La universal redención

Personajes

EL VERBO
EL AMOR
EL HOMBRE
LA JUSTICIA
LA MISERICORDIA
EL GÉNERO HUMANO
LA DUDA
LA VERDAD
LA PAZ
LA MISERIA
LA ENVIDIA, preso
LA GULA, preso
EL MUNDO
Salen la Justicia, la Misericordia, la Paz y la Verdad, de galanes
JUSTICIA Digo que debe morir
por su culpa y su malicia,
y no hay que contradecir.
MISERICORDIA Pues yo espero aquí, Justicia,
a la demanda salir,
que Misericordia soy,
y en virtud de haber llorado
larga esperanza le doy.
VERDAD Tiene a Dios muy enojado.
PAZ Por eso, Verdad, estoy
yo aquí, que paces haré;
que soy la paz y tendré
el premio de aquesta hazaña.
VERDAD Ya la presumpción te engaña,
piadosa Paz.
PAZ Di, ¿por qué?
VERDAD Porque no puede faltar
su palabra en Dios, y así
se le debe castigar.
PAZ Misericordia está aquí
que a Dios le hará perdonar.
JUSTICIA ¿Por qué, si un ingrato ha sido?
Y, pues quebrantó el precepto,
merece ser destruido.
VERDAD Quien pierde a Dios el respeto,
loco, necio y inadvertido,
sólo por satisfacer
su apetito, no merece
perdón de sus culpas ver.
PAZ Verdad, pues aquí se ofrece,
te quiero dar a entender
que, aunque está Dios enojado,
en fin el hombre es su hechura.
JUSTICIA Ya perdió por el pecado
la gracia, el bien, la ventura,
la corona y el estado,
y de justicia es forzoso
se le dé al Hombre castigo
como a ingrato y alevoso.
VERDAD Lo propio, Justicia, digo.
MISERICORDIA Será misericordioso
Dios, Justicia; ya está bueno.
JUSTICIA De gracia está el hombre ajeno
y fundada en razón voy.
MISERICORDIA Tan igual como tú soy
y tanta crueldad condeno;
que las hojas de mi oliva,
en quien su esperanza estriba,
siempre verdes las verán
todos los hijos de Adán
con fe y esperanza viva.
JUSTICIA Pues bien sabes que el acero
de los filos de mi espada
siempre está limpio y entero.
VERDAD Yo, palabra por Dios dada,
eterna la considero.
PAZ Tú verás, Verdad, que vengo
a hacer las paces con Dios.
VERDAD Yo aquesta verdad mantengo.
JUSTICIA ¡Qué necias andáis las dos!,
y yo, ¡qué paciencia tengo!
MISERICORDIA ¿Por qué, si ha de castigar,
tiene Dios misericordia?
Y si no ha de perdonar
cualquier desgracia u discordia,
¿cómo tiene de mostrar
ser Dios y que reine en mí
un atributo tan grande?
JUSTICIA Si no hace justicia aquí
Dios del hombre, ¿es bien que ande
siempre ofendiéndole ansí?
Si en mí tiene su Justicia,
¿por qué no ha de castigar
a quien en pecar se envicia,
pues que pudo reparar
en el pecado y malicia?
Si Dios al Hombre crïara
sin gracia ni entendimiento,
no me espanto que pecara,
y por no tener talento
su culpa le perdonara;
mas si fue en gracia crïado
con ciencia infusa, ¿por qué
así se arrojó al pecado?
MISERICORDIA Yo no defiendo que fue
cortés ni considerado,
sino que no ha de faltar
la misericordia en Dios.
PAZ Todo en paz vendrá a parar.
VERDAD Justicia y verdad son dos
que no se pueden negar.
Sale el Hombre, vestido de hojas
HOMBRE ¿Adónde me esconderé,
que no hay en Cielos ni en Tierra
lugar que, como criador,
a Dios patente no sea?
¿En qué cumbre del Olimpo,
en qué lóbrega caverna,
qué mares iré surcando,
en qué montaña haré cueva?
¡Ay de mí, no estoy seguro!
Cuanto veo me amedrenta:
las plantas, hojas y ramas
parece que me vocean
y con animales y aves
me dicen: «Mira que cerca
viene de Dios el castigo,
que ha sido grande la ofensa».
Mas, ¡ay, que he dado en las manos
de la Justicia y con ella
está la Verdad, que nunca,
aunque adelgaza, se quiebra!
Mas consuélome, que está
la Misericordia inmensa
con la Paz; yo aquestas busco,
que mi sagrado está en éstas.
JUSTICIA Aquéste es el homicida.
¡Date a prisión!
MISERICORDIA Esta presa
es de los dos, pues llegamos
a un mismo tiempo.
PAZ Quien llega
antes a hacer la prisión,
aquese el preso se lleva.
JUSTICIA Yo llegué.
MISERICORDIA No, sino yo.
PAZ Aquí no ha de haber pendencia;
la prisión es de los dos.
VERDAD Así es la verdad; concierta
la Paz muy bien estas cosas.
