera
de que al pasar le dejé
retraído en una iglesia
por no sé qué disgustillo,
con que, sin estar en ella,
podrá dejarnos su casa.
DON ENRIQUE Aun siendo de esa manera
fuera más fácil.
DON FÉLIX Después
se ajustará esa materia;
y así, pues vuelvo a ausentarme,
vuelve a poner las maletas.
HERNANDO ¿Qué maletas?
DON FÉLIX Las que traje.
HERNANDO ¿Y dónde están?
DON FÉLIX ¡Otra es ésa!
¿Pues no están en casa?
HERNANDO No.
DON FÉLIX ¿Dónde están?
HERNANDO Venga la cuenta,
y por ella verás dónde
y cómo están por la resta
de las mulas empeñadas.
DON FÉLIX ¿Hay tan grande desvergüenza?
¡Mi ropa empeñada!
HERNANDO Pues,
¿qué había de hacer, si moneda
de Rey no llegó conmigo?
DON FÉLIX ¡Vive Dios, que si no fuera…!
Ahora bien, vete con Dios,
Hernando.
HERNANDO Venga la cuenta,
y el que debiere, que pague.
DON FÉLIX No es cosa de juego ésta.
HERNANDO Por Dios, que no es otra cosa.
DON ENRIQUE Decidme, por vida vuestra,
¿no os dio la cuenta?
DON FÉLIX Dejadme,
por Dios, que es civil bajeza
hablar en esto.
HERNANDO Sí di,
y en su mano; por más señas,
de que rompiéndola, dijo:
toma ingrata, toma fiera;
y era la fiera y la ingrata
a quien le daba mi hacienda.
DON ENRIQUE Ahora bien, de todo esto
a mí me toca la enmienda.
Ve tú, Simón, y a mi tío
aqueste papel le lleva;
y que en su obediencia quedo
calzándome las espuelas.
Ven tú, te daré con que
desempeñes esas prendas.
Y vos, don Félix, pensad,
de mi amor y mi fineza,
el que siempre agradecido
me tendréis.
DON FÉLIX La amistad nuestra
permita que ahora no os dé
más que el color la respuesta,
que estoy corrido.
DON ENRIQUE ¿Conmigo?
[Aparte] (Porque te amo, Leonor bella,
tras ti me arrastra un acaso;
pero con tal influencia
de mi estrella pretendido,
que presumo que mi estrella
es quien quiere que te siga.)
Vase
DON FÉLIX [Aparte] (¡Ay, Leonor! Aunque me veas,
no es quien me lleva tu amor,
el de un amigo me lleva.)
[Vase]
SIMÓN Hernando, a Toledo vamos,
y te convido a que seas
testigo de que hay allá
cierta hermosura risueña
que cuida de la persona.
HERNANDO Yo también tengo mi prenda
en Toledo, y has de ver
una infanta ojimorena
que, aunque presta para amada,
para lo demás no presta.
Vanse
[UNO] (Dentro) Para, para.
Salen DON LUIS, DON DIEGO, LEONOR, VIOLANTE, y INÉS.
INÉS Ya han llegado.
tu tío y tu prima.
VIOLANTE Pues,
a recebirlos, Inés,
saldré a la puerta.
DON LUIS Cuidado
me daba vuestra tardanza.
DON DIEGO Nadie tan a tiempo llega
como quisiera.
VIOLANTE No niega
esa razón mi esperanza,
pues la que en verte tenía,
ya de mí en lo que tardó,
Leonor, la pension cobró.
LEONOR Guárdete Dios, prima mía,
que bien merecido tengo,
de tu amor y tu belleza,
el cuidado y la fineza,
con cuyo alborozo vengo
muy gustosa a recibir
tus favores.
VIOLANTE Bien quisiera
que esta casa alcázar fuera
capaz, Leonor, de admitir
huéspeda tal; mas si es tuya,
a ti la culpa te da
de no serlo; y pues que ya
no es bien que mía se arguya,
a tu cuenta desde hoy
corran los defectos della.
LEONOR Aunque vengo, prima bella,
de Madrid, todavía soy
toledana; y así son,
y más entre las dos, vanos,
cumplimientos ciudadanos.
DON LUIS Yo compondré la cuestión
poniendo paz, con decir
que os entréis a descansar.
DON DIEGO Licencia me habéis de dar,
porque primero he de ir…
DON LUIS ¿A qué?
DON DIEGO …a cierta diligencia
que a un amigo le ofrecí
hacer en llegando aquí.
DON LUIS No sólo os doy la licencia,
pero acompañándoos yo
iré, si vos me la dais.
DON DIEGO De todas suertes me honráis.
Leonor…
LEONOR ¿Qué me mandas?
DON DIEGO Aparte (No
demos, aunque propia sea,
en casa ajena cuidado.
Ya lo pasado, pasado.
Nadie imagine ni crea
que hay disgusto entre los dos:
ve a la mano en tus extremos.)
Luego al instante volvemos.
Hija, adiós; sobrina, adiós.
Vanse los dos.
VIOLANTE Mucho, Leonor, me ha pesado
haber tan presto entendido…
LEONOR ¿Qué?
VIOLANTE …que a mi casa has venido
o sin gusto o con enfado.
LEONOR ¿En qué lo has visto?
VIOLANTE En los ojos,
que haciendo fuerza a esperar,
llorando están por llorar
y no acaban.
LEONOR Mis enojos,
si yo los traigo, Violante,
conmigo, cierto será
que no los he hallado acá;
y así, pues que semejante
extremo a ti no te toca,
no sientas que mis enojos
me hayan salido a los ojos,
si no pueden a la boca.
[Sale JUANA.]
JUANA Dígame usted, reina mía,
el cuarto de mi señora,
¿adónde cai a esta hora?
Porque acomodar querría
ciertos trastillos.
INÉS Conmigo
venga usted y lo sabrá.
JUANA Por su amiga me tendrá.
Ahora mismo voy contigo.
Vanse
VIOLANTE Ya que no descanse el pecho,
descanse el trabajo dél.
(Aparte) (¿Mas no es don Carlos aquél
que en casa ha entrado?)
LEONOR Aparte (Sospecho,
cielos, que don Juan de Lara,
aquél mi necio vecino,
tras mí a Toledo se vino.)
VIOLANTE Leonor mía, si repara
tu atención en ver pasar
desde el patio al corredor
un hombre, y eso el color
pudo a tu rostro robar,
por que veas que no viene
de mi amor favorecido,
sino antes aborrecido
y despreciado, conviene
que veas que a mi honor fiel
enmiendo un pasado error;
y así, a esta puerta, Leonor,
oye lo que hablo con él.
LEONOR Yo haré lo que solicitas
para ver cuál vale más,
la disculpa que me das
o el recelo que me quitas.
Escóndese LEONOR y sale DON CARLOS.
DON CARLOS Habiendo, hermosa Violante,
pasar a tu padre visto,
vengo a saber hasta cuándo
ha de durar el castigo
de un no delito, tratado
como si fuera delito.
VIOLANTE Señor don Carlos de Silva…
LEONOR [Al paño.] (Don Carlos de Silva dijo.
¿Cómo, si es don Juan de Lara?)
VIOLANTE Muchas veces os he dicho
me hagáis merced de entregar
mis memorias al olvido.
DON CARLOS No siento, hermosa Violante,
hacer fuerza a tu albedrío;
apurar tus sinrazones
solamente solicito.
VIOLANTE Ni eso tampoco, don Carlos…
LEONOR [Al paño.] (Carlos otra vez ha dicho.
A mí me mintió o a ella.)
VIOLANTE …que quien ya de una vez hizo
resolución de cerrar
a razones los oídos,
mal podrá querer ahora
a sinrazones abrirlos.
DON CARLOS Pues yo no me he de ir, Violante,
sin que antes me hayas oído.
VIOLANTE Eso va muy a lo largo,
cuando volver es preciso
mi padre.
DON CARLOS Escucha, porqué,
vuelva o no, he de decirlo.
¿Qué desprecio, qué traición,
qué agravio en un hombre ha sido,
por más que rendido adore,
por más que idolatre fino,
que a otra dama, en el ausencia
de la que más ha querido,
no buscando él la ocasión,
sino porque ella se vino,
hallándola a todas horas
hecha un objeto continuo
de sus ventanas…
LEONOR [Al paño.] (Aquí
entro yo.)
DON CARLOS … sin más motivo,
sin más intención, sin más
amor, ni sin más designio
que parecer cortesano,
tal vez hiciese fingido
una seña, en que formase
con falsedad un suspiro?
LEONOR [Al paño.] (Que había mentido a Violante
o a mí, hasta aquí había entendido;
pero ya voy entendiendo
que a entrambas nos ha mentido.)
DON CARLOS La pendencia que también
aquel pícaro te dijo,
no es argumento de amor,
sino de valor indicio;
no siempre por lo que importa
se riñe baba bababa
Y cuando fuera verdad
el que yo le hubiera escrito,
poco hiciera al caso, pues
¿qué mujer hasta hoy ha habido
que, volviendo apesarado
quien un agravio la hizo,
no le perdone?
VIOLANTE Yo, Carlos,
he de estrenar ese estilo;
que quiero que las mujeres
tengan este ejemplo mío,
para que no crean los hombres
que, al desenojo más tibio,
nos pasamos fácilmente
desde el agravio al cariño.
Y así, pues ya desahogado
está vuestro pecho, idos,
o yo me iré, que es más fácil.
DON CARLOS Oye…
VIOLANTE No tengo de oíros.
DON CARLOS Advierte…
VIOLANTE No hay que advertir.
DON CARLOS Mira…
VIOLANTE Ya todo lo he visto.
DON CARLOS …que yo, Violante…
VIOLANTE Es en vano.
DON CARLOS …deseo…
VIOLANTE Es tiempo perdido.
DON CARLOS …que conozcas…
VIOLANTE Es error.
Yendo a la puerta VIOLANTE, al último verso se entra la una, dejando descubierta la otra.
DON CARLOS …que tú sola…
VIOLANTE Es desatino.
DON CARLOS …eres el dueño…
VIOLANTE Es engaño.
DON CARLOS …de mi verdad.
VIOLANTE No, atrevido,
me tengáis.
DON CARLOS Tras ti…
VIOLANTE Es locura.
DON CARLOS …tengo de entrar.
LEONOR Es delirio;
que habiéndose ido ella, yo
quedo a deciros lo mismo.
DON CARLOS ¡Cielos! ¿Qué es esto?
LEONOR Y supuesto
que yo en su lugar asisto,
ya que no os lo dijo ella,
diré lo que ella no dijo:
señor don Juan, u don Carlos,
aquí ingrato, allá atrevido,
id con Dios y agradeced…
Mas nada agradezcáis, idos,
y pasad en callar vos
todo lo que yo no os digo.
Vase
DON CARLOS ¡Cielos! ¿Qué es esto que veo?
¿Qué es esto, cielos, que miro?
Sin duda, Amor tropelías
anda jugando conmigo;
pues sin que me venga cómo,
o cuándo, o por dónde vino
encuentro aquí con Leonor
cuando aquí a Violante sigo.
De confuso y de turbado,
por no decir de corrido,
sin atreverme a pasar
adelante en mis designios,
no veo la hora de salir
deste ciego laberinto
de amor, donde a cada paso
luces toco y sombras piso.
Y ya que estoy en la calle,
donde ni una ni otra miro,
veamos, si puedo, cobrado
dejar de hallarme perdido.
¿Qué dudas son éstas?
[Entra por una puerta y sale por otra.] Sale HERNANDO.
HERNANDO Gracias
a Dios que he dado contigo.
DON CARLOS ¿Qué venida es ésta, Hernando?
HERNANDO Este pliego ha de decirlo.
DON CARLOS [Aparte] (Hagan treguas, si no paces,
por un rato mis sentidos,
mientras veo qué contiene.)
Dice:
(Lee) «Amigo y señor mío:
Aunque tan presto he de veros,
me parece preveniros
de que llegará a Toledo
un caballero conmigo,
que viene a una diligencia
a que el secreto es preciso
y porque puede importaros,
si es a lo que yo imagino,
convendrá le agasajéis;
y cuando no, yo os suplico
lo hagáis por mí solamente;
y así, si estáis retraído
donde os dejé todavía,
dad orden de recibirnos
en vuestra casa; y si acaso
hubiere modo o camino
procurad estar en ella,
que os importa. Vuestro amigo.»
¿Qué querrá decir en esto?
Pero en vano discursivo
me embarazo, cuando él
tan presto podrá decirlo.
Ven, Hernando; pues que cerca
de casa me halla el aviso,
esperarás un instante
mientras a Félix escribo
que venga muy norabuena
y ese caballero amigo;
que para todos, si no
hubiere hospedaje digno
habrá digna voluntad,
por lo menos, de serviros.
HERNANDO ¿Pues para qué escribir quieres?
DON CARLOS Para que tú en el camino
le salgas con la respuesta.
HERNANDO Que es excusado te digo;
que de Cabañas aquí,
la ventaja que he podido
ganar mientras un bocado
tomaban, ya la he perdido
en lo que tardé en hablarte.
DON CARLOS [Aparte] (Permitidme, desvaríos,
que acuda a esta obligación
pues por ella determino
no volver al retraimiento
por ahora. Mas ¿qué ruído
es éste?)
Dentro ruido.
HERNANDO Mira si yo
dije bien.
DON FÉLIX Dentro Ten ese estribo.
Salen DON ENRIQUE, DON FÉLIX, y SIMÓN.
DON FÉLIX Carlos, seas bien hallado.
DON CARLOS Y vos, Félix, bien venido.
DON FÉLIX No me diréis que esta vez
a pagar no me anticipo
el hospedaje, trayéndoos
en galardón un amigo
que habéis de granjear por mí.
DON CARLOS Por vos y por mí lo estimo,
pues basta que él lo sea vuestro,
para ser muy señor mío.
Al irse a abrazar, sacan las espadas, y DON FÉLIX se pone en medio.
DON ENRIQUE Los brazos… Pero, ¡qué veo!
DON CARLOS Vos seáis… Pero, ¡qué miro!
DON ENRIQUE Traidor, ¿tú eres? Desta suerte
mi venganza solicito.
DON CARLOS Y yo acabar el desaire
de ver que quedaste vivo.
DON FÉLIX ¿Qué es esto, Carlos? Enrique,
¿qué es esto?
SIMÓN Cuerpo de Cristo,
¿qué hospedaje es éste, Hernando?
HERNANDO De uno que tiene por vicio
convidar a cuchilladas.
DON ENRIQUE ¡Muere, aleve!
DON CARLOS ¡Muere, impío!
DON FÉLIX Enrique, Carlos, ¿qué es esto?
DON ENRIQUE Vengar los agravios míos.
DON CARLOS Satisfacer mis ofensas.
DON FÉLIX Reportaos; teneos, digo;
mira, don Carlos, por Dios
que viene Enrique conmigo.
DON CARLOS Es en balde.
DON FÉLIX Ved, Enrique,
que a su casa os he traído.
DON ENRIQUE Perdonad, Félix, que yo,
habiendo un contrario visto,
no he de vencerme a razones,
ni me he de dar a partido.
DON CARLOS Pues yo sí, que a la razón
de Félix, no a vos, me rindo.
Y así, señor don Enrique,
procurando hacer altivo
siempre lo mejor, aunqué
habiendo en Toledo visto
a alguien, sé a lo que venís
y es contra mí, solicito,
a pesar de mi dolor,
que nunca digan los siglos
que al que se entró por mis puertas
al lado de tal amigo,
del hospedaje la ley
no le valió; y así, afirmo
que para todo aquel tiempo
que della queráis serviros,
dejándoos por dueño della,
y volviéndome a un retiro
(paréntesis al dolor),
haré, procurando fino,
aun más por vos que por Félix,
hospedaros y asistiros.
Mi casa, hacienda y criados
quedan a vuestro servicio.
Válgaos la fe que trujísteis
de mí contra mí, advertido
de que el día que se acabe
la inmunidad del hospicio,
hemos de quedar los dos,
como de antes, enemigos.
Vase
DON ENRIQUE Oíd, esperad..
DON FÉLIX Teneos,
si ya no es que agradecido
a tan noble acción, queráis,
para abrazarlo, seguirlo.
DON ENRIQUE No es sino para enseñarle,
Félix, que yo no recibo
de mi enemigo jamás
favores ni beneficios.
SIMÓN ¿Es ésta la cena, Hernando
que había de prevenirnos?
HERNANDO Si, Simón; ésta es la cena,
y escena de un poeta, amigo
de cuchilladas, adonde
no hay tapada ni escondido.
DON FÉLIX Eso es querer…
DON ENRIQUE ¿Qué?
DON FÉLIX …que él quede
más galante y más lucido
que vos.
DON ENRIQUE El que ventajoso
se ve en algún desafío,
puede estar galante, Félix,
no el que se mira ofendido,
porque en el uno es loable
lo que en el otro es indigno.
Yo lo estoy deste don Carlos,
que es quien hasta aquí he tenido
por don Juan de Lara; y,
si ya la verdad os digo,
él fue el que me hirió, con que,
si yo de mi ira desisto,
lo que en él es andar noble,
en mí será andar remiso.
Y así, pues no corre igual
la razón, irme es preciso
a una posada. Simón,
trae la ropa y ven conmigo,
que no he de recibir hoy,
como amigo, beneficios
del que es fuerza que mañana
le mate como a enemigo.
Vase
DON FÉLIX Oíd, esperad. ¿Quién, cielos,
en igual duda se ha visto?
Mi amigo es Enrique; y Carlos,
¿no sé que es también mi amigo?
No sé lo que hacer me toca
cuando los veo enemigos.
Pero sí sé, pues que sé,
del libro del duelo, dijo
la ley con quien vengo vengo,
y así, a don Enrique sigo.
¿Por dónde fue?
SIMÓN En esta esquina
esperándome imagino
que está parado.
HERNANDO Y abriendo
un pliego.
DON FÉLIX Venid conmigo.
¡Enrique!
[Sale DON ENRIQUE.]
DON ENRIQUE Pues ¿dónde bueno,
Félix?
DON FÉLIX Tras vos.
DON ENRIQUE ¿Al amigo
dejáis?
DON FÉLIX No dejo, pues vos
lo sois, que una cosa ha sido,
cuando entre los dos me hallo,
solicitar conveniros,
y otra, viniendo con vos,
quedar sin vos.
DON ENRIQUE Yo os estimo
la fineza.
DON FÉLIX No hagáis tal,
que lo que a mí me es debido
no me lo ha de estimar nadie,
sino sólo…
DON ENRIQUE ¿Quién?
DON FÉLIX …yo mismo.
¿Qué hacéis?
DON ENRIQUE Mientras a Simón
esperar era preciso,
abriendo este pliego estaba.
DON FÉLIX Leed, pues; que yo me retiro
para que después veamos
adónde habemos de irnos.
DON ENRIQUE Lee. Memorial, genealogía,
instrucción… Aquésta miro.
[Aparte] Lee Lee Hasta aquí la diligencia
bien fácil para mí ha sido,
que claro está que le tiene,
pues yo lo soy; mas prosigo.
Lee Lee ¡Cielos! ¿Qué es esto? Pues cuando
de don Carlos ofendido
estoy, ¿ponéis en mi mano
su honor?)
DON FÉLIX ¿Qué os ha suspendido?
DON ENRIQUE El más mañoso soborno
que jamás ha sucedido
a nadie.
DON FÉLIX ¿Qué es?
DON ENRIQUE Escuchad,
ya que no importa decirlo.
Sale DON CARLOS.
DON CARLOS Señor don Enrique, bésoos
las manos.
DON ENRIQUE Seáis bien venido.
DON CARLOS Yo os dije que todo el tiempo
que fuésedes huésped mío
tenía tregua el hospedaje
al duelo; y habiendo oído
que no queréis admitir
este pequeño servicio,
y que para una posada
de mi casa habéis salido,
porque siendo forastero,
y estando yo retraído,
podrá ser que no sepáis
adónde hallarme, he querido
que sepáis que es en el Carmen,
y que está cerca el castillo
de San Cervantes. Adiós.
DON ENRIQUE La puntualidad estimo.
DON FÉLIX Yo no, que estando yo en medio
es ya mucho duelo, y…
DON ENRIQUE Oídos,
señor don Carlos. Aunqué
hayáis con causa creído
me ha traído vuestro agravio,
vuestra honra me ha traído.
Ved lo que va de uno a otro.
DON FÉLIX [Aparte] (No mintió el discurso mío;
pero mintió mi deseo.)
DON CARLOS ¿Mi honra? ¿Cómo o cuándo ha sido?
DON ENRIQUE Vuestras pruebas son, don Carlos,
que hasta ahora aún no he sabido
a lo que vengo a Toledo.
Y como yo siempre aspiro
a hacer lo mejor, quisiera,
imitándoos, conseguirlo.
Y así, pues de una hidalguía
os soy deudor, solicito
desempeñarme con otra
antes de ver ese sitio;
que si al verme en vuestra casa
andáis galante conmigo,
cuando en mi jurisdicción
os veo, he de hacer lo mismo.
Otro enemigo tenéis,
y soy yo mucho enemigo
para darme acompañado;
y así, mi queja remito
hasta que os deshagáis dél.
A cuyo efecto confirmo
la tregua, con fe y palabra
de ayudaros y asistiros
en todo cuanto yo pueda.