PAZ Jurisdición sobre él tenga
Misericordia y Justicia.
¡Alto! ¿Queda así?
VERDAD Así queda.
MISERICORDIA Dinos, criatura de Dios,
¿en qué imaginas, qué piensas,
que aquese pecho no rompes
llamándole?
PAZ Danos cuenta
de tu suceso infelice.
VERDAD Y mira cómo lo cuentas,
porque yo soy la Verdad.
HOMBRE ¿Qué entrañas habrá que puedan?
Ya sabéis, santas virtudes,
como el Génesis lo cuenta,
que a Luzbel de su lugar
le derribó la soberbia,
y porque ocupasen luego
aquellas sillas que dejan
los que fueron de su parte,
que fue la parte tercera,
me crió el Señor de nada,
que a ser de algo no fuera
criado, y así me hizo
con el limo de la tierra.
Primero que el ser me diese,
para mostrar su grandeza
hizo esta fábrica rica
de cielos, mares y tierra,
porque, siendo un caos confuso,
siendo una tiniebla densa,
le dividió en seis lugares
donde distinto se muestra.
Los bajíos dio a las aguas,
a los altos dio las sierras,
a los vientos su región,
y el fuego subió a su esfera;
y en el lugar más hermoso,
en la más amable selva,
a mí me crió; ¡ay de mí!
Llora
MISERICORDIA No llores.
JUSTICIA Di lo que resta.
HOMBRE Diome para compañía
de mi hueso y carne a Eva,
tan hermosa como fácil
y tan fácil como necia.
Púsome Dios un precepto,
y fue de que no comiera
la hermosa fruta de un árbol
que tanto llanto me cuesta.
¡Ay, y mi esposa ignorante,
mujer al fin, sin que advierta
de la serpiente el engaño,
tras su apetito se lleva!
Comió y yo también comí,
no más de por complacerla,
que, no mirando en el daño,
un enamorado es bestia.
Pequé, pequé y luego al punto
tuve temor y vergüenza.
Cubrí mis carnes con hojas,
eché de ver que es afrenta,
sentí notable inquietud,
heladas todas las venas.
El cabello se me eriza,
temblaron brazos y piernas,
los vientos se me atrevieron,
espantáronme las fieras,
de mí las aves huían,
las aguas claras me cercan,
hiriome el suelo descalzo,
la sed y hambre me aqueja,
volviose el gusto en pesar,
la memoria me atormenta.
Ya de mi trabajo como
y todo sudor me cuesta,
que quien a Dios ha ofendido
en nada tiene defensa.
Huyendo voy, y no puedo,
porque mis pasos tropiezan
con la carga del pecado,
que ya traigo siempre a cuestas.
Misericordia, ¿qué haré?
MISERICORDIA Vete; yo te doy licencia.
JUSTICIA Yo no, sin ser castigado.
PAZ Vete en paz.
HOMBRE Con Dios te queda.
Vase
JUSTICIA ¿Por qué diste al homicida
libertad?
MISERICORDIA Siempre que sea
menester, yo le pondré,
Justicia, en tus manos mesmas.
Sale el Verbo
VERBO ¡Misericordia amada! ¡Oh, mi Justicia!
¿qué pleito se codicia
difinir las dos juntas?
JUSTICIA Bien sabemos, Señor, que aunque preguntas
con modos tan süaves,
que todo lo penetras y lo sabes.
VERBO Verdad, querida Paz; di lo que hablaban.
VERDAD Que a vuestro nombre alaban
las aves y animales,
los angélicos coros celestiales,
repitiendo tu nombre,
y en todo ven desconocido al Hombre.
PAZ Confïado, Señor, en tu grandeza,
pasa con tal pobreza,
que a todos causa llanto,
tanto es ya su pesar, su dolor tanto.
VERBO No es mucho se le esquive
el bien mayor si en mi desgracia vive.
JUSTICIA Mirada ya la ofensa cometida,
fuimos con atrevida
carrera hasta los cielos,
pisando siempre turquesados velos,
haciendo tu mandado,
y no hay quien satisfaga este pecado.
Los nueve coros que en el Cielo asisten
y de gracia se visten,
entre gloriosas nubes
visitamos; arcángeles, querubes,
tronos, dominaciones,
adornados de gracias y de dones,
con grande admiración los visitamos;
mas en ninguno hallamos
quien pudiera hacer paga
que a vuestra ofensa cuadre o satisfaga,
porque, siendo infinita,
lo que es finito ni la salva o quita.
Y así digo, Señor, que el Hombre muera,
porque de esta manera
vos quedaréis vengado,
el Padre satisfecho y castigado
el ingrato homicida,
pues no hay más recompensa que su vida.
VERDAD Que se le dé castigo es justa cosa;
tu palabra es forzosa,
de ella faltar no puedes.
Al Hombre da castigo; porque quedes
de la ofensa vengado
levanta con la espada el brazo airado.