Y para que veáis si os sirvo,
enviadme con don Félix
(pues en treguas es estilo
el que haya mensajeros)
todos aquellos avisos
o papeles que os importen,
memoriales y testigos;
advirtiendo que, al instante
que vuestro honor puro y limpio
quede, se acabará en mí
la inmunidad de ministro;
sabré dónde es San Cervantes,
y en San Cervantes deciros
que hemos quedado los dos
como de antes enemigos.
Vase.
SIMÓN ¿Qué dices de aquesto, Hernando?
HERNANDO Que son grandes enemigos,
tanto que, de puro honrados,
ni cenamos ni reñimos.
Vase [SIMÓN.]
DON FÉLIX Presto vuestra bizarría
os ha pagado.
DON CARLOS Corrido
estoy de ser el primero
que en el mundo ha recibido
su informante a cuchilladas.
HERNANDO Si se introduce el estilo,
habrá menos pretendientes.
DON FÉLIX Por haber yo presumido
a lo que venía, trayendo
cerrado el pliego, os di aviso,
y quise su amigo fuéseis.
DON CARLOS ¿Qué importa, si no lo quiso
mi desdicha?
DON FÉLIX Por lo menos
va abriendo el cielo camino.
¿Qué fue el disgusto?
DON CARLOS Estar yo
una noche, como he dicho,
a una reja, llegar él,
reñir, y salir herido.
DON FÉLIX ¿Hubo palabras?
DON CARLOS Ninguna.
DON FÉLIX Pues esto fácil ha sido
de componerse. Quedaos,
que porque importa le sigo
a él y no a vos.
DON CARLOS Esperad,
que cabiendo en el partido
de la tregua el mensajero,
tengo de qué preveniros.
¿Acordáisos que a una dama…?
DON FÉLIX Sí.
DON CARLOS Pues su padre ha entendido
algo de mi galanteo,
y es solamente el testigo
que hoy temo. Id en eso vos,
por si importare decirlo.
DON FÉLIX ¿Cómo se llama?
DON CARLOS Don Luis
de Acuña.
DON FÉLIX Voy advertido.
DON CARLOS Adiós.
DON FÉLIX Adiós.
DON CARLOS Esperad.
HERNANDO ¿Aún queda otro pecadito?
DON CARLOS ¿Paréceos que le hable yo,
y que, a sus plantas rendido,
ponga en sus manos mi honra?
DON FÉLIX ¿Qué hombre es?
DON CARLOS De los más castizos
caballeros de Castilla.
DON FÉLIX Siendo así, que lo hagáis digo,
porque jamás con la lengua
se vengó hombre bien nacido.
DON CARLOS Pues porque al verme en su casa
no lo extrañe, persuadido
que es achaque para entrar
en ella, al punto le escribo
un papel de que en el Carmen
me vea.
DON FÉLIX Bien habéis dicho;
y porque aquestas materias
son más dadas a un amigo,
he de ir a llevarle yo.
DON CARLOS Fineza y amor estimo.
Vanse. Salen LEONOR y VIOLANTE.
VIOLANTE Ya, prima, que informada
quedaste por mayor, al verme airada
con aquel caballero,
de que pudo el favor ser desdén, quiero
disculparme contigo,
para alcanzar, haciéndote testigo
de la razón que tuvo mi mudanza,
que no es facilidad lo que es venganza.
Viendo pues que sería…
LEONOR Di.
VIOLANTE …conveniencia de mi padre y mía,
por su sangre, de Carlos el empleo,
al principio admití su galanteo,
con aquellos favores
que, en lícitos amores,
goza a dos luces quien, favorecido,
pisa galán la senda de marido.
Llegó a Madrid mudado
el nombre…
LEONOR Aparte (Ya he salido de un cuidado.)
VIOLANTE …y donde divertido…
LEONOR Aparte (Ya voy entrando en otro.)
VIOLANTE …dio al olvido
mi amor. Vivía (según contó un criado
que, de mi amor pagado,
me dijo siempre cuanto en ello pasa)
no sé qué dama enfrente de su casa,
que, a la vista primera,
rindió su libertad. Pues luego era
hermosa, según dijo.
LEONOR Sería muy fea.
VIOLANTE Aún de eso hasta hoy me aflijo,
que no se halla consuelo que lo sea,
para verse dejar por una fea.
Lo bueno que tenía
era…
LEONOR ¿Qué?
VIOLANTE …otro galán que, al primer día
que en una reja se dispuso a hablalle,
pretendiendo matalle,
malherido quedó de una estocada.
LEONOR ¡Ay, qué mala mujer! Pues empeñada
con uno, a otro admitían sus extremos.
VIOLANTE Aun éstos son sin los que no sabemos.
LEONOR Aparte (Si esto de mí se cuenta,
con razón, Félix, tu razón me afrenta.)
Y en fin, ¿en qué paró?
VIOLANTE En que al noble miedo
de la justicia, se volvió a Toledo
haciendo del muy fino y del constante.
Mas nada en su disculpa fue bastante:
su amor encareciendo de mil modos,
su lealtad… ¡Fuego de Dios en todos!
Y aunque le aborrecía,
sentí no sé qué riesgo que tenía,
si ya no fue querer mi desvarío
salvar el suyo y condenar el mío,
pues empeñando en él a un caballero,
que galán forastero
pasaba acaso, no me vi en mi vida
más obligada o más agradecida.
¡Si le vieras qué airoso
por mí sacó la espada! ¡Qué brioso,
poniéndose a su lado,
la calle despejó! ¡Qué reportado
me volvió a asegurar! Diera porque ahora
fuera posible el verle tú…
Sale INÉS.
INÉS Señora.
VIOLANTE ¿Qué traes, Inés, que tan alegre vienes?
INÉS Decirte…
VIOLANTE ¿Qué?
INÉS …que ahí tienes…
VIOLANTE ¿A quién?
INÉS …aquel hidalgo forastero
de la pendencia.
VIOLANTE Darte albricias quiero,
porque hablando ahora dél, encarecía
a Leonor su valor, su bizarría,
su gala y brío, y me huelgo que sea
de mi voz desempeño el que le vea.
Ponte, Leonor, conmigo a la ventana.
INÉS Esa, señora, es diligencia vana:
por tu padre pregunta,
ya está dentro de casa.
VIOLANTE El cielo junta
desiguales extremos,
pues ocasión tenemos
de que mi ofensa algún despique encuentre.
Ya que busca a mi padre, dile que entre.
Y tú repara en él.
LEONOR Sí haré.
[Aparte] (¡Qué poca
constancia! Pero, ¿cuándo no fue loca?)
INÉS No está en casa mi señor;
pero si queréis dejarle
papel o recado, o es
negocio tan importante
que no se fía de mí,
dádsele a doña Violante,
mi señora, que aquí está,
y ella le dará a su padre
Salen DON FÉLIX y HERNANDO.
DON FÉLIX Mejor será que yo espere
al señor don Luis, que hablarle
a boca me importa.
VIOLANTE Pues
si habéis, señor, de esperarle,
no está en el corredor bien
un hombre de vuestras partes.
Entrad, y en aquesta sala
esperaréis.
DON FÉLIX De cobarde,
señora, no me atrevía,
que debo aquestos umbrales
pisar con sumo respeto;
mas ¿qué mucho que le causen
si, con presunción de cielo,
tienen a su puerta un ángel?
[Aparte a HERNANDO] ¿Hernando?
HERNANDO [Aparte a DON FÉLIX] ¿Qué hay?
DON FÉLIX [Aparte a HERNANDO] ¿No es Leonor,
o miente el amor su imagen?
HERNANDO [Aparte a DON FÉLIX] Leonor es, sino que está
mal tocada.
LEONOR [Aparte] (¡Cielos! Dadme
valor para ver que es Félix
el que encarece Violante.)
VIOLANTE Aunque de aquesa lisonja
tan poca parte me cabe,
pues no lo diréis por mí
estando, señor, delante
mi prima, con todo eso
lo agradezco de mi parte.
DON FÉLIX Por vos lo dije, que aún no
había visto
Aparte (¡Extraño lance!)
hasta ahora a esa mi señora,
que, a saberlo un poco antes,
quizás no entrara.
VIOLANTE ¿Por qué?
HERNANDO [Aparte a DON FÉLIX] Señas te ha hecho de que calles.
DON FÉLIX [Aparte a HERNANDO] No sé si podré.
[A VIOLANTE] Porqué
fuera temeridad grande
atreverse uno a dos riesgos
tan hermosamente iguales,
si uno para matar sobra,
que haya dicho no os espante
que huyera de lo atrevido;
porque no hay valor que iguale
al que, de puro valiente
parece tal vez cobarde.
VIOLANTE [Aparte a LEONOR] ¿Qué te parece, Leonor,
lo discreto, lo galante
y cortesano?
[Aparte a VIOLANTE]
LEONOR Muy mal…
que conmigo te declares
tanto, cuanto más con él.
VIOLANTE [Aparte a LEONOR] Tú como de amor no sabes…
LEONOR (Aparte) (Pluguiera al cielo!)
VIOLANTE …te espantas
de cualquier cosa.
INÉS Tu padre.
Sale DON LUIS.
DON LUIS ¿A quién buscáis, caballero?
VIOLANTE Ahora llegó en este instante
por ti preguntando.
DON LUIS Pues,
¿qué me mandais?
DON FÉLIX Escuchadme.
Por no fiar de un criado
materia que es quizá grave
don Carlos de Silva os ruega
por éste (y yo de su parte
porque él no puede venir),
le hagáis merced de escucharle
un negocio que con vos
tiene.
DON LUIS ¿Dónde está?
DON FÉLIX En el Carmen.
DON LUIS [Aparte] (¿Don Carlos de Silva a mí?
¿Qué fuera que a declararse
se atreviera, y me pidiera
en casamiento a Violante?
No porque no se la diera
por su calidad y sangre
sino por haber primero,
loco y declarado amante,
puesto medios tan indignos
como embozo, esquina y calle,
y no quiero que presuma,
viendo sus locuras nadie
que fue fuerza y no elección.
Él es mozuelo arrogante,
dejar de hablarle no es bien;
pero tampoco ir a hablarle
sin espada, porque no,
pues sé que voy a negarle
lo que pide, se me atreva,
a que de uno en otro lance
nos perdamos los respetos.)
Ya soy con vos; esperadme
un instante, que ya vuelvo.
Vase
VIOLANTE [Aparte a LEONOR] Disgustado va mi padre
y habiendo sido el papel
de Carlos, asegurarle
me importa que nada sé.
Quédate tú mientras sale,
y dile a ese caballero,
Leonor, así Dios te guarde,
como que nace de ti,
no como que de mí nace,
que trate sus conveniencias
y las ajenas no trate,
porque tiene agradecida
una dama que tú sabes
que le estima y favorece.
No tienes que mesurarte,
que cuando lo hagas por mí,
por una prima lo haces.
Vase
LEONOR [Aparte] (¡Buena comisión me queda!)
DON FÉLIX [A HERNANDO] (Mira si nos oye alguien.)
Estarás, Leonor, muy vana
pensando que es a buscarte
esta venida a Toledo;
pues no, o el cielo me falte
si supe que aquí vivías,
y si, como dije antes,
creyera hablarte ni verte,
ni entrara a verte ni hablarte.
LEONOR No tienes que maldecirte,
Félix, por asegurarme
que no es por mí la venida;
ya lo sé que es por Violante,
a quien, para verla, habrás
buscado aquestos achaques.
DON FÉLIX ¿Yo por Violante?
LEONOR Sí, ingrato,
que es muy justo que te pague
las cuchilladas que ya
por ella has tenido.
HERNANDO ¡Tate!
Todo se sabe, señor.
DON FÉLIX Solo faltaba, ¡ah, mudable!,
que tú fueses la quejosa
y yo el que me disculpase.
HERNANDO Esto es lo que cada día
las mozas gallegas hacen:
reñir porque no las riñan.
LEONOR Claro está, pues de mi parte
está la razón.
DON FÉLIX No poco,
dice el adagio, que sabe
el que a otro la culpa echa.
LEONOR ¿Qué culpa, si vengo a hablarte,
donde me han hecho tercera,
para que a saber alcances
que una dama agradecida
tienes en Toledo?
DON FÉLIX Baste
Leonor, pues que no me quejo
de los celos de tu parte,
de la venida a Toledo,
de la ventana a la calle,
no te quejes tú de que…
VIOLANTE Dentro No has de salir.
DON LUIS [Dentro] De delante
te quita.
LEONOR ¿Qué será aquello?
Sale JUANA.
JUANA Viendo tu prima a su padre
tomar la espada, le tiene,
imaginando que sale
a algún disgusto.
DON FÉLIX ¿A qué efecto
espada, si no, la trae?
JUANA ¿Qué miro, señor Hernando?
LEONOR Calla, Juana, no te espantes
de verlos aquí, si vienen
a ver a esta puerta un ángel.
DON FÉLIX Por Dios, Leonor, que no apures
mi sufrimiento; y que baste
no quejarme para que
no te quejes, que es examen
riguroso el que en tu risa
de mis sentimientos haces.
LEONOR Tú lo dijiste, y dijeras
más a no estar yo delante.
DON FÉLIX Lo que dijera no sé,
mas lo que digo es más fácil.
Yo te volví tus papeles;
para que todo se acabe,
y no tenga a qué volver,
ni por ti ni por Violante,
vuélveme los míos.
LEONOR Sí haré.
Juana…
JUANA ¿Qué me mandas?
LEONOR …dale
la cuenta de mi camino,
si es que contigo la traes,
para que en eso también
quedemos los dos iguales.
HERNANDO ¡Dios vuelve por la inocencia!
Mira si era ella.
DON FÉLIX ¡Ah, mudable!
¡Cómo te vales de todo!
LEONOR ¡Ah, traidor! ¡Cómo te vales
tú también de lo que quieres!
DON FÉLIX Eres fiera.
LEONOR Tú, inconstante.
DON FÉLIX Eres aleve.
LEONOR Tú, ingrato.
DON FÉLIX Eres tirana.
LEONOR Tú, fácil.
DON FÉLIX Eres falsa.
LEONOR Tú, traidor.
Sale DON DIEGO.
DON DIEGO ¿Qué es esto?
LEONOR [Aparte] (¡Ay de mí! Mi padre.)
DON FÉLIX [Aparte] (¿Quien se vio en igual empeño?)
JUANA [Aparte] (¡Fuerte caso!)
HERNANDO [Aparte] (¡Extraño lance!)
DON FÉLIX [Aparte] (Muerto estoy.)
LEONOR [Aparte] (Estoy sin vida.)
DON DIEGO ¿Quién así pudo obligarte
a que tú…,
LEONOR [Aparte] (¡Ay de mi!)
DON DIEGO …Leonor,
llamases traidor a nadie?
LEONOR Sabrás, señor…,
DON FÉLIX [Aparte] (¿Qué dirá?)
LEONOR [Aparte] (Con bien el amor me saque.)
…que ese caballero, a quien
no conozco…
DON DIEGO Ve adelante.
LEONOR …trajo un papel a mi tío,
y es para desafiarle
porque, en leyéndole, entró
por espada. Yo, en tal lance,
iba a decir: «¿Tú, traidor,
buscas en su casa a nadie
para pesadumbres?», cuando,
al oír «traidor» entraste.
Y porque veas si es cierto,
mira teniendo a su padre
a Violante.
Salen VIOLANTE y DON LUIS.
VIOLANTE No has de ir.
DON LUIS Quítateme de delante.
Vamos de aquí, caballero.
DON FÉLIX Sin razón os asustásteis,
que yo de paz he venido.
DON LUIS La que se asustó es Violante,
no yo.
DON DIEGO Con vos he de ir.
DON FÉLIX Venid, porque os desengañe
el efecto, que no es
pendencia, señor; pues antes
pienso que es materia más
de gustos que de pesares.
DON DIEGO Sea lo que fuere, vamos.
DON FÉLIX [Aparte] (¿Quién vio empeño más notable?)
JUANA [Aparte] (¿Quién vio disculpa mejor?)
HERNANDO Aparte (¿Quién vio embuste semejante?)
Vanse [los hombres].
VIOLANTE ¿Dijístele algo, Leonor?
LEONOR Mucho más que me encargaste.
VIOLANTE ¿Y volverá a verme?
LEONOR Sí.
VIOLANTE Amor la piedad te pague.
LEONOR [Aparte] (Y a ti te paguen los cielos
el disgusto que me haces.)

Jornada III

Salen DON FÉLIX y HERNANDO.
DON FÉLIX ¿Qué hace Enrique?
HERNANDO En su aposento
escribiendo está encerrado.
DON FÉLIX Gran gana de acabar tiene
estas pruebas.
HERNANDO No me espanto,
si espera en regalo un duelo;
pues debe de ser regalo,
como a otros que algo les den,
el que a él le den con algo.
DON FÉLIX Ayer a su compañero
vi de camino a caballo.
¿Adónde irá?
HERNANDO ¿Qué sé yo?
DON FÉLIX ¿Estamos solos?
HERNANDO Sí estamos.
DON FÉLIX Pues en lo que nos sucede,
discurramos.
HERNANDO Discurramos,
mas con una condición.
DON FÉLIX ¿Qué es?
HERNANDO Que yo he de empezar dando
prólogo a la historia.
DON FÉLIX ¿Cómo?
HERNANDO Como ni entiendo ni alcanzo,
después que don Luis salió
de don Diego acompañado,
con espada que fue oliva
para nuestro sobresalto,
lo que allá en su retraimiento
os sucedió con don Carlos.
DON FÉLIX Alborotóse don Luis
sin necesidad, juzgando
que don Carlos le quería
otra cosa; y en llegando
a ver que era, a sus pies puesto,
poner su honor en sus manos
y que le honrase en sus pruebas,
noblemente cortesano,
no sólo le ofreció hacerlo,
pero a don Diego de paso
ganó también; y aun con más
efecto, porque le ha dado
palabra de hacer las paces
de aquel su primer contrario,
que pienso fue criado suyo;
y así, despedirse a entrambos
amigos viste.
HERNANDO Pues ya
que yo de mi duda salgo,
entra tú en las tuyas y
discurramos.
DON FÉLIX Discurramos.
¿Qué será que cuando yo
voy sólo a don Luis buscando,
tan sin saber ni querer
saber de Leonor, me hallo
con Leonor?
HERNANDO Ser su sobrina
y estar en su casa acaso.
DON FÉLIX No es ésa la duda.
HERNANDO Pues
¿qué es la duda?
DON FÉLIX Haberla hallado
de su prima tan celosa.
HERNANDO Será haberla ella contado
el empeño que por ella
tuviste.
DON FÉLIX Pues ¿cómo o cuándo
pudo saber que era yo?
HERNANDO En aquel pequeño espacio
que estuviste detenido
a la puerta de su cuarto;
que para decir: «Aquéste
conmigo anduvo bizarro
en esta ocasión o aquélla»,
no es menester mucho espacio.
DON FÉLIX ¡Ay de mi! Que aunque conozco
sus traiciones, sus engaños,
no puedo acabar conmigo
de acabar con ella, dando
a mi olvido su memoria,
a mi memoria su agravio;
a cuyo efecto has de ver
que ni la veo ni hablo,
ni he de atravesar sus puertas
si me llevan arrastrando.
HERNANDO Yo no dudo que es mejor;
que lo hagas dudo. Y pues vamos
tocando de un lance en otro,
discurramos.
DON FÉLIX Discurramos.
HERNANDO ¿Cómo componer el duelo
piensas?
DON FÉLIX Donde no hay agravio
y hay hidalguías de una
y otra parte, que está llano
el camino me parece,
pues con la espada en la mano
se compone cualquier duelo
airosamente. No hallo
más que una dificultad.
HERNANDO ¿Qué es?
DON FÉLIX La dama, que en llegando
a composicion es fuerza
que la hayan de dejar ambos;
y no sé yo cada uno
cómo se halla ni en qué estado
tiene su amor.
HERNANDO ¿Quién será
esta ninfa del Parnaso,
esta infanta del Catay
que los dos recatan tanto?
DON FÉLIX No sé, y diera por saberlo
cualquier cosa. No he deseado
más en mi vida.
HERNANDO Pues ¿qué
te aflige?
DON FÉLIX No más, Hernando,
que necia curiosidad
de ver qué nuevo milagro
de hermosura y discreción
es la Circe deste encanto,
que a todos nos trae tan brutos.
Y tengo de procurarlo
en la primera ocasión,
haciendo…
Salen DON ENRIQUE y SIMÓN.
DON ENRIQUE Bésoos las manos,
don Félix.
DON FÉLIX ¿Era hora, Enrique,
de descansar algún rato?
DON ENRIQUE No veo la hora de acabar
en servicio de don Carlos
con esta ocupación.
DON FÉLIX ¿Es
fineza o rencor?
DON ENRIQUE Dejaldo,
que ello dirá lo que fuere,
y presto, pues a dos manos
mi compañero y yo hacemos
las diligencias; y es tanto
mi deseo que, porque él
partió con unos despachos,
voy a firmar otros yo
de un dicho que quedó en blanco.
DON FÉLIX ¿Quién es, si puede saberse?
DON ENRIQUE Don Luis de Acuña. Ya hablado
está, y ayer se me dió
por muy mi amigo. Buscando
voy su casa, y vos presumo
que la sabéis.
DON FÉLIX Sí.
DON ENRIQUE Pues vamos
hacia allá, si no tenéis
otra cosa que hacer.
DON FÉLIX Cuando
la tuviera, la dejara.
HERNANDO [Aparte a DON FÉLIX] Si me llevan arrastrando
no he de atravesar sus puertas.
DON FÉLIX [Aparte a HERNANDO] Déjame, por Dios, Hernando,
que yo no voy por Leonor.