Si destruyes ejércitos, ciudades,
que casi de crueldades
tienen tus hechos nombre,
¿cómo indeciso estás? Castiga al Hombre,
que a quedar sin castigo
en poco estimará ser tu enemigo.
VERBO ¡Qué dura petición! Justicia mía,
¿otro medio no habría?
JUSTICIA Yo, Señor, no le siento,
ya han bajado al terrestre fundamento
en varias aventuras,
y no han hallado en todas las criaturas
persona alguna que el delito abone,
que en fin se le antepone
la carga del agravio,
y del niño más tierno hasta el más sabio,
discreto y elegante
no es a la paga que pedís bastante.
PAZ Poderoso Señor de Cielo y Tierra,
siempre mi pecho encierra
deseo de hacer paces,
pues sé que con la paz tanto te aplaces;
no estés tan riguroso,
mira al pobre deudor menesteroso.
VERBO Si en los Cielos y Tierra es imposible
hallar a tan terrible
agravio recompensa,
el Hombre muera, ¡muera!, que la ofensa
es grande y así quiero
que muera al punto.
VERDAD En tu palabra espero.
VERBO ¿Por qué se ha de quedar sin el castigo
un bárbaro enemigo
a quien hice heredero
y me ofendió con término grosero?
¿No le hice señor de cuanto había?
¿Imperio y monarquía
no le di sobre todo?
Pues, ¿por qué me ha ofendido?
VERDAD De ese modo
la sentencia está dada.
MISERICORDIA Yo te daré mi oliva.
JUSTICIA Yo mi espada.
VERBO Si el maná en el desierto te enviaba
cuando el alba mostraba
crepúsculos al día
y a cuanto tú gustabas te sabía,
muy ingrato has andado;
mereces con razón ser castigado.
Si en la noche más lóbrega y obscura
te daba de luz pura
una columna hermosa
de fulminantes rayos luminosa,
y para el sol del día
de pardas nubes pabellón te hacía;
si el mar Bermejo dividir me viste,
donde pasar pudiste
sus aguas a pie enjuto,
pagando Faraón triste tributo,
y en su curso ligero
los anegué a caballo y caballero;
si de la esclavitud del enemigo,
donde el mayor abrigo
era tirar de un carro,
haciendo adobes y pisando barro,
te he sacado, ¿a qué efecto
me ofendiste, perdiéndome el respeto?
Digo que estando de mi gracia ajeno,
al hombre le condeno
a muerte, que ansí paga.
VERDAD Digo, Señor, que muera; satisfaga
la ofensa cometida.
JUSTICIA Pagar debe el delito con la vida.
Tocan un clarín
PAZ ¿Qué clarín es aqueste que da al viento
su voz?
MISERICORDIA Ya de contento
no quepo, Paz amiga.
Armado y galán viene.
PAZ ¿Qué le obliga?
MISERICORDIA Un hecho peregrino.
JUSTICIA En tu presencia está el Amor Divino.
Tocan, y sale el Amor Divino por la plaza a caballo
AMOR Señor de Cielos y Tierra,
del Padre divino Verbo,
sustancia de su sustancia
y como Él ab eterno;
Señor sin principio y fin,
en quien juntamente vemos
misericordia y justicia,
verdad y paz en un tiempo.
Si misericordia en ti
tan atributo la vemos
como la justicia, dime
¿por qué te muestras severo?
Verdad es que pecó el Hombre,
mas ha de hallar en tu pecho
como trïaca clemencia,
hacienda como heredero.
Condenado le has a muerte;
no pienso pasar por ello,
que soy tu Divino Amor,
y tanto como tú puedo.
Al campo te desafío;
sal, pues eres caballero,
y así te daré a entender,
Señor, la razón que tengo.
Vase
VERBO Espérame, Amor Divino,
que contigo salir quiero.
Vase
MISERICORDIA Tras el Amor va el Señor;
en todo seguirlos tengo.
Vase
PAZ Yo quiero ver en qué para
desafío tan inmenso.
Vase
VERDAD El bien del hombre se ordena,
que en las señales lo veo.
Vase
JUSTICIA Amor está de su parte;
el Hombre tiene remedio.
Vase. Sale el Hombre, vestido de pieles
HOMBRE Montañas donde habita
la fúnebre miseria
y tiene aquí su lóbrega morada,
que en la tristeza imita
con llanto y con laceria
del Infierno los cóncavos, ¿no es nada
que viva desterrada
la majestad del Hombre,
y entre espinas y abrojos
augmente sus enojos,
y cuanto pisa y mira que le asombre,
y con dolor de entrañas
habite en estas míseras montañas?
Aquí estoy desterrado,
pasando tristemente
la ya cansada y miserable vida,
y por el bien pasado
conozco el mal presente
que a lágrimas eternas me convida.
Bien es que a un homicida
le falte en esta tierra
el debido sustento,
todo le dé tormento,
no halle nada, todo le dé guerra,
y que con triste canto
secas raíces coma, beba llanto.
¡Ay, patria amada mía,
adonde fui crïado
por príncipe de todo conocido!