DON ENRIQUE ¿Es lejos?
DON FÉLIX Cerca es el barrio,
y en Toledo nada hay lejos.
HERNANDO Es cierto, pero no es llano.
[Entran por una puerta y salen por otra.]
DON FÉLIX Aquélla es la casa.
DON ENRIQUE Llega,
Simón, y sabe si acaso
licencia el señor don Luis
da de besarle las manos.
DON FÉLIX Por si no está en casa, aquí
esperemos retirados.
Llama SIMÓN, y sale JUANA.
JUANA ¿Quién es quien llama a la puerta?
SIMÓN Abra busted y sabrálo.
JUANA ¿A quién buscáis? Mas ¿qué veo?
¡Simón!
SIMÓN ¡Juana mía!
JUANA Los brazos
me da, y seas bien venido.
[Aparte] (Mas ¡ay, que lo ha visto Hernando!)
[Llega HERNANDO y dale un golpe en un brazo a JUANA.]
HERNANDO [Aparte a JUANA] ¡Ah, ingrata!
JUANA ¡Jesús mil veces!
SIMÓN ¿Qué tienes?
JUANA En esta mano
traigo un humor estos días,
y estoy de dolor rabiando.
SIMÓN Vos, ¿qué hacéis?
HERNANDO Acá, entre dientes,
traigo otro humor de que rabio.
SIMÓN Dirásle al señor don Luis
que don Enrique, mi amo,
está aquí, y que hablarle quiere.
JUANA Iré a avisarle volando.
[Vase.]
SIMÓN Hernando, aquésta es la moza
que te encarecí.
HERNANDO Es un pasmo.
SIMÓN ¿Qué te parece?
HERNANDO Muy bien.
Usted la goce mil años,
que es como usted la merece.
¡Qué talle! ¡Qué aire! ¡Qué garbo!
[Aparte] (¡Oh, fuego de Cristo en ella!)
Sale DON LUIS.
DON LUIS Señor don Enrique, agravio
hacéis a mi buen deseo
de serviros, en quedaros
a estos umbrales, cuando ellos
y el dueño suyo esperando
os están para lograr
la suma dicha de honrarlos
vuestra persona.
DON ENRIQUE Los cielos
os guarden, que yo he esperado
licencia, porque sin ella
no me atreviera a pisarlos.
DON LUIS Muy mal me tratáis, habiéndoos
dicho ayer, Enrique, cuando
nos dimos a conocer.
la deuda en que estoy, y cuánto
de vuestro padre fui amigo
y hoy del señor don Fernando,
vuestro tío, lo soy.
DON ENRIQUE Ya
sé lo que tratáis de honrarlos.
Bien sabéis a lo que vengo.
DON LUIS Sí, pues lo mismo que hablamos
en la santa iglesia ayer,
en voz mi dicho tomando,
querréis que ahora por escrito
firme.
DON ENRIQUE Es así.
DON LUIS Pues no estamos
bien aquí, acá dentro entrad;
y perdonad a un anciano
una impertinencia, que es
el leerlo para firmarlo,
porque en mi vida firmé
sin leer.
DON ENRIQUE Es justo reparo,
y lo estimo por si no
viene a vuestro gusto.
DON LUIS Dadnos
vos licencia, y esperad
en ese primero cuarto.
DON FÉLIX Ya sé que habéis de estar solos,
y el haber aquí llegado
fue a enseñar la casa a Enrique.
DON LUIS Vos sois amigo de Carlos
y hacéis bien en asistirle;
mas si andáis solicitando
que yo diga lo que dije,
y es haber desconfiado
de la palabra que di,
decilde que me hace agravio,
que soy quien soy, y que tenga
entendido (esto más bajo)
que sabré guardar mi honor,
puesto que el ajeno guardo.
Vanse los dos
DON FÉLIX [Aparte] (Con muchos sentidos habla.)
SIMÓN Salgámonos fuera, Hernando,
por si a Juana vuelvo a ver
en el corredor o el patio,
que quiero que te conozca.
HERNANDO Con conocerla yo hay harto.
SIMÓN Bien, y pues que me dijiste
que vive aquí tu cuidado,
parte tus dichas conmigo.
HERNANDO Yo por entero las parto.
Vase SIMÓN.
HERNANDO [Aparte] ¡Ah, infame, viven los cielos,
que si averiguo u alcanzo
más de que ella es cosas suyas,
que el mundo ha de ser teatro
de la venganza mayor
y del mayor desagravio
que vio el sol! No ha de quedarme
dueña, ni perro, ni gato,
ni sabandija viviente,
desde el mono al papagayo,
que no la pase a cuchillo,
siendo al padrón de los años
yo el veinticinco de honor,
si el otro fue el veinticuatro.)
[Vase HERNANDO.]
DON FÉLIX ¿Quien me dijera, ¡ay de mi!,
que en la casa que ha hospedado
a Leonor me hallara yo
tan violento y tan extraño,
que tomara por partido
el no haber en ella entrado?
Pues, ¡vive Dios!, que he de ver,
conmigo esta vez luchando,
si puedo acabar conmigo,
ya que aquí solo me hallo,
no mirar por esa puerta
adónde caerá el estrado,
por si en él verla pudiese.
Mas, ¡ay infeliz!, ¿qué hago,
si el no procurarlo es
el medio de procurarlo?
Salen VIOLANTE [e INÉS.]
VIOLANTE Inés, a esta cuadra trae
la labor. Mas ¿quién al paso
está?
Aparte
DON FÉLIX (Buena ocasión era
de hacer lo que dijo Hernando,
mas no he de echar a perder
mi queja.) Quien esperando
al señor don Luis está.
VIOLANTE ¿Como no le han avisado?
DON FÉLIX Como ya no es menester,
que la pretensión que traigo
no consta de hablar, sino
de esperar.
VIOLANTE Eso no alcanzo.
Buscarle en su casa y no
tener que hablarle, contrario
parece que es uno de otro.
DON FÉLIX Pues no lo es, señora, cuando
lo que pretendo consigo
con no más de lo que aguardo.
Sale LEONOR y detiénese.
VIOLANTE Ahora os entiendo.
LEONOR [Al paño.] (¿Con quién
estará mi prima hablando?
Mas, ¡ay de mí!, Félix es.)
DON FÉLIX Huélgome, por excusarnos
vos la duda y yo el informe.
Mas ¿qué es lo que habéis pensado?
VIOLANTE [Aparte] (Amor y venganza, hablemos.)
LEONOR [Al paño.] (Amor y celos, oigamos.)
VIOLANTE Que como mi prima os dijo,
porque yo se lo he contado,
lo agradecida que estoy
de la deuda en que me hallo
desde el empeño en que os puse,
vos, noble, atento y bizarro
vendréis a satisfaceros
de mí, ocupándome en algo
de vuestro servicio; y como
para aquesto habréis pensado
alguna excusa, por si
mi padre os encuentra acaso
decís que mientras no os ve
es el hablar excusado,
pues a vuestra pretensión
basta esperarle.
DON FÉLIX En extraño
lance me habéis puesto.
VIOLANTE ¿Cómo?
DON FÉLIX De traidor, grosero o vano
no puedo escapar.
VIOLANTE ¿Por qué?
DON FÉLIX Porque si me persüado
que tenéis qué agradecerme
será vanidad pensarlo;
si niego que vine a eso,
será grosería; si paso
sin negarlo a concederlo,
será traición a don Carlos.
De suerte que entre tres líneas,
de una en otra peligrando,
ni bien me está el concederlo,
ni me está bien el negarlo.
VIOLANTE Pues si de los tres peligros,
es preciso declararos
hoy por el uno…
LEONOR [Al paño.] (¡Ah, traidora!)
VIOLANTE …el menor…
DON FÉLIX Decid.
LEONOR [Al paño.] (¡Ah, falso!)
VIOLANTE …es la vanidad.
LEONOR [Al paño.] (¡Ah, fiera!)
DON FÉLIX ¿Qué es lo que decis?
LEONOR [Al paño.] (¡Ah, ingrato!)
VIOLANTE Oíd, lo sabréis.
LEONOR [Al paño.] (No oirá,
que eso va muy a lo largo.)
Sale LEONOR.
LEONOR ¿Cómo, Violante, te atreves,
en casa tu padre estando,
a tanta conversación?
VIOLANTE Como sé que está ocupado
con una visita.
LEONOR Mira
que pienso que levantados
están ya.
VIOLANTE Veré qué hace.
Esperad que al punto salgo.
Vase
LEONOR Niégame ahora que vienes
por Violante.
DON FÉLIX ¡Cielos santos!
¿Habrá dolor en el mundo
como verse uno obligado
a desenojar quejoso?
Leonor mía…, mas ¿qué hablo?
Leonor fiera…, mas ¿qué digo?
Ningún atributo te hallo:
para mía, te aborrezco,
y para fiera, te amo.
Leonor, que basta Leonor.
la vida me quite un rayo
si a Violante a buscar vengo.
El hombre estoy esperando
que está con don Luis; si no
lo crees, dime tú otro tanto
en tu disculpa, y verás
cómo yo lo creo; y cuando
tu me enseñas a ofender
(si es que te ofendo), partamos
el camino: aprende tú
a desenojar, buscando
alguna satisfacción
que yo, rendido y postrado,
doy palabra de creerla.
LEONOR Una sola hay que yo alcanzo.
ya que a ser casamenteros
se meten los celos de ambos,
y es que acabemos con todo,
que gran remedio a gran daño
se suele decir. Yo tengo
hacienda con que librarnos,
ya de mi madre heredada:
intenta por el agrado
pedirme para no dar
qué decir, y de negarlo
mi padre, palabras tienes
y firmas. Ya he dicho harto.
DON FÉLIX No, Leonor, que mientras yo
antes no me satisfago
de un «¿no es hora de que entre?»,
tan ciego y tan temerario,
que embiste a tu padre mismo
porque abrió la puerta, es vano
el remedio; porque no
soy hombre tan vil, tan bajo,
que desde amante a marido
tengo de pasar, llevando
los escrúpulos de amante
a ser de marido agravios.
LEONOR Félix mío…, mas ¿qué digo?
Traidor Félix…, mas ¿qué hablo?
Que yo tampoco no encuentro
tu atributo, si reparo
que como mío te pierdo
y como traidor te amo.
Si yo tuviera otro empeño,
¿hiciera éste?
DON FÉLIX No sé tanto;
pero sepa yo quién era.
Quizá con eso, apurando,
inquiriendo y asistiendo,
podrá ser descubrir algo
que me asegure.
LEONOR Si en eso
estriba, porque hagas cuantos
exámenes quieras, era
un caballero villano
que, a prueba de mis desdichas,
porfió libre, sobornando
mis crïadas, cuyo nombre…
DON FÉLIX Gracias a Dios, desengaño,
que ya empiezo a conocerte.