Respeto me tenía
el animal airado
y el ave montaraz en viento o nido.
Si necio y atrevido
y tierno enamorado,
llevado de mi gusto,
rompí el precepto, es justo
esté por atrevido castigado
y que por mi malicia
diga el pregón: «¡Aquésta es la justicia!»
Sale la Miseria, de villano
MISERIA ¿Hombre?
HOMBRE ¿Quién me llama?
MISERIA Yo,
si no te causo molestia.
HOMBRE «Hombre» no digas, di «bestia»
a quien como bestia erró.
MISERIA ¿Cómo te va en mis montañas,
entre aquestos riscos pobres,
entre estas aguas salobres
y encarceladas castañas?
Aquí todo es trabajar,
pasando con tu sudor
comer el pan de dolor,
todo es llanto y suspirar.
HOMBRE Ya sé, Miseria, que aquí
no hay contento, todo es llanto.
MISERIA ¿Cómo lo pasas?
HOMBRE Me espanto
que me lo preguntes; di,
¿adonde todo me falta
puedo tener alegría?
Desde que amanece el día
hasta que su luz le falta,
me atormenta la memoria
del bien que un tiempo tenía.
MISERIA Toda aquesta tierra es mía,
más de penas que de gloria,
y si alcanzan algún bien
los habitadores de ella,
son de tan mísera estrella
que te prometo no hay quien
a nadie placer le haga
aunque le vean morir,
sino intentan adquirir
prestando al doble la paga;
si llegáis con una prenda...
No quiero pasar de aquí
ni ser satírico.
HOMBRE Di,
sin que el prójimo se ofenda.
MISERIA Aquí, en son de santidad
disfrazan la hipocresía,
y ni un día ni otro día
remedian necesidad;
buenos consejos, yo os juro
que os los den por buen camino,
mas lo que toca un comino...
bien podéis vivir seguro.
Y así os digo, si podéis,
aunque con tanta aspereza,
viváis con vuestra pobreza
y que a nadie os sujetéis,
porque cuando sepan clara
vuestra desdicha o pesar,
solo os habréis de quedar
con la vergüenza en la cara.
HOMBRE ¡Dichoso el rico que da
porque así a Dios se parece!
MISERIA Pues, hermano, no apetece
nadie ese camino acá.
Nadie quiere parecer
a Dios si tiene de dar.
No quieren sino guardar
porque su dios es tener;
y aun de haberos dicho a vos
esto poco, me ha pesado,
mas dígolo confiado
que estamos solos los dos.
Suena un clarín y música
HOMBRE Grande ruido es aqueste:
pífanos, trompas y cajas
escucho, y los cielos once
su cerúleo manto rasgan.
Unas banderas diviso.
MISERIA Es que entran en la estacada
Amor Divino y el Verbo,
que tu remedio se traza.
Dios contigo está enojado,
Amor de amistades trata,
que aunque aqueste es desafío,
no han de llegar a las armas.
Con Dios vienen por padrinos
Justicia y Verdad, que aguardan
que en ti el golpe se ejecute.
HOMBRE Ya tengo confusa el alma.
MISERIA Apadrinando al Amor,
llenas de plumas y galas,
la Paz y Misericordia,
que de tu parte se hallan.
Tocan, y entran por una parte la Verdad, con bandera colorada o tarjeta, y la Justicia, con bastón, y detrás el Verbo; por la otra parte la Paz, con tarjeta blanca, y la Misericordia, con bastón, y detrás el Amor Divino, y toman unos el un lado y el otro los otros.
VERBO Amor, di: ¿cómo te atreves
a ponerme tal demanda,
si merece por justicia
muerte el Hombre?
AMOR Señor, basta,
que esta guerra no ha de ser
con lanzas ni con espadas,
sino conforme a mi nombre,
que en fin soy tu Amor.
VERBO Aguarda,
y di qué quieres hacer.
AMOR Que con valor y eficacia,
pues es tan grande en los dos,
unir, si es que así lo manda,
Justicia y Misericordia,
porque aunque extremos se hallan,
compañeras las haré.
VERBO Amor, yo di mi palabra;
no puede faltar. Justicia
del Hombre es bien que se haga.
AMOR Pues ha de ser lo que digo.
Abrázale
VERBO ¿Cómo conmigo te abrazas?
AMOR Si ya he juntado con vos
mi pecho, dadme palabra
de perdonar la criatura
sin que en él defecto haya;
que aunque sois omnipotente...
VERBO ¡Suelta, Amor!
MISERICORDIA ¡Bien Amor anda!
AMOR Si a hacer cosas principales
la Naturaleza Humana
camina, Vos que sois Dios
hacedlas en la de Gracia.
VERBO ¡Oh, Amor, muy grande es tu fuerza!,
mas mira que está obligada
mi palabra a mi Justicia,
y es bien justicia se haga.
AMOR Señor, si la causa fue
Luzbel, no dio el Hombre causa,
que persuadido pecó;
y con astucias y mañas
quiso borrar vuestra hechura.
VERBO Amor, a mi gusto andas.
AMOR No saldrás con la vitoria.
MISERICORDIA Amor, no dejes que salga,
porque fue engañado el Hombre.
JUSTICIA No fuera si lo mirara.
VERBO Pues ¿quién a mi Padre habrá,
Divino Amor, satisfaga?
Pues no se halla crïatura
en la angélica y humana
que si tal como mi Padre
en bondad o amor se hallara
pudiera, siendo infinito,
pagar infinita causa.
AMOR Muy recio este golpe ha sido,
mas no hayas miedo que caiga
ni por vencido me dé,
que si no se ha hallado un alma
tan pura, vos lo seréis.
VERBO ¿Cómo, si dones se hallan
en mí de ser impasible?
AMOR Encarnando en las entrañas
de una virgen, y daréis
con esta hazaña tan alta
al Padre satisfación
pagando la carne humana.
VERBO ¡Oh Amor, y qué bien peleas;
con esta lucha te ensalzas,
con mi voluntad me vences:
yo tomaré carne humana!
MISERICORDIA Dame los brazos, Justicia,
pues Dios se ha puesto a la paga.
JUSTICIA Todo lo puede el amor.
Abrázanse
VERDAD Ya Misericordia abraza
a la Justicia.
PAZ En los dos
es bien lo propio se haga.
Abrázanse
MISERICORDIA Señor, bastará os hagáis
hombre sin que paséis tantas
angustias, muerte y afrentas,
que yo y Justicia alabanzas
os daremos por tal hecho,
digno de laurel y palma,
que no es bien que padezcáis
tal rigor, penas amargas,
cosa que lo han de llorar
los cielos, la tierra y aguas.
JUSTICIA Satisfación ha de dar
con muerte, con pena y ansias
al Padre Eterno.
MISERICORDIA Justicia,
bien sabes que Dios hallara
en mí bastantes caminos,
pues se entretiene y espacia
siempre en la Misericordia,
y pues al Hombre de nada
graciosamente le hizo,
bien pudo hacerle esta gracia;
que no era deuda el morir
si el Amor no le obligara.
VERBO Vamos, amigas Virtudes,
que quiero a tan alta hazaña
dar principio.
AMOR En fin os hice
torcer de vuestra palabra.
MISERICORDIA Dame los brazos, Justicia.
JUSTICIA Ya gusto que no se haga
del Hombre.
VERDAD Paz, vos también
los brazos me dad.
PAZ Y el alma.
Vanse
MISERIA ¿Cómo no me das los brazos,
Hombre, di?
HOMBRE Miseria humana,
estoy de contento loco
viendo que Dios por mí paga.
MISERIA En fin no hay pariente pobre,
pues de miserias te sacan
y vuelven a darte el reino
que perdiste por desgracia.
Mas quiero darte un consejo,
y es que estando levantada
tu humildad, no vuelva a ser
Luzbel con soberbia tanta;
no mude de condición
el estado, que es villana
costumbre, que en muchos vemos
que les notan esta falta;
que cuando próspero estés,
digo que no hagas mudanza
porque siempre la humildad
es lo que a Dios más agrada.
Repara en estas miserias
de esta lóbrega montaña,
y así el bien estimarás.
HOMBRE Miseria, mucho me espantas
en pensar que soy ingrato.
MISERIA Temo mudanza no hagas;
no mudes de condición.
HOMBRE No hayas miedo. ¿Qué me mandas?
MISERIA Que tengas siempre humildad
y no hayas miedo que caigas.
Vanse, y suena ruido de cárcel y dicen dentro
ENVIDIA ¡Ábrannos esta puerta!
MUNDO Aún es temprano.
GULA Y ENVIDIA ¡Abra este calabozo, señor Mundo,
que nos abrasan penas del profundo!
Sale la Envidia, de preso, a lo valiente, cantando
ENVIDIA «No hay lugar en el Mundo
donde no asista,
porque en todos reina
siempre la Envidia».
Por otra parte sale la Gula, de preso, cantando
GULA «Ya todos los regalos
me dan tristeza,
porque no hay contento
si no estoy llena».
ENVIDIA Señora Gula, ¿qué flor...?
GULA Allá dejo a Baltasar;
epicúreo profanar
quiere el Templo con rigor,
cogiendo todos los vasos,
dando de glotón indicio.
ENVIDIA Comer y beber es vicio.
GULA No en los banquetes escasos.
ENVIDIA Decidme, ¿por qué estáis preso?
GULA Porque no hago resistencia
al ayuno y penitencia.
ENVIDIA ¿Por eso?
GULA Sólo por eso.
Yo los brindo con manjares
y tengo puesta la mesa.
No quieren...
ENVIDIA Disculpa es esa.
GULA Y en mesas particulares
procuro al brindis se haga
la razón. Yo, ¿qué he de hacer?
ENVIDIA Ven, que el comer y beber
al cuatro doble se paga.
GULA Vos, Envidia, ¿por qué estáis?,
que es para mí confusión.
ENVIDIA Direos, Gula, la razón,
pues que me la preguntáis.