LEONOR …es…
DON LUIS (Dentro) Don Enrique, es cansaros,
que os tengo de acompañar
hasta la puerta.
DON ENRIQUE (Dentro) Quedaos
aquí, os suplico.
LEONOR Esta voz
su nombre quitó a mi labio.
Sale VIOLANTE
VIOLANTE Prima mía, bien dijiste…
LEONOR Ahí verás que no te engaño.
VIOLANTE …en que ya mi padre sale;
y así, Félix, retiraos,
que como solas quedemos,
poco importa estar al paso,
y yo buscaré ocasión
en otra parte de hablaros.
DON FÉLIX [Aparte] (¡Que por sola una voz más
deje yo, celos tiranos
de llevar mil penas menos!)
Vase Salen DON LUIS y DON ENRIQUE.
DON ENRIQUE Hasta aquí basta.
DON LUIS Es cansaros,
vuelvo a decir, que he de ir
sirviéndoos y acompañándoos.
Leonor, Violante, ¿aquí estábais?
VIOLANTE Que salieras no pensamos
por aquí.
DON ENRIQUE [Aparte] (¡Cielos! ¿Qué veo?)
LEONOR [Aparte] (¡Cielos! ¿Qué miro?)
DON ENRIQUE [Aparte] (¿Es encanto?)
LEONOR [Aparte] (¿Es ilusión?)
DON ENRIQUE [Aparte] (¿Quién pudiera,
sin dar nota, examinarlo?)
LEONOR [Aparte] (¿Quién creyera aquí me hallaran
Enrique, Félix y Carlos?)
DON LUIS Son mi sobrina y mi hija.
DON ENRIQUE Bésoos, señoras, las manos.
LAS DOS El cielo os guarde.
DON LUIS Venid.
DON ENRIQUE [Aparte] (Baste haberla visto.) Vamos,
ya que queréis que esto sea.
Sale DON DIEGO.
DON DIEGO ¿Dónde, don Luis, tan temprano
vais?
DON LUIS Al señor don Enrique
sirviendo y acompañando.
DON DIEGO Pues ¿qué el señor don Enrique
aquí quiere?
DON LUIS Hame buscado
para las pruebas que hace.
Informante es de don Carlos
y hijo del mayor amigo
que tuve.
[Aparte a DON DIEGO] Y si verdad hablo,
por su sangre es noble, y es
rico por un mayorazgo
que goza, y Violante… Pero
esto es para más despacio:
después hablaremos dello.
DON DIEGO [Aparte] (De cólera estoy temblando,
mas disimular importa.)
Todos es bien le sirvamos.
Vamos todos.
DON ENRIQUE Yo, señor…,
[Aparte] (De confuso y de turbado,
no acierto a hablar) no merezco
tantas honras.
DON DIEGO [Aparte] (¡Cielos santos!
¿Hasta aquí hubo de seguirme
esta sombra? Honor tirano,
si las memorias me sueltas
¿para qué me atas las manos?)
Vanse los tres
VIOLANTE ¿Vuelve mi padre, Leonor?
LEONOR No, los dos la calle abajo
van de esotros despedidos.
VIOLANTE Pues dame, prima, los brazos,
que con mil almas, mil vidas
lo que te debo no pago.
Lo que de mí le dijiste
a este caballero, es claro
que le ha puesto en esperanza
de buscarme. Con que aguardo,
mejorándome de empleo,
vengarme de aquel ingrato
que por una mujercilla
mi amor arriesgó, trocando
la seguridad a empeños
y las finezas a engaños.
LEONOR [Aparte] (Mucho temo que esta necia
me ponga con sus enfados
en ocasión de perderme.)
Salen JUANA y INÉS.
VIOLANTE ¡Hola!
INÉS Y JUANA Señora.
VIOLANTE A un criado
de esos forasteros llama,
Inés, y procura acaso
saber su casa
INÉS Sí haré.
Vase.
LEONOR ¿Qué intentas?
VIOLANTE Ya que hablar claro
contigo es fuerza, pues tú
me has de ayudar, lo que trazo
es que, pues todo Toledo
sale estas tardes al Tajo,
a causa de ver, Leonor,
sus cristales navegando,
errada selva de pinos
que por la corriente abajo
la sierra de Cuenca envía
(primer cuna de alabastro
del monarca de los ríos)
desatándose a pedazos
en desunidos fragmentos…,
escribirle un papel trato,
en que diga que una dama,
junto al caduco palacio
de Galiana (que es donde
de troncos el río cuajado
es muelle de una tijera,
a su embarcación descanso)
le espera, donde por señas
tendrá un pañuelo en la mano;
que la siga para que,
dejando el concurso a un lado,
pueda hablarle; a cuyo efecto
disfrazadas las dos…
LEONOR Paso,
Violante; no, no prosigas,
que yo no me atrevo a tanto.
¿Yo complice en tus papeles?
¿Yo disfraces?
VIOLANTE ¡Buen recato!
LEONOR ¿Qué quieres? Mi condición
es ésta.
VIOLANTE Pues sin espantos,
que estotra es también la mía;
y aunque no vayas tú, en vano
es persuadirme a que yo
deje de ir.
Sale INÉS.
INÉS Ya me he informado.
VIOLANTE Pues ven; daréte un papel.
Vanse las dos.
LEONOR Ya que yo a impedir no basto
tan ciega resolución,
tampoco, ¡ah, tirana! ¡ah, ingrato!,
a quedarme con mis celos
(y más cuando importa tanto
el que no pueda negar
sus traiciones), trayme el manto,
y ponte también el tuyo.
JUANA Pues ¿qué hay? ¿Anda el mar por alto?
LEONOR Hay una aleve de quien,
con sus mismas armas, trato
vengarme. ¡Viven los cielos,
que su misma seña el lazo
ha de ser adonde venga,
si sale de ella llamado,
tropezando en sus favores,
a caer en mis agravios!
Vanse las dos, y sale HERNANDO.
HERNANDO Como digo de mi cuento,
empezando finalmente,
¿es más ser uno valiente
que darle en el pensamiento
que lo es? No. Pues, ¡ea, desvelos!,
tratemos de envalentar,
manos a labor, y dar
heroico fin a mis celos.
Salga Simón a campaña,
que esto, sin que el refrán tuerza,
más quiere maña que fuerza.
Al entrarse, sale DON FÉLIX.
DON FÉLIX ¿Para qué es fuerza ni maña?
HERNANDO La maña para poder
viendo a una aleve, dejalla;
y la fuerza para dalla
dos mojicones.
DON FÉLIX Saber
quiero con quien enojado,
hablando a tus solas vas.
HERNANDO Conmigo sin más ni más,
que unos celos que me han dado…
DON FÉLIX ¿Celos tú?
HERNANDO Y de amor y honor.
DON FÉLIX Deja tan locos desvelos,
que no hay pícaros con celos.
HERNANDO Ni señores con amor.
DON FÉLIX Dime si a casa ha venido
don Enrique.
HERNANDO ¿No quedó
contigo?
DON FÉLIX Un propio le halló,
que de Madrid ha venido,
y díjome que tenía
que hacer, que aquí le esperara.
HERNANDO Pues no ha llegado.
DON FÉLIX [Aparte] ¿No es rara,
cielos, la desdicha mía?
Que por una voz u dos
me vuelva con mi crüel
duda…
Sale INES, atravesando el tablado, dale un papel y vase corriendo; quiere detenerla HERNANDO, ella le da y se va corriendo.
INÉS Leed ese papel,
lo que dice haced, y adiós.
DON FÉLIX Detén aquesa mujer.
INÉS No haga tal, que llevará
muchas destas.
HERNANDO Bueno está
para muestra.
DON FÉLIX Vuelvo a leer:
Lee «De Galiana esta tarde
solo a la orilla salid,
y a quien os llame, seguid,
con un lienzo. Dios os guarde.»
Dime, pero ¿dónde está
la que el papel trujo?
HERNANDO Luego
que a ti te da sólo un pliego
y a mí una mano me da,
corriendo se fue.
DON FÉLIX ¿Pues no
te mandé yo detenella?
HERNANDO Mandástelo en voz, mas ella
a bofetadas mandó
que la dejase. Y ya ves
cuán más bien servido está
el que da que el que no da.
DON FÉLIX Notable mi duda es.
La letra no es de Leonor.
Violante sin duda fue
la que escribió el papel. ¿Qué
tengo de hacer? Pero error
es dudarlo, que aunque sea
Violante, con ella irá
Leonor, adonde verá
que sólo mi amor desea
oír sus desengaños; pues
para quedar con Violante
airoso, causa es bastante
que dama de Carlos es.
Ven conmigo.
HERNANDO ¿Dónde vas?
DON FÉLIX ¿Adónde quieres que vaya
aquestas tardes, que haya
ni más concurso ni más
festejo? Pues a la orilla
que llaman de Galiana
la gente acude con gana
de ver esa maravilla
con que de ajeno horizonte
al suyo, por cristalinos
golfos, en barcos de pinos,
viene navegando un monte.
HERNANDO Según la prisa que llevas,
en vez de festejos, más
parece, señor, que vas
a dar unas malas nuevas.
DON FÉLIX No muy buenas para mí
son las que llevo, pues hoy
tras dos desengaños voy.
[Vanse.] INÉS y VIOLANTE, tapadas, pasan por delante haciendo señas con un pañuelo y, en habiéndose entrado, salen por la misma parte LEONOR y JUANA y hacen lo mismo, pasando por delante, y luego vuelven las dos, cada una por donde entró.
INÉS Ya don Félix viene allí.
VIOLANTE Pasa por delante dél,
sin reparar en mi acción.
Vanse. [Entran DON FÉLIX y HERNANDO.]
DON FÉLIX Aquéllas las señas son
de que me avisa el papel.
Tras ella a lo largo iré,
hasta que algo más se ausente
del concurso de la gente.
JUANA Ya allí don Félix se ve.
LEONOR Dicha fuera haber llegado
yo la primera.
JUANA De casa
salió antes Violante.
LEONOR Pasa
al descuido y con cuidado,
que si no ha dado con él,
poco importa haber venido
primero.
Vanse
DON FÉLIX ¿Cómo, si ha sido
de una no más el papel,
es de dos la seña? Ya
presumir que sea, es error
de Violante, pues Leonor
no es la que con ella va;
ni de Leonor, pues no es
suya la letra. Entre dos,
no sé a cuál siga, por Dios.
HERNANDO ¿Qué es lo que tienes?
DON FÉLIX Después
lo sabrás. Y baste ahora
que por seguir mi fortuna
dos señas, no va a ninguna.
Vuelve cada una por donde entró.
VIOLANTE Inés, ¿viene?
INÉS No, señora.
LEONOR Juana, ¿no nos sigue?
JUANA No.
VIOLANTE Pues volvamos a pasar,
por si fue no reparar.
LEONOR Por si la seña no vio,
volver será lo mejor,
Juana, a pasar por delante.