Quiere el Mundo que a Caín
todos los hombres imiten,
y unos a otros se inciten
con acelerado fin.
Ya viven todos contentos:
el más humilde ermitaño
viste, alegre, tosco paño,
y no fundan en los vientos
su esperanza; satisfecho
vive el pobre, ya no lidia,
porque dicen que es la envidia
un pecado sin provecho.
Y así, enojado conmigo,
el Mundo en prisión me tiene.
GULA ¿Sabéis como preso viene
del Hombre el más alto amigo?
ENVIDIA ¿Quién?
GULA La Segunda Persona
del Padre, porque encarnó
y humana forma tomó.
ENVIDIA Pagará, si al Hombre abona.
GULA Su amor le hizo encarnar
sin tener obligación,
y así viene a la prisión.
ENVIDIA ¡Pues a fe que ha de pagar!,
aunque como Envidia soy
me pesa del bien del Hombre.
GULA Muriendo le da renombre.
ENVIDIA Digo que espantada estoy
de ver que viene a morir,
pudiendo hallar otro medio.
GULA Amor buscó este remedio
para que pueda vivir
el Hombre.
ENVIDIA Ya es Dios humano
y por el Hombre se ofrece,
que por librarle padece.
¡Oh, misterio soberano!
DENTRO ¡Allá va un preso!
ENVIDIA ¿Por qué
viene?
DENTRO Por enamorado.
GULA Éste es el Verbo encarnado,
que ya en la tierra se ve.
Sale el Verbo
VERBO Desconocida criatura,
ya puedes estar contenta,
pues que tomo por mi cuenta
paga que así te asegura.
Por tu amor he descendido
de mi Padre soberano.
Ya por ti soy hombre humano.
ENVIDIA Sed, hidalgo, bien venido.
VERBO Bien venido soy, pues vengo
a ser en esta ocasión
la universal redempción,
que ya por mi cuenta tengo.
Y agora vengo a pagar
por el hombre.
GULA ¿Qué le obliga?
VERBO Una amorosa fatiga,
un querer, un tierno amar.
ENVIDIA La Envidia y la Gula estamos
en aquesta cárcel presos
por no pequeños excesos
y pobremente pasamos,
y así queremos que haga
la razón voacé al presente.
VERBO Pues, ¿qué pedís?
GULA La patente,
que todo preso la paga.
VERBO ¿Patente? Yo siempre estoy
patente en cuanto hay crïado.
Mirad si tengo cuidado,
pues a todo el ser le doy.
ENVIDIA Pague voacé, si es servido,
limpieza y luz.
VERBO Si yo soy
limpieza y luz donde estoy,
¿para qué se me ha pedido?
Yo soy la misma limpieza,
pues veis que soy impecable,
y luz siempre viva, estable,
donde conmigo hay firmeza;
que no soy la luz que hallaron
muerta en el templo las gentes
que fueron desobedientes
cuando a su patria tornaron.
Mas yo quiero que veáis
que os quiero satisfacer.
¿Qué queréis, Gula?
GULA Comer,
pues a tanto os obligáis,
que yo, Señor, no limito
vuestro poder increado.
VERBO Pues yo te daré un bocado
que corrija tu apetito.
¿Y tú, Envidia?
ENVIDIA Si ocasión
tienes, pues eres mortal,
que me quites este mal
que me muerde el corazón.
VERBO Yo te daré, pues aplaca
tu mal, no remedio ajeno
a tu envidia, que es veneno:
mi caridad, que es trïaca.
Y así veréis como os doy
de esta prisión los derechos.
ENVIDIA Ya quedamos satisfechos.
VERBO Yo a hacerlo obligado estoy;
y gustaré solo aquí
por un rato me dejéis.
GULA En mí un esclavo tenéis;
mandarme podéis.
ENVIDIA Y a mí.
Vanse
VERBO Ya quiere subir al monte
Isaac el haz de la leña;
ya la serpiente se enseña
en el más alto horizonte;
ya el verdadero maná
le apresura mi afición;
y el panal que vio Sansón
patente en la mesa está;
la escala que vio Jacob,
florida vara en Jesé,
el racimo de Caleb
y la paciencia de Job;
ya está Josef empozado
y Jonás en la ballena.
Sale el Amor
AMOR Estéis, Señor, norabuena.
VERBO Seas, Amor, bien llegado.
AMOR ¿Cómo en la prisión os va?
VERBO Bien, pues con gusto la tengo.
Tú, Amor, ¿a qué vienes?
AMOR Vengo
a deciros que, pues ya
os consta ver la pobreza
con que el Hombre vive y pasa,
pues no es vuestra mano escasa,
si es la inefable riqueza
que alimentos le dejéis
como a propincuo heredero.
VERBO Pues, ¿qué quieres?
AMOR Señor, quiero
que acá en la Tierra os quedéis
para sustento del Hombre,
porque vivir sin comer
ya veis que no puede ser,
y es darle eterno renombre.
VERBO Dime cómo.