Mas, ¡ay!, que aquélla es Violante.
Al ir a pasar, hacen entrambas la seña y vuelven a retirarse.
VIOLANTE Mas, ¡ay!, que aquélla es Leonor,
pues no es posible supiera
otra lo que yo escribí.
LEONOR Mal me ha salido, ¡ay de mí!,
el intento. ¿Quién creyera
haber a un tiempo venido?
VIOLANTE No os adelantéis, recelos,
a presumir que son celos
los que tras mí la han traído.
DON FÉLIX Esto es burla y lo mejor
será gala de ella hacer,
puesto que no pueden ser
ni Violante ni Leonor.
Señoras doñas tapadas,
si el ingenio toledano,
por burlar de un cortesano
forastero, conjuradas
contra él os tray, ved por Dios
que, en buen duelo, es importuna
cosa desafiarle una
y estarle esperando dos.
HERNANDO Que no eso temas, te digo,
que si una dama te llama
y vienen dos, la otra dama
habrá de reñir conmigo.
DON FÉLIX ¡Quita, loco! Y puesto que es,
ya que al peligro me atrevo,
fuerza saber a quién debo
responder, decidme pues:
¿Cuál me escribió un papel?
LAS DOS Yo.
DON FÉLIX ¿Y a cuál he de creer?
LAS DOS A mí.
DON FÉLIX ¿Ambas le escribistis?
LAS DOS Sí.
DON FÉLIX ¿Y no he de dudarlo?
LAS DOS No.
DON FÉLIX Pues declarémonos ya.
¿A qué una y otra me llama?
LEONOR Eso os lo dirá esa dama.
Yéndose.
VIOLANTE Esa dama os lo dirá.
Yéndose.
DON FÉLIX Sin declarármelo una,
vos no habéis de iros, ni vos
que no es bien verme con dos
y quedarme sin ninguna.
LEONOR Venid tras mí, os lo diré.
VIOLANTE Y yo también, si tras mí
venís.
DON FÉLIX ¿Cómo puedo si…?
Sale SIMÓN
SIMÓN ¡Gracias a Dios que te hallé!
DON FÉLIX ¿Qué hay, Simón?
SIMÓN Mi amo y don Carlos,
mandándome a mí quedar,
han salido del lugar.
A reñir van; alcanzarlos
procura.
DON FÉLIX Aparte (¡Cielos! ¿Pudiera
a peor tiempo haber venido
su empeño? Y pues fuerza ha sido
ir primero a la primera
obligación, de las dos
a apartarme me resuelvo.)
Confórmense, mientras vuelvo,
vuesas mercedes, y adiós.
Vanse los tres.
VIOLANTE Bien ves, Leonor, que no ha sido
acción de prima ni amiga,
que yo mi intento te diga,
y haberte tras mí venido
a quitarme la ocasión
que ya no tendré jamás.
LEONOR ¿Y cuándo me pagarás
el mirar por tu opinión?
Pues viéndote hoy empeñada
en cometer un error
tan contra tu pundonor,
vine tras ti disfrazada
sólo a embarazarle.
VIOLANTE Bien
pudiera ser que creyera
eso, si no presumiera
en que te debe también
de tocar a ti el cuidado
con que a Félix escribí.
LEONOR ¿Eso has pensado de mí?
VIOLANTE No tan sólo lo he pensado,
mas, cuádrete o no te cuadre,
lo he creído.
LEONOR ¿Tú de mi?
VIOLANTE De ti yo.
LEONOR Pues si…
VIOLANTE Pues si…
LEONOR …yo…
VIOLANTE …yo…
JUANA ¡Tu padre!
INÉS ¡Tu padre!
LEONOR Fuerza es que a entender les demos
pues a tan buen tiempo ha sido,
que juntas hemos venido,
que allá nos entenderemos.
Salen DON DIEGO y DON LUIS
VIOLANTE Dices bien.
DON DIEGO Leonor.
DON LUIS Violante.
DON DIEGO Haber salido, supimos,
al Tajo, y así, venimos
uno y otro, a fuer de amante,
buscando su dama.
LEONOR Bien
os merece esa fineza
nuestro amor.
VIOLANTE De la tristeza,
el riguroso desdén
que padece, me obligó
a divertir a mi prima.
LEONOR Es mucho lo que me estima.
DON LUIS Eso la agradezco yo.
Y pues ya es tarde, venid;
acompañándoos iremos.
VIOLANTE [Aparte] (Recelos, disimulemos.)
LEONOR [Aparte] (Ansias, callad y sufrid.)
INÉS Juana.
JUANA ¿Qué quieres, Inés?
INÉS ¡Buenas nuestras amas van!
JUANA Déjaselo tú al refrán,
que él nos lo dirá después.
Vanse. Salen DON CARLOS y DON ENRIQUE.
DON ENRIQUE Señor don Carlos, porqué
veáis si un forastero aprende
bien las señas, el castillo
de San Cervantes es éste.
DON CARLOS Días ha que le conozco;
y si el buscarme y traerme
a él es decirme que es tiempo
de que la tregua se quiebre,
¿qué aguardáis? Solos estamos
y apartados de la gente
que, desde Toledo al río,
aquí estas tardes desciende.
Y así, la espada sacad.
DON ENRIQUE Atended antes.
Al paño, DON FÉLIX.
DON CARLOS Sea breve,
que en el campo cuanto menos
se habla es cuanto más se atiende.
DON FÉLIX [Al paño.] (Entre las deshechas ruinas
destas caducas paredes,
aguardaré que la espada
saquen primero que llegue,
porque después que ellos cumplan,
entra mejor que yo medie.)
DON ENRIQUE De vuestro despacho, Carlos,
es el testimonio ése.
Ya el Consejo aprobó vuestras
pruebas, cuya luz desmienten
infames nubes que el sol
de la verdad desvanece,
para que en vuestra nobleza
ningún cobarde se vengue.
Y para que entre los dos
de aqueste lance no quede
dependencia, éste es recibo
de lo que me pertenece
por mis salarios, de que
os hago corto presente,
que un caballero soldado
no halla a mano todas veces
dinero, y para el camino
importará, si sucede
ser yo, Carlos, el que muera
y ser vos el que se ausente.
Ahora, sacad la espada.
DON CARLOS Esperad, porque, pendiente
a tan noble acción, primero
es bien que a esos pies me eche.
Y pues honrado de vos
me hallo en ocasión tan fuerte
(que la honra que me dais
es preciso que la lleve
adelante más por vos
que por mí, pues en mí tiene
ya, como dádiva vuestra,
segunda acción), concededme
espacio para pensar
lo que hacer un noble debe,
agradecido y llamado.
DON ENRIQUE Pensaldo pues, y sea breve,
que en el campo mejor es
que se obre que el que se piense.
DON CARLOS Si en la ciudad, cuando fuisteis
en mi retraimiento a verme,
me dijerais lo que aquí,
a vuestras plantas mil veces
me arrojara, y de la causa
que nos empeñó imprudentes
desistiera, dándoos cuantas
satisfacciones os fuesen
desenojo de una herida
dada en un lance corriente.
Lo que aquí para no hacerlo
atadas mis manos tiene,
es el sitio. Y pues estoy
de vos honrado, y ya pende
de vos mi honor, dadme vos
el medio con que yo quede
airoso y vos satisfecho,
pues, en cualquier accidente,
dejar airoso al vencido
es lustre de quien le vence.
DON ENRIQUE Yo no vengo a aconsejar,
Carlos; lo que vos hiciereis
siempre será lo mejor.
DON CARLOS Mas no lo más cuerdo siempre;
y así, sacaré la espada
contra vos, pero de suerte,
en la ejecución remisa,
en la resistencia débil,
que, sin diligencia, Enrique,
os desenoje mi muerte.
Saca la espada y pone la punta en el suelo. Llegad, pues, llegad, que el pecho
descubierto está; ponedme
el hábito que me dais,
tan de una vez, que aproveche
de roja insignia el esmalte
de su púrpura caliente.
DON FÉLIX [Al paño.] (Ya iba a salir, mas con esta
acción, tiempo no se pierde.)
DON ENRIQUE Eso es pagarme, don Carlos,
muy mal, puesto que es ponerme
en ocasión de que yo
ni os embista ni me vengue,
sin defensa defendido;
pues, de un ánimo valiente,
el que se defiende más
es el que no se defiende.
Y así, la espada esgrimid
como sabéis; no se cuente
de vos, si acaso sin mí
mi cólera os acomete,
que una infamia en premio disteis
de un honor.
DON CARLOS Yo solamente
con sacar aquí la espada,
puesto que aquí llego a verme,
estoy bien; si desde aquí
corre a cuenta de la suerte
el suceso, vengaos vos,
que, cuando muerto me encuentren,
dirán que fui desgraciado,
mas no dirán que fui aleve.
DON ENRIQUE ¿Hiciéraislo vos?
DON CARLOS No sé;
vos haréis lo mejor siempre,
que yo a aconsejar no vengo.
DON ENRIQUE Pues ya que nos acontece
tal lance, que con la espada
en la mano, al que nos viere
pareceremos cobardes,
Carlos, de puro valientes
escuchad un sólo medio
que a mi discurso se ofrece.
DON CARLOS ¿Qué es?
DON FÉLIX [Al paño.] (Aquesto importa oír,
para que yo el medio tercie.)
DON ENRIQUE Yo soy aquí el no gustoso,
y para que no me quede
escrúpulo en no llevar
un algo que contrapese
aquel casual desaire,
me es fuerza…
DON CARLOS Decid.
DON ENRIQUE …que intente
que una pequeña ventaja
mis desdichas lisonjeen.
Yo me he de partir mañana,
y habiendo de estar ausente
de… (su nombre iba a decir),
desta dama, sea quien fuere…
DON FÉLIX [Al paño.] (Válgate el diablo por dama.
¿Cuándo he de saber quién eres?)
DON ENRIQUE …supuesto que mis desdichas
dispusieron que viniese
donde estáis vos, no será
bien que mis celos me lleve
tan cabales, que con vos
en Toledo me la deje
sin algún resguardo que
o me alivie o me consuele.
DON FÉLIX [Al paño.] (En Toledo está la dama;
tras Carlos sin duda viene.)
DON ENRIQUE Palabra me habéis de dar
de que no la galantee
vuestro amor, y…
DON CARLOS Suspended
la voz, porque no es decente
pedir palabra en el campo
a nadie, ni nadie debe
darla, que si de mi vida
soy dueño para ponerme
a vuestros pies, de mi honor
no lo soy; ni a vos os puede
estar bien que de vos digan
que le dais para volverle
a quitar, pues una mano
apenas me le concede,
cuando la otra solicita
que sin lo dado me quede.
Confieso que hiciera poco
hoy por vos en resolverme
a dejar el galanteo,
porque despreciado siempre
amé, sin haber mis ansias
visto ni oído eternamente
ni su ceño sin rigores,
ni su labio sin desdenes;
porque aquello de la reja
fue un acaso solamente
que licenciosa la noche
permitió, sin que ella diese
a mi osadía ni a vuestro
arrojo el aire más leve.