AMOR En las especies
de pan y vino.
VERBO Ya escucho
tu razón, y gusto mucho
que tanto a mi hechura precies.
AMOR Carne y sangre, en pan y vino,
para divino sustento
le habéis de dar.
VERBO Soy contento.
¿Quieres más, Amor Divino?
Mira si puedo hacer más,
pues ya en la prisión me tienes.
Mas di, ¿a conocer no vienes,
ya que de su parte estás,
que si hago aquesta grandeza
reparando su desgracia,
queda el Hombre Dios por Gracia,
cual yo por Naturaleza?
AMOR Pues, Señor, yo aquesto quiero:
que os deis al alma en manjar.
VERBO No te quiero replicar;
si tú lo quieres, yo quiero.
¿Hay más que pedir?
AMOR Ya sé
que al Hombre sacáis de pena.
VERBO Amor, pide, manda, ordena;
cuanto quisieres haré.
Toma un instrumento y ya
canta aquesta redempción.
AMOR Es muy propio en la prisión
cantar el que preso está.
Canta «Sirvió Jacob siete años
al padre de Raquel, serrana bella,
y resistiendo engaños,
a Dalida Sansón, porque atropella
amor las sinrazones,
echando al corazón tiernas prisiones».
VERBO Bien dices, que al corazón
echa amor tiernas prisiones.
Salen la Justicia, con vara, y el Género Humano
JUSTICIA Suplícote nos perdones
Señor, en esta ocasión.
VERBO Pues bien, Justicia, ¿qué quieres?
JUSTICIA Notificar la sentencia.
AMOR Aquí no hay sino paciencia.
JUSTICIA Como por tu gusto mueres,
divino Señor, no es mucho
ser en aquesta ocasión
la universal redempción
VERBO Leedla, que ya os escucho.
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GÉNERO HUMANO

«Nos, el Padre Eterno, y su divina Justicia, atento la culpa del Hombre, y que por ser tan grande no se halla en la naturaleza angélica ni humana quien pueda satisfacer, por ser criatura, la ofensa hecha al Criador, y que el Verbo, de su Amor obligado, salió a la fianza y paga: hallamos de condenar y condenamos a que muera afrentosamente. Notifícasele en vista y revista, sin embargo de apelación.»

JUSTICIA ¿Qué respondéis?
VERBO Que no apelo,
sino que quiero morir;
aquesto podéis decir.
JUSTICIA ¡Alábeos la Tierra y Cielo!
VERBO Vamos amigos. Tú, Amor,
este misterio publica.
AMOR La Humanidad queda rica.
JUSTICIA Ya es hidalgo el pecador.
AMOR Quedarse Dios en el pan
ha sido el mayor misterio;
hoy goza el Hombre un imperio,
pues tal sustento le dan.
Vanse. Salen la Verdad y la Duda
DUDA Digo, Verdad, que es imposible cosa
y hazaña fabulosa
decir que en un bocado
Dios se dé al pecador.
VERDAD Duda, tú has dado
en negar lo que ha sido
de Dios ha tantos tiempos prometido.
Sale el Amor
AMOR Dame los brazos, ¡oh verdad cristiana!,
pues tu valor allana
con invencible diestra
al que de Dios por émulo se muestra.
VERDAD ¡Ay, amigo!, ya veo
en tus tiernas razones el deseo.
AMOR Serena el rostro y cuéntame el camino;
las lágrimas detén.
VERDAD Amor Divino,
no importa que hagan surco
en mi rostro, si hebreo, hereje y turco,
naciones diferentes,
me responden inhábiles que mientes,
y tienen tu Santísimo Misterio
por mengua y vituperio,
diciendo que es mentira,
que Dios no baja al pan. Esto me admira.
AMOR Si con firmes razones
sus argumentos a tus plantas pones,
¿cómo te niegan tantos la obediencia?
Si mi rara excelencia
puede humillar sus bríos
y son bajar a Dios efectos míos,
¿cómo esa gente ciega
tan peligroso piélago navega?
Si Dios por Daniel les dijo un día,
hablando en profecía,
«tiempo vendrá cuando
no le habéis de creer y estéis mirando,
entre confuso miedo,
el milagro mayor que yo hacer puedo,
y éste se ha de gustar, tocar y dalle
y con la fe miralle»,
¿quién hay que inadvertido
no tenga aqueste tiempo por venido,
y, ensalzando su nombre,
que Dios ni baje al pan ni se dé al Hombre?
DUDA Yo, Amor Divino, lo contrario digo,
y a sustentar me obligo
que no es posible baje
del Cielo Dios, y el humanal linaje
le coma en un bocado
al que la Tierra y Cielos ha crïado.
A defender aquesto es bien que acuda.
AMOR ¿Quién eres tú?
DUDA La Duda.
VERDAD Ésta con su aspereza
ha puesto en mil naciones tal tibieza
y tanto les admira
que dejan la verdad por la mentira.
AMOR ¿Conoces quién es Dios?
DUDA Decirte puedo
que más confuso quedo,
que Él sólo en sí se entiende,
dice Agustín, y nadie comprehende
de Dios la esencia santa,
ni a tal la crïatura se levanta.
Yo confieso que es todopoderoso
y que con milagroso
valor en todo asiste.
AMOR Con la propia verdad contradijiste
tu duda.
DUDA ¿En qué manera
puedo contradecirme, Amor?
AMOR Espera;
si acabas de decir que en todo asiste,
¿cómo aunque, Duda, viste
verdad tan limpia y clara
y que no está en el pan...
DUDA Detén, repara,
no digo que en el pan no asiste y todo,
mas dudo yo en el modo.
VERDAD Pues de nuevo te informa.
DUDA Dime, Divino Amor, dime en qué forma
se vuelve Dios en pan.
AMOR Andas errado,
que Dios el ser de Dios no le ha dejado,
el pan deja el ser pan y en Dios se vuelve.
DUDA Esa duda me absuelve.
AMOR Oye, Duda ignorante,
el misterio más alto y elegante:
la sustancia del pan y la del vino,
por modo peregrino
y hecho incomprehensible,
se vuelve en carne y sangre, aunque invisible
a la vista se ofrece,
porque sólo la fe verlo merece,
y como el pan en Dios se transustancia,
se hace Dios la sustancia,
y de este ayuntamiento
se nos viene a ofrecer en sacramento,
que Él sólo hacerlo pudo.
DUDA En sólo eso reparo, aqueso dudo.
VERDAD Dios te vuelva el sentido y te acompañe,
te alumbre y desengañe.
DUDA Verdad y Amor Divino,
tengo lo que decís por desatino.
AMOR Pues mudando tu suerte
de Duda en Desengaño pienso verte.
Sale el Hombre, de galán, y las Virtudes
HOMBRE ¡Atadme, amigas Virtudes,
que estoy loco de contento,
pues Dios tras morir por mí,
obró tan alto misterio!
JUSTICIA En fin, ya pagó el Señor
por tu culpa en un madero.
MISERICORDIA Lavó la culpa del hombre.
HOMBRE ¡Ah, Señor de Tierra y Cielo,
qué piadoso habéis andado,
pues os miramos Cordero
siendo León de Judá!
PAZ Con Dios las paces he hecho.
Conoce este beneficio
y ten agradecimiento.
VERDAD La Paz dice la verdad,
pues Dios ha mostrado el pecho
tan amoroso y tan franco
siendo Fénix en su fuego.
JUSTICIA Ya, amiga Misericordia,
no tiene fuerza el acero
de mi espada.
MISERICORDIA Ya mi oliva
levanta su rama al Cielo.
Tocan chirimías y aparece en lo alto un altar con la insignia del Santísimo Sacramento, y el Verbo de gloria.
VERBO Hombre, llégate a comer,
que vinculado te dejo
carne y sangre en pan y vino
para divino sustento.
Por ti al mundo descendí
y por ti he nacido al hielo,
resistiendo por tu amor
las inclemencias del tiempo;
peregriné por el mundo
a las afrentas sujeto,
que a quien ama como yo
le son gustos los tormentos;
por redimir tu pecado
me vieron el pecho abierto
cual pelícano amoroso,
y entre dos ladrones puesto.
Glorioso resucité
y, aunque me voy a mi imperio,
en el pan y vino hoy
transubstanciado me veo.
Llégate a comer en gracia
pues agora te concedo
ser Dios por ella cual yo
por naturaleza, siendo
trïaca contra la culpa
y, si en pecado, veneno,
que liberal determino
los tesoros de mi reino.
HOMBRE Divino Señor, Señor,
alabaos vos a vos mesmo
pues vos solo os entendéis,
porque yo solo no puedo;
que si el serafín alado,
abrasado en vuestro fuego,
por ser vos incomprehensible
«Sanctus, Sanctus» repitiendo
está, yo, que es mi materia
de un poco de barro o menos
-por tan altas maravillas
fui formado-, no me atrevo.
DUDA Ya os confieso por mi Dios,
y que en el pan estáis creo.
AMOR Duda, vista la Verdad,
en Desengaño te has vuelto.
Si la Duda [es] Desengaño,
dificultades rompiendo,
si bien verdades tan claras
y obras al fin de tal pecho
conoce, pueblo cristiano,
donde singulares vemos,
más que avaras, abundantes,
las influencias del Cielo,
aquí en público os suplico
que vaya siempre en augmento
fiesta a misterio tan alto,
norte a quien seguir debemos.
Y aquí las faltas que ha habido
por los mayordomos, ruego
las perdonéis, si las obras
no han llegado a los deseos.

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Tracing Regularities in Pedro Calderón de la Barca's Dramatic OEuvre with a Computational Approach

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TextGrid Repository (2026). Calderón Drama Corpus. La universal redención. La universal redención. CalDraCor. Tracing Regularities in Pedro Calderón de la Barca's Dramatic OEuvre with a Computational Approach. https://hdl.handle.net/21.11113/4gbtz.0