Y así, fiad de mí, que quedo
de vos obligado a verme
agradecido, y de ella
aborrecido. Esto puede
consolar vuestros favores
en su ausencia, sin que llegue
yo a dar palabra, porqué
no he de darla aquí si fuese
el pedirme que la ame
como es pedir que la deje.
DON FÉLIX [Al paño.] (Si es Carlos el despreciado
y es Enrique tras quien viene
hoy esta dama a Toledo,
¿cómo sin ella se vuelve?)
DON ENRIQUE Si yo tuviera, don Carlos,
como vuestro engaño siente,
favores suyos, ya fuera
posible que ellos me hiciesen
engañar la confianza
que de ella y de vos me diesen,
o vuestro agradecimiento,
o su amor, sin que quisiese
llevar más premio que estar
favorecido y ausente;
mas si della despreciado
vivo, a sus iras crüeles
tan sujeto que jamás
la merecí el rostro alegre…
DON FÉLIX [Al paño.] (¿A quién querrá aquesta dama,
si a entrambos los aborrece?)
DON ENRIQUE …y tanto que, despechado,
no ese arrojo solamente
me costaron sus crueldades,
sino otros tan imprudentes
que, pensando que erais vos
tal vez que esperé me abriese
sobornada una criada,
embestí a su… Mas no es este
tiempo de contar errores…
DON FÉLIX [Al paño.] (¡Oh, qué de cosas revuelve
mi imaginación!)
DON ENRIQUE …pues baste
saber, Carlos, finalmente,
que yo he de llevar de vos
esta palabra, o volverme
al primer duelo.
DON CARLOS Mirad,
que el que un beneficio tiene
hecho, si un agravio hace,
las gracias del que hizo pierde.
DON ENRIQUE Yo quiero perder las gracias.
Nada vuestro honor me debe,
pues no os debo que una dama
por mí dejéis.
DON CARLOS Defenderme
haré no más, mas no dar
palabra que a Leonor deje.
Con la espada en la mano, sale DON FÉLIX.
DON FÉLIX ¿Cómo es eso de Leonor?
¡Falso amigo, amigo aleve!
¿Tú eres por quien mis desdichas
a tanto número crecen?
¿Tú por quien Leonor hermosa
tantos agravios padece?
DON CARLOS ¿Qué es esto, Félix? ¿Pues vos
airado?
DON ENRIQUE ¿Qué es esto, Félix?
¿Con quién riñes?
DON FÉLIX Con entrambos.
DON CARLOS ¿Pues qué os obliga?
DON ENRIQUE ¿Qué os mueve?
DON FÉLIX Ser Leonor a quien yo adoro.
DON CARLOS ¿Ahora con eso te vienes?
DON ENRIQUE ¿Ahora con eso sales?
DON FÉLIX Sí, ingratos, dobles y infieles
amigos, que contra mí
de mí os valisteis las veces
que, cómplice en vuestro amor,
fuí en el mío delincuente.
Y pues vuestro duelo ya
no es vuestro, sino mío, empiece
por aquí: Aquella palabra
que dar a Enrique no quieres,
Carlos, me has de dar a mí.
DON CARLOS Quien a Enrique la defiende,
a vos la defenderá.
DON FÉLIX Será a riesgo de mil muertes.
DON ENRIQUE Eso no; yo le he sacado
al campo, conmigo viene
y no ha de reñir con otro,
ni otro con él, mientras tiene
pendiente mi duelo.
DON FÉLIX Yo
me huelgo, Enrique, de verte
a su lado, porque así
de ambos a un tiempo me vengue,
pues la palabra que pides
me has de dar.
DON CARLOS Pues no te huelgues,
que yo dejaré su lado
porque tu duelo no entre
hasta fenecer el mío.
DON FÉLIX Pondréme yo a defenderle,
porque a mí primero que a él
siempre tu espada me encuentre.
DON ENRIQUE Yo no he menester que nadie
me defienda. ¿Qué resuelves,
Carlos?
DON CARLOS No dar la palabra.
DON ENRIQUE Sin ella no he de volverme.
DON FÉLIX Yo sin la tuya, y la suya,
que aunque mi dolor os debe
el desengaño de que
a ambos Leonor aborrece,
ninguno desde hoy a amarla,
ni aun a verla, ha de atreverse.
DON ENRIQUE Cada uno dos enemigos
a un tiempo mira presentes.
DON CARLOS Una pretensión de tres,
¿cómo podrá mantenerse?
DON FÉLIX Riñendo los tres a un tiempo,
ya que excusar no se puede
cada uno para sí.
LOS DOS ¿De qué suerte?
DON FÉLIX Desta suerte.
Muera quien a Leonor ama,
muera quien a Leonor quiere.
DON ENRIQUE Muera quien mi olvido intenta,
y quien su honor no agradece.
DON CARLOS Muera quien le da y le quita,
y quien mis celos enciende.
HERNANDO (Dentro) Allí son las cuchilladas.
Salen todos.
DON LUIS Lleguemos pues a ponerlos
en paz.
VIOLANTE ¡Detente, señor!
DON LUIS ¡Quita, Violante!
LEONOR ¡Detente,
señor!
LOS DOS VIEJOS ¡Apartaos! ¿Qué es esto,
caballeros?
DON FÉLIX No se empeñe
nadie en quitar mi venganza.
DON ENRIQUE Y DON CARLOS Ni la mía.
LEONOR [Aparte] (¡Dura suerte!
Don Enrique y Félix son;
quiera Dios mi padre no entre
en la sospecha que trujo
de Madrid.)
VIOLANTE [Aparte] (¡Cielos, valedme,
si mi padre entra en recelos
de reñir Carlos y Félix!)
DON DIEGO ¿Qué es esto? ¿Pues no bastó
llegar el señor don Luis
y yo para reportaros?
DON FÉLIX Para reportarme, sí,
mas no para que no quede
pendiente ahora la lid
para adelante.
DON ENRIQUE Lo mismo
de mí os digo.
DON CARLOS Y yo de mí.
DON DIEGO Eso no, que de los dos
nunca se ha de presumir
que llegamos a ocasión
que pudimos impedir
un duelo y que le dejamos
sin acabarle. Decid
la causa, que como haya
composición, acudir
sabremos a ella, de suerte
que, sin el desdoro vil
de uno, quedéis todos bien;
y a no conseguirse el fin
de quedar bien todos, él
y yo os veremos reñir.
DON LUIS Sepamos la causa, pues.
DON DIEGO ¿Qué es?
DON FÉLIX Yo no lo he de decir.
DON CARLOS Tampoco yo.
DON ENRIQUE Yo tampoco.
DON DIEGO ¿Tan reservada es que a mí
y a don Luis no la fiáis?
LOS TRES No.
DON DIEGO Pues yo a vosotros, sí.
Y ya que no bastó, Enrique,
el echarme de Madrid,
y en desdoro de mi honor
en Toledo me seguís,
donde vuestra calidad
me ha encarecido don Luis,
dad la mano a Leonor.
DON LUIS ¿Cómo,
si yo de mi intento os di
parte, queréis para vos
lo que aparté para mí?
DON DIEGO Como en recelos de honor
es necio, es cobarde, es ruín
el que esperando a saber
no le basta el presumir;
mayormente cuando vos
que es lo mejor me decis,
y lo mejor lo apetece
cada uno para sí.
Dadle la mano a Leonor.
DON ENRIQUE [Aparte] (Supuesto que cuanto oí
a Félix es que él la ama,
sin llegar a presumir
más favor, y que me ruegan
con lo que yo pretendí,
¿qué espero?) Aquésta es mi mano.
LEONOR La mía, no. Ni han de decir
que yo me casé culpada.
DON DIEGO Leonor, no hay que resistir.
Dale la mano.
LEONOR No puedo.
DON DIEGO ¿No puedes? ¿Cómo, hija vil,
mandándotelo yo?
DON FÉLIX Como
me la tiene dada a mí,
que esto es también negociar
cada uno para sí.
DON DIEGO A ella y a ti daré antes
muerte.
DON LUIS Don Diego, advertid
que a tanta resolución
no hay cosa como rendir
la razón y el gusto.
DON ENRIQUE Yo,
ya que tanto extremo vi,
me pondré a su lado.
DON LUIS Enrique,
bien como quien sois cumplís;
y si esa prenda perdéis,
pensad…
DON ENRIQUE ¿Qué?
DON LUIS …que otra adquirís,
si no igual en la hermosura,
en todo lo demás si,
en Violante.
DON ENRIQUE [Aparte] (Por vengarme
de una vez y persuadir
a Leonor, si ella me deja,
que hay quien me estime una y mil
veces…) A esos pies me arrojo.
DON LUIS Dale la mano.
VIOLANTE De mí
no se ha de decir, señor,
que falta de otra suplí.
DON LUIS Este es mi gusto, la mano
le da.
VIOLANTE No puedo.
DON LUIS ¿Qué oí?
¿Por qué no puedes?
DON CARLOS Porqué
me la tiene dada a mí,
que esto es también negociar
cada uno para sí.
DON LUIS De ti y de ella, con la muerte
vengarme tengo.
DON ENRIQUE [Aparte] (Yo aquí,
con el valor, el desaire
de una y de otra he de suplir.)
Teneos, don Luis, que a su lado
me habéis de hallar.
DON DIEGO Advertid
que a tanta resolución
no hay cosa como rendir
razón y gusto.
DON LUIS Fuerza es
que el consejo que a otro di
para mí le tome yo.
DON FÉLIX Llegó de mi pena el fin.
LEONOR Dichosa yo que logré
tu desengaño.
DON CARLOS Feliz
fue siempre el primer amor.
VIOLANTE Claro está.
SIMÓN Siendo eso así,
Juana, dame aquesa mano.
JUANA Sí haré, mas temo que aquí
lo estorben.
SIMÓN ¿Por qué?
HERNANDO Porqué
me la tiene dada a mí,
que esto es también negociar
cada uno para sí.
SIMÓN Pues yo me pondré a su lado.
¿Hay quien lo quiera impedir?
DON FÉLIX Y yo en nombre del que atento
siempre os desea servir…
TODOS ¿Es el perdón de las faltas,
Félix, ése que pedís?
DON FÉLIX Sí.
TODOS Pues ése ha de pedirle
cada uno para sí.

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Tracing Regularities in Pedro Calderón de la Barca's Dramatic OEuvre with a Computational Approach

Citation Suggestion for this Object
TextGrid Repository (2026). Calderón Drama Corpus. Cada uno para sí. Cada uno para sí. CalDraCor. Tracing Regularities in Pedro Calderón de la Barca's Dramatic OEuvre with a Computational Approach. https://hdl.handle.net/21.11113/4gbg9.